Receta con un toque soviético: así se hace una popular sopa rusa

Maria Afonina
No hay sopa que enfrente más a los rusos que la okroshka. Te enseñamos cuál es la mejor base para hacerlo, si kéfir o kvas y una guía de todo el proceso.

La primera mención registrada de la sopa okroshka apareció e en el libro de Nikolái Osipov La vieja ama de casa rusa y cocinera, allá por 1790. La okroshka se hace con diferentes tipos de carne, cebolla, pepinos frescos y encurtidos y crema agria. Para hacer el caldo se recomendaba el jugo de pepinillos, kvas o el stchi (sopa de col fermentado). El vinagre a veces también aparecía en esas viejas recetas, lo que puede explicarse porque la carne fresca era un manjar que pocos podían permitirse. Obtener carne fresca en verano era difícil (el ganado se sacrificaba en otoño), por lo que se usaba carne salada. Pero esta a menudo era dura y no estaba bien salada. Ahí es donde entra el vinagre. Y así permaneció hasta la década de 1830, cuando la carne finalmente se hizo más asequible para una mayor parte de la población.

A mediados del siglo XIX, la okroshka se consideraba un manjar, que se veía a menudo en las mesas durante las funciones oficiales y las fiestas de la alta sociedad en la capital. Una receta destacada consistía en añadir cordero, ternera, carne en conserva, jamón y lengua de vaca ahumada. Otras incluían pescado y varios tipos de setas. Para el caldo se utilizaba stchi o kvas de alta calidad.

¿Cuándo apareció el kefir? La producción en masa de esta popular bebida fermentada para los rusos comenzó a principios del siglo XX en el país eslavo, lo que llevó a una aceptación gradual en la ideología soviética como un elemento importante para una dieta saludable. El kvas aún no estaba disponible en esa época, mientras que la producción casera era demasiado complicada. El kefir era una gran alternativa.

Los historiadores de la alimentación también sospechan que la cocina caucásica desempeñó un papel importante. Por ejemplo, la sopa georgiana con matsoni, los balnearios armenios o el dovga azerí, todos son parientes cercanos del okroshka basada en el kefir. Así que no es sorprendente que hoy en día la sopa fría se prepare no solo con kvas, agua mineral con gas y kefir, sino también con el uso de bebidas caucásicas, como el tan o el ayrán.

Además, durante el periodo de escasez soviético también se introdujo la salchicha de cerdo en la receta, que se consideraba la versión pobre de la carne. Esta sopa se sigue haciendo hoy en día.

Receta de la okroshka con base de kefir

(6 porciones)

Ingredientes:

  • 1 litro de kefir
  • 4 patatas
  • 2 pepinos
  • 3 rabanitos
  • 2 huevos o más, para decorar
  • 200 g de salchichas o de ternera cocida
  • Cebolla, eneldo y perejil
  • Sal

Elaboración:

Hervir las patatas con la piel hasta que estén listas.

Hervir los huevos, pelarlos y cortarlos en dados.

Cortar los pepinos (mejor pelarlos antes) y la salchicha de cerdo en cubos. En lugar de salchicha puede utilizarse carne hervida. Picar las hierbas y cortar el rábano en rodajas finas.

Enfriar la patata, pelarla y cortarla en pequeños cubos.

Poner las patatas, los pepinos, el rábano, el huevo y la salchicha en una olla. Cubrir con kefir y diluir con agua tibia (o agua mineral con gas) hasta que la textura se asemeje a la de una sopa. Añade sal al gusto.

Servir con crema agria, hierbas y decorar con un huevo y un poco de rábano. ¡Buen provecho!

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