Tarta Leningrado: la joya (pero no muy cara) de los postres soviéticos

Cocina
VASILISA MALINKA
Como una de las tartas más asequibles de la Unión Soviética, casi todos los que vivían en esa época la han probado. Ahora puedes cocinarla en casa.

Algunos consideran a la tarta Leningradski una obra maestra de la confitería soviética. Sin embargo, no recuerdo esta tarta, y mi infancia pasó sin darle mucha importancia. Además, mi mamá tampoco probó esa tarta. Creció en una pequeña ciudad que tenía un surtido muy limitado de postres, y la tarta Leningradski no estaba entre ellos.

Así que, recientemente, mi curiosidad se despertó de repente, y lo único que pude hacer fue tratar de prepararla yo mismo. Permitadme deciros que vale la pena, y vosotros también deberíais intentar cocinarla. El proceso es bastante simple y la mayoría de los ingredientes son básicos en cualquier despensa doméstica.

Primero, algunos antecedentes. La década de los años 50 en la URSS fue un período de crecimiento para la industria de la pastelería. El surtido de artículos a la venta comenzó a aumentar, pero la mayoría de ellos eran bizcochos, e incluso éstos eran difíciles de conseguir. Otros productos de confitería estaban disponibles en cantidades limitadas, a pesar de la creciente demanda y popularidad de dichos dulces. Aunque los recursos eran bastante escasos, la industria alimentaria soviética consiguió organizar la producción masiva de azucaradas obras maestras, entre las cuales la tarta Leningradski ocupaba sin duda uno de los lugares más importantes.

Los orígenes de la tarta se remontan a los esfuerzos de los pasteleros de Leningrado, que decidieron experimentar, y se les ocurrió algo completamente nuevo y único: una tarta hecha con una masa de corteza corta. De hecho, fue uno de los primeros pasteles de este tipo. La receta de la tarta Leningrado fue aprobada a principios de 1960. A partir de aquel año la tarta apareció en las estanterías de las tiendas y rápidamente se ganó su fama, no sólo por su sabor sino también por su precio. Era barata comparado con otros pasteles. El nombre le fue dado para competir con los productos de marca de la fábrica de dulces de Kiev que producía uno de los pasteles soviéticos más legendarios, llamado Kíevski.

La receta original incluye la preparación de cuatro finas capas de pasta corta que están recubiertas de crema de chocolate ligera, con un poco de coñac. El chocolate se utiliza como glaseado para la parte superior, ya que se mantiene suave y no se agrieta una vez cortado. Encima, el pastel está decorado con cacahuetes tostados, que añaden un delicioso toque, y está cubierto con migas de galletas tostadas en los costados. Cada trozo, literalmente, se derrite en tu boca. Las capas de masa son ligeras y desmenuzables, y la crema, aunque a base de mantequilla, es muy delicada y suave. La forma original de la tarta es cuadrada, y su nombre, Leningradski, está escrito encima con crema de mantequilla. Sin embargo, en 1991, cuando la ciudad de Leningrado fue rebautizada como San Petersburgo, la tarta perdió su inscripción. Desde entonces, sólo tiene tracería en su cobertura.

Hoy en día, el sabor de la tarta Leningradski es parecido a otras de mi infancia, y me trae cálidos recuerdos. Recomiendo encarecidamente que la preparéis.

Ingredientes para la corteza corta:

Ingredientes para la crema de mantequilla:

Ingredientes para el glaseado de chocolate:

Preparación:

1. En un recipiente mezclador, coloca la mantequilla hasta que esté esponjosa. Añade todos los ingredientes secos y bate la masa hasta que esté deshecha. A continuación, añade el huevo y repite el procedimiento hasta que todo se mezcle. Coloca la masa sobre una superficie plana y dale forma de bola. Divide la masa en cuatro partes iguales y envuelve cada parte en una película de plástico. Pon todas las piezas en el frigorífico durante al menos una hora.

2. Mientras tanto, haz la crema de mantequilla. Lleva la mantequilla a temperatura ambiente y ponla en el tazón de la batidora hasta que se aclare de color. En un recipiente aparte, bate la yema de huevo con azúcar. En una olla pequeña combina la leche con el cacao en polvo y comienza a calentarla en un quemador. Añade la mezcla de yema de huevo y bate hasta que hierva.

3. Baja el fuego y cocina a fuego lento la crema por 2-3 minutos, batiendo constantemente. Una vez que se espese, coloca la olla en un baño de hielo y déjala enfriar a temperatura ambiente. A continuación, añade la mezcla a la mantequilla cremosa junto con el coñac. Bate hasta que la crema se mezcle y se vuelva ligera.

4. Calienta el horno a 180°C. Uno a uno, enrolla las cuatro partes de masa en cuadrados de unos 18 cm² y ½ cm de grosor.

5 Hornea las cuatro partes durante 10-12 minutos y déjalas enfriar. Recorta los lados si es necesario.

6. Coloca las piezas recortadas en una bolsa Ziplock y tritúralas con la ayuda de un rodillo. Guarda para más tarde.

7. Prepara tus capas horneadas refrigeradas y tu crema de mantequilla. Ahora para montar la tarta: extiende una parte de la crema de mantequilla, de unos pocos milímetros de espesor, sobre la capa inferior. Cúbrela con otra capa horneada y luego otra capa de crema de mantequilla. Repite el proceso una vez más, y luego coloca la capa horneada superior, pero sin cubrirla con crema de mantequilla. Deja reposar la tarta en la nevera mientras preparas el glaseado.

8. Para el glaseado, mezcla en una olla leche, azúcar y cacao. Ponlo entonces a hervir. Retira del fuego y añade la mantequilla. Bate hasta que el resultado sea homogéneo y deja enfriar a unos 40°C.

9. Una vez que la ganache se enfríe, puedes glasear tu tarta. Deja reposar en la nevera durante al menos 20 minutos después del glaseado.

10. Decora los lados con las migas de los trozos recortados, y pon encima la crema de mantequilla. ¡No olvides poner por encima unos cacahuetes picados!

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