Convento de la Resurrección: Un sitio pintoresco con una historia oscura

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WILLIAM BRUMFIELD
El historiador y experto en arquitectura William Brumfield nos descubre el trágico pasado de un complejo monástico en el norte de Rusia.

El Convento de la Resurrección está situado en la orilla izquierda del río Sheksna, cerca del pueblo de Goritsi en la región de Vólogda. En el verano de 1909, el fotógrafo y químico ruso Serguéi Prokudin-Gorski fotografió el convento desde varios ángulos durante su viaje por el sistema de vías fluviales de Mariinski, que conecta San Petersburgo con la cuenca del río Volga. Mis fotografías fueron tomadas durante los años 1991 a 2007.

Lugar de exilio y martirio

Fundado en 1544, el Convento de la Resurrección desempeñó un sombrío papel como lugar de exilio para varias mujeres de alta cuna. Su fundadora, la princesa Efrosinia Andreevna (1516-69), era la esposa de Andréi Ivánovich de Staritsa, tío del zar Iván IV (el Terrible) y uno de los últimos príncipes del infantado de Moscovia. Tras la muerte de Andréi en 1537, Efrosinia asumió un importante papel en la política de la corte moscovita.

En 1553, Iván el Terrible cayó enfermo y parecía estar a punto de morir. Efrosinia se involucró en una conspiración para colocar a su hijo Vladímir Andreevich Staritski en el trono en lugar del hijo de Iván, Dmitri. El complot fue abortado, sin embargo, e Iván se recuperó, desafiando todas las expectativas. Aunque la familia Staritski siguió sirviendo lealmente a Iván, el zar siguió sospechando de ellos, y la familia Staritski y en 1563, Efrosinia y su hijo Vladímir cayeron en desgracia y fueron denunciados. Ella fue exiliada al convento y se convirtió en monja con el nombre monástico de Evdokia, aunque conservó una serie de privilegios.

Entre sus compañeras estaba la monja Alexandra, antes conocida como princesa Yuliana Paletskaia. Estaba casada con el hermano menor y débil de Iván el Terrible, Yuri, príncipe de Úglich, y estuvo involucrada de forma indirecta en la conspiración de 1553.

Tras la muerte de Yuri en 1563, Yuliana aceptó los votos monásticos en el convento de Novodévichi  de Moscú y mantuvo considerables privilegios. Al año siguiente, sin embargo, Iván la exilió al convento de Goritsi.

La tragedia les sacudió en octubre de 1569, cuando Vladímir Staritski y su familia fueron asesinados por orden de Iván.  Según órdenes llegadas desde  Moscú tras la muerte de Vladímir en octubre, Evdokia fue ahogada en el Sheksna y todos los miembros de su séquito masacrados. Alexandra también fue ahogasda al mismo tiempo por orden de Iván.

Mientras Rusia experimentaba aún más turbulencias durante el Periodo Tumultuoso (1584-1613), otras mujeres fueron exiliadas al convento. Entre ellas se encontraban Anna Koltoóvskaia (nombre monástico Daria; cuarta esposa de Iván el Terrible) y Maria Nagaia (nombre monástico Marta), séptima esposa de Iván y madre del desafortunado príncipe Dmitri de Úglich. Esta lista también incluye a la zarevna Ksenia Godunova, hija del zar Borís Godunov.

Un noble complejo

A pesar de estos terribles acontecimientos, el convento sobrevivió y se benefició de las donaciones proporcionadas por sus nobles residentes. Poco a poco, ganó el conjunto de estructuras emblemáticas tan admirablemente visibles desde el río.

El primero y más significativo de estos santuarios es la Catedral de la Resurrección, pagado mediante las donaciones de Efrosinia y terminada en 1549. Su forma monumental es comparable a otras iglesias del mismo período, como la Catedral de la Dormición del Monasterio de San Kirill Belozerski. Ambas catedrales adquirieron varias capillas adjuntas con sus propias dedicatorias de altar, una práctica tradicional rusa.

En 1611, se construyó un campanario de ladrillo con el apoyo de la monja Marta, conocida anteriormente como la zarina Ksenia Romanova, madre del primer zar Romanov, Miguel. El campanario fue reconstruido al estilo barroco en el siglo XVIII.

Durante más de tres siglos el Convento de la Resurrección tuvo una organización especial en la que se esperaba que sus residentes monacales (que a menudo disponían de medios considerables) mantuvieran domicilios individuales, en contraposición a la típica disposición dormitorio-claustro. Con el declive de su riqueza a finales del siglo XVIII, el convento fue perdiendo fuste hasta que a principios del siglo XIX se reavivó de una forma más tradicional.

La mayoría de las estructuras existentes en el convento datan de este último período, incluyendo la Catedral de la Trinidad, erigida en 1821 en el emplazamiento de las tumbas de las monjas mártires Evdokia y Alexandra. Diseñada en un estilo neoclásico tardío masivo con pórticos, la estructura fue coronada con una única gran cúpula.

Durante el mismo período, los muros del convento fueron reconstruidos en ladrillo con torres de esquina curva. Los claustros y otras instalaciones están estrechamente integrados en los muros, y en 1832 se construyó una iglesia dedicada a la Intercesión de la Virgen en la puerta este.

El convento también tiene una pequeña capilla de ladrillo construida a principios del siglo XX sobre una fuente con agua notablemente pura. Sus poderes restauradores son particularmente evidentes en cualquier día de verano caluros.

Justo más allá de los muros del convento, a la orilla del río, está la modesta iglesia del cementerio de la Presentación, construida en 1812 para cubrir las necesidades de la parroquia. Esta iglesia fue cerrada en 1941 y convertida en garaje, causando importantes daños en su estructura.

Declive y resurgimiento

Durante el período soviético, el Convento de la Resurrección funcionó como una comuna agrícola mantenida por las hermanas hasta 1932, cuando la empresa fue desmantelada y las monjas dispersadas. Muchas de ellas perecieron durante las ejecuciones masivas de 1937.

En esta época, la Iglesia de la Trinidad se convirtió en un club de pueblo, y los claustros sirvieron como espacio residencial para el pueblo empobrecido. Durante varios años después de la Segunda Guerra Mundial, el convento también funcionó como refugio para inválidos. Durante el período soviético, los edificios del convento sufrieron importantes daños debidos al abandono.

Pie de foto:

El renacimiento del conjunto comenzó en 1990 con la re-consagración de la Iglesia de la Presentación para uso de la parroquia local. En 1999, el convento fue reabierto y revitalizado gradualmente con los esfuerzos de cooperación de las autoridades de la región, la Iglesia Ortodoxa y el Museo Kirillov, que ejerce la supervisión del complejo.

En 2003, se volvió a consagrar la Iglesia de la Intercesión y en 2016 se completó la restauración de la Catedral de la Trinidad. Sin embargo, la Catedral de la Resurrección del siglo XVI sigue necesitando grandes obras. Gracias a estos esfuerzos, una parte dramática de la historia rusa ha sido recuperada.

A principios del siglo XX, el fotógrafo ruso Serguéi Prokudin-Gorski ideó un proceso complejo para realizar fotografías a color. Entre 1903 y 1916 viajó a través del Imperio Ruso y tomó más de 2.000 fotografías con este proceso, que implicaba realizar tres exposiciones en una placa de vidrio. En agosto de 1918, abandonó Rusia y finalmente se instaló en Francia con gran parte de su colección de negativos de vidrio. Tras su muerte en París en 1944, sus herederos vendieron la colección a la Biblioteca del Congreso. A principios del siglo XXI, la Biblioteca digitalizó la Colección Prokudin-Gorski y la puso gratuitamente a disposición del público mundial. Muchas web rusas tienen ahora versiones de la colección. En 1986 el historiador arquitectónico y fotógrafo William Brumfield organizó la primera exposición de fotografías de Prokudin-Gorski en la Biblioteca del Congreso. Durante un período de trabajo en Rusia, a partir de 1970, Brumfield ha fotografiado la mayoría de los sitios visitados por Prokudin-Gorski. Esta serie de artículos comparará las vistas de Prokudin-Gorski de los monumentos arquitectónicos con fotografías tomadas por Brumfield décadas más tarde.

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