Guía criminal de San Petersburgo

Llega el verano y con él San Petersburgo se inunda de luz. Es el momento de las noches blancas y los festivales al aire libre. Sin embargo, hay una cara oculta tras la belleza arquitectónica de la capital cultural de Rusia. RBTH descubre dónde se cometieron los asesinatos más famosos de la Venecia del norte.

Castillo de Mijailovski. 1801. El asesinato de Pablo I

Fuente: Andrey_Kasachev, Flickr

Uno de los lugares más ominosos del centro de San Petersburgo es, sin duda, el castillo de Mijailovski, también conocido como el castillo Izhenerni. Construido como si fuera una fortaleza por el zar Pablo I parece que estaba destinado a ser el lugar de sus últimos momentos.

A pesar de los fosos, las rampas y los guardas, el zar fue asesinado. Uno de los propios guardas, Argamakov dirigió a los conspiradores al cuarto de Pablo. Se trataba de un grupo de importantes personalidades, que según declararon que actuaron por el bien de la nación, ya que el zar estaba loco. Se dice que el hijo de la víctima, el futuro zar Alexander I, estaba informado de la conspiración y que la aprobó, bien voluntariamente o bajo amenaza. Este asesinato perseguiría a Alexander por el resto de su vida.

Pablo solo llegó a vivir 40 días en el castillo Mijailovski. Varias veces antes de morir declaró que se había visto a sí mismo estrangulado, reflejado en un espejo.

Iglesia de la Sangre Derramada. 1881. Asesinato de Alexander II

Fuente: Tass/ Tyri Belinski

La elegante y majestosa iglesia, construida en un estilo ruso tradicional que emula a la catedral de San Basilio en la Plaza Roja, contrasta con el triste evento por el cual se construyó.

El 1 de marzo de 1881 Alexander II volvía al Palacio de Invierno cuando comenzaron las explosiones. La primera apenas causó daños en el carruaje. Cuando el zar salió a enfrentarse a Nikolái Rusakov, que había tirado la bomba, un segundo terrorista, Ignati Grinevetski, arrojó otra a los pies del zar.

No había motivos obvios para el asesinato del zar. Alexander II no era un tirano, como su padre o su abuelo, ni tampoco era un mandatario débil. Fue quien "liberó a los siervos" en 1861. Sin embargo sufrió varios intentos de asesinato: le dispararon en la calle, trataron de poner bombas en su palacio y en el tren donde viajaba.

El lugar exacto donde fue mortalmente herido, el adoquín, se ha preservado intacto, debajo de la cúpula situada al oeste. Durante un largo periodo las calles adyacentes llevaron los nombres de los participantes en el atentado: Sofía Petrovskaia y Andréi Zhelyabov. Actualmente se llaman Málaia y Bolsháia Konyushennaia.

El palacio Yusupov. 1916. Asesinato de Rasputín

Fuente: Strana.ru

El crimen tuvo lugar el 17 (29) de diciembre de 1916 en la residencia Yusupov, junto al río Moika. Los conspiradores dijeron que actuaban para salvar el país y proteger a la familia real de la influencia del misterioso monje campesino. 

Rasputín fue invitado a la casa de Yusupov con el pretexto de reunirse con la mujer del conde Felix Yusupov. Allí trataron de envenenarlo, le dieron una serie de pasteles con cianuro. Cuando vieron que no causaban efecto le dispararon una docena de veces, pero Rasputín fue capaz de escaparse por el jardín y trató de huir saltando la valla. Finalmente fue capturado y lo tiraron en el helado río Nevá.

Fue enterrado en secreto en el Tsárskoe Seló, en las afueras de la ciudad. Un año después los soldados revolucionarios lo encontraron y lo incineraron. Sus restos fueron lanzados al aire. En 2005 se colocó una cruz en el lugar donde lo habían enterrado.

En el palacio de Yusupov hay una muestra permanente llamada "Rasputín. Mito y realidad", y en las salas de recepción se organizan conciertos y bailes que emulan los tiempos prerrevolucionarios. 

Plaza del Palacio, Cuartel general. 1918. Asesinato de Uritski

Fuente: Mandeline, Flickr

El 30 de agosto de 1918, en el vestíbulo del Comisariado de Asuntos Internos, el joven poeta Leonind Kanneguisser disparó, tras haber llegado en bicicleta hasta el lugar del crimen, al director del Comité de Emergencia, Moiséi Uritski. Trató de huir pero la policía lo atrapó en una de las calles adyacentes y poco después fue ejecutado. Tras este asesinato, los bolcheviques anunciaron el inicio del Terror Rojo.

Trataron de responsabilizar del crimen al Partido Socialista Revolucionario y de unirlo al intento de asesinato de Lenin en Moscú, que Fanny Kaplan había tratado de llevar a cabo ese mismo día.

El asesino provenía de una próspera y culta familia judía y era un bohemio. Era el clásico ejemplo de revolucionario romántico y los más probable es que el crimen no estuviera planeado.

Tuvo lugar en el túnel situado a la izquierda del arco del Cuartel General, en el ala semicircular que lleva a la calle Milliónaia. La ventana del vestíbulo da a la plaza en la que Kanneguisser abandonó su bicicleta y es fácil imaginar la rua que llevó a través de Saperni pereúlok.

Hotel Angleterre. 1925. muerte de Esenin

Fuente: TASS

En 1925, uno de los mejores poetas del momento, Serguéi Esenin, estaba preparando la publicación de sus obras completas.

"Casi todos los poetas en Rusia mueren antes de poder ver la colección completa de sus obras. Pero yo voy a ver la mía", dijo. A finales de noviembre estaba lista la composición tipográfica. Pero el 28 de diciembre se encontró a Esenin muerto en una habitación del Hotel Angleterre. Su último poema "Adiós, mi amigo, adiós..." estaba escrito con sangre. Esenin se había quejado de que no había tinta en el hotel y se vio forzado a escribirlo con sangre.

La mayoría de los biógrafos e historiadores están de acuerdo en que Esenin, que estaba pasando por una depresión, se quitó la vida después de haber estado en un hospital psiquiátrico. Al principio nadie cuestionó está versión, pero en los años 70 y 80 del siglo pasado comenzaron los rumores que decían que había sido asesinado y que el suicidio no era más que un encubrimiento. Los criminales podrían haber estado motivados por dinero o incluso la policía secreta podría estar implicada.

El crimen más famoso de la ciudad no ocurrió jamás. Tuvo lugar en la imaginación de Dostoievski y se revive cada vez que se lee el clásico Crimen y castigo. Raskólnikov 'vivió' en las esquinas de Stoliarni y Grazhdánskaya, que en el siglo XIX se llamaba Srédnaya Meschánskaya. Actualmente hay un relieve que indica el lugar, pero no se puede acceder al patio y los vecinos se quejan por la cantidad de turista.

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