El acuerdo de la OPEP, muestra de la creciente influencia de Rusia

6 de diciembre de 2016 Vzgliad
Además de las cuestiones técnicas el acuerdo ha requerido negociaciones políticas y es ahí donde el papel de Putin ha sido clave. El mandatario ruso ha sido capaz de negociar con Irán y Arabia Saudí.
A general view of the beginning of a meeting
Vista de la reunión de la OPEP en Austria. Fuente:Reuters

El nuevo acuerdo de la OPEP para reducir la extracción de petróleo ha provocado numerosos titulares acerca del aumento de la influencia de Rusia y su capacidad para tratar complejos procesos internacionales. Los medios occidentales atribuyen a Putin el hecho de que los precios del petróleo vuelvan a crecer, y en esta ocasión no se equivocan. 

Se ha convertido en algo habitual ver una “huella rusa” en numerosos eventos: si los refugiados llegan a Europa es porque los rusos los han obligado a abandonar sus casas, si los británicos votan a favor del Brexit es que Putin influyó en ellos, y si Trump ganó en EE UU es porque unos hackers rusos influyeron en las elecciones. Hay rusos que se toman este asunto con humor y dicen: 'Un gato abandona a sus crías, es a causa de Putin”. 

El acuerdo de la OPEP para reducir la producción de petróleo, que ha provocado un considerable aumento de los precios (cerca de un 10%, al pasar el Brent de 46 dólares a 55), fue gracias a la intervención personal de Putin, afirman en Reuters. Según la agencia de noticias, el presidente ruso trató este tema con el príncipe saudí Mohamed bin Salmán en septiembre y la víspera del acuerdo habló con el presidente iraní Hasán Rouhaní.

Reuters alude a determinadas fuentes que no desvela aunque la reunión con bin Salmán y Rouhaní nunca fue un secreto. Por su parte, la víspera de la firma del acuerdo Bloomberg informó de una conversación telefónica entre el ministro ruso de Energía, Alexander Novak, y su homólogo saudí, Khalid al-Falih. Supuestamente la conversación se prolongó hasta las 2 de la madrugada y Novak prometió que Rusia reduciría su producción en 300.000 barriles diarios. 

La agencia afirma también quee estos dos políticos y el ministro venezolano y otros de la OPEP hablaron por WhatsApp sobre los líneas generales del acuerdo.

Cuando los políticos rusos declaraban, hasta hace poco , que a pesar de la revolución del petróleo de esquisto, los precios del crudo no iban a caer en picado, se les acusó de ser poco perspicaces. Sin embargo no era una cuestión de perspicacia sino una declaración que esperaba mantener a los precios altos durante un tiempo. 

Obviamente el nivel de producción actual afecta al precio del petróleo, pero también hay otros numersos factores como las declaraciones de los participantes en ese mercado, los sucesos políticos, el tiempo y otros sucesos intangibles. 

Nadie sabe realmente cuánto petróleo se extrae en el mundo, todo son cifras aproximativas. Según un artículo del  The Wall Street Journal del pasado marzo, la Agencia Internacional de Energía estimaba que en 2015 se “habían perdido” 800.000 barries al día. Según la AIE, había un excendente de producción de 1,9 millones de barriles diarios. De estos, 770.000 iban a tanques de almacenamiento, unos 300.000 estaban en tránisito por mar o en gasoductos. Los 800.000 restatantes no estarían registrados. A lo largo del año esa cifra se eleva a más de 500 millones de barriles. 

“La explicación más probable es que simplemente nunca existieron”, afirmó Paul Horsnell, experto de Standard Chartered.

La labor de Putin en el acuerdo

Rusia y la OPEP han acordado trabajar juntas para reducir la producción en 1,8 millones de barriles diarios. Ahora la cuestión no es cuánto se reduzca la producción en realidad sino si serán capaces de convencer al mercado de que el suministro de petróleo realmente será menor. Es aquí donde hay que tener en consideración el factor político. 

Los países productores son muy reacios a reducir las extracciones. Hay numerosas razones para ello. Las pérdidas afectan a las inversiones, a la construcción de infraestructura, y hay miedo de que si en “un lugar se pierde algo, en otro lo tienen que ganar”. Arabia Saudí cree que si tiene que reducir su parte, su principal enemigo, Irán, también debería hacerlo. Mientras tanto, Irán cree que tiene derecho a beneficiarse de un aumento de la producción ya que estuvo muy afectada por las sanciones occidentales. Irak apenas controla una parte importante de sus yacimientos, mientras que Venezuela trata de vender lo máximo posible. 

Era necesaria una figura de autoridad para poder alcanzar un acuerdo, alguien capaz de mantener su palabra y de influir en el resto. Ese rol fue el que asumió Vladímir Putin. El respeto hacia Rusia en Oriente Próximo ha aumentado considerablemente tras las operaciones militares contra el Estado Islámico, a pesar de que la gran mayoría de los países árabes sean enemigos de Asad. 

Arabia Saudí e Irán no confían el uno del otro, pero confían lo suficiente en Rusia y cada uno cree que Moscú tiene la capacidad para persuadir a terceros países para que asuman los compromisos adquiridos y que nadie tratará de ocupar el lugar que deja el otro. Este ha sido el factor principal para hacer posible el acuerdo. 

Cuando alguien pregunta: “¿Por qué luchamos en Siria, no tenemos ya suficientes problemas internos?” Conviene recordar que es por este tipo de cuestiones. El aumento del prestigio a nivel internacional no es un concepto efímero. Esta autoridad puede convertirse en acuerdos, y esos acuerdos son dinero. 

Por cierto, en este contexto, los bancos de inversión aconsejan a sus clientes invertir en Rusia. Credit Suisse considera al rublo una moneda con enorme potencial. 

En cualquier caso, los altos precios del petróleo no benefician a todos y poco después del acuerdo comenzó a circular la siguiente información: “no hay certezas de que esta reducción vaya a ser real”, “la producción tenía que reducirse”, etc. Como resultado los precios cayeron un poco al principio pero ayer el Brent superó los 55 dólares por primera vez en 16 meses. Lo más probable es que el precio tenga sus altibajos, pero no hay perspectivas de grandes caídas a la vista. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Vzgliad

 

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de RBTH.
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