Consejos para sobrevivir en la
tundra

Claves para disfrutar en un destino único. Fuente: Ramil Sítdikov / Ria Novosti

Claves para disfrutar en un destino único. Fuente: Ramil Sítdikov / Ria Novosti

Si usted es de esas personas a las que les gusta el turismo extremo, bienvenido a Rusia. En este país encontrará una variada oferta de destinos para pasar unas originales vacaciones, aunque debe tener en cuenta que algunos de ellos requieren un importante grado de preparación. En este artículo descubrirá cómo superar unas vacaciones extremas en Rusia.

La tundra rusa es uno de los espacios naturales más inclementes del planeta. La temperatura en invierno desciende hasta los 50 grados bajo cero la población local —los nenets siguen viviendo según las costumbres de sus ancestros. A cualquiera que desee aventurarse en este lugar único, no le vendrán mal estos consejos.

1) Constrúyase un chum (el chum es la vivienda de los indígenas del lugar y consiste en una tienda en forma cónica)

Según la tradición nenet, todo lo que está relacionado con la casa se considera tarea de mujeres, empezando por su construcción.

Primero se debe cavar un gran círculo. No se sorprenda si bajo la nieve encuentra más nieve. En el centro del círculo coloque una estufa. Después, clave en la nieve unas varas largas y ate los extremos que quedan al aire con una cuerda; la estructura cónica del chum ya está lista.

No ponga demasiado empeño: si hunde los palos a demasiada profundidad, con el tiempo el chum su aplastará por el peso de la nieve y resultará incómodo vivir en su interior por la poca altura del techo.

Si, por el contrario, la profundidad es insuficiente, el viento arrastrará su casa como si nada. Sobre la estructura, tienda una lona impermeable y un manto de piel de reno. Estas paredes le protegerán incluso de fuertes vientos. Cubra el suelo con tablas y pieles. Ya está listo su apartamento.

2) Aprenda a entrar en el chum

Debe dar primero una vuelta a su alrededor. Es una tradición y, además, parece que esta es la única forma de no liarse entre las pieles que cubren hueco de la entrada.

3) Acostúmbrese a dormir al aire libre 

Dentro del chum se duerme directamente sobre el suelo cubierto de piel de reno. Aunque por las tardes se calienta la estufa, al acercarse la mañana esta ya se ha enfriado, de modo que el aire dentro del chum solo está un poco más cálido que en el exterior. Lo mejor es llevar un saco de dormir de invierno.

4) Relaciónese con los vecinos 

Sobrevivir en la tundra en solitario es muy complicado, por eso los campamentos de criadores de renos suelen estar conformados por varios chum. Generalmente, sus propietarios son gente amigable; de todos modos, para realizar una visita a la tienda vecina, conviene seguir unas sencillas reglas.

En primer lugar, mantenerse a la derecha, ese es el lado de los invitados. El espacio dentro del chum está dividido rigurosamente en dos mitades: a la izquierda de la entrada vive el dueño con su esposa y sus hijos, y a la derecha se sitúan los invitados.

En segundo lugar, si por alguna razón desea pasar a la ‘zona de los propietarios’, hágalo por el lado de la entrada. El extremo opuesto a esta es un punto sagrado para los nenets, así que no se recomienda pasar por delante de él. De regalo, puede llevar a los anfitriones un poco de fruta: manzanas o naranjas. Seguro que se lo agradecen, pues en la tundra no hay ni fruta ni verduras.

5) Conecte con el mundo

La cobertura telefónica en la tundra no es muy buena, de modo que para oír algo al teléfono es necesario cargar un trineo hasta arriba de sacos, subirse a ellos y, con el brazo completamente extendido, gritar al auricular que hablen un poco más fuerte. El teléfono se puede cargar con ayuda de un generador; ahora casi todos los criadores de renos tienen uno. En algunos chum se pueden encontrar incluso televisores y portátiles, aunque eso sí, sin internet.

6) Beba té cinco veces al día

Los nenets llaman ‘tomar un té’ a cada una de las comidas que hacen al día. Además del té, se sirve vodka y algo de comer. El convite consta en un 99 % de carne de reno.  Prepárese para beber té y comer reno entre cuatro y cinco veces al día.

Lo mejor es que no solo no se cansará de esto, sino que al caer la noche estará soñando con que haya una sexta vez, pues estará trabajando en medio del frío desde la madrugada hasta bien entrada la noche.

Los días festivos se sirve también stroganina de muksun (un plato típico que se prepara a base de pescado congelado y salsas) y mermelada de arándanos y otros frutos del bosque. Además tendrá que acostumbrarse a la ausencia de vajilla. Trasladarla en cada uno de los desplazamientos (los criadores se desplazan por la tundra junto con la manada de renos), así que normalmente comen de uno o varios platos compartidos.

7) No se sorprenda de nada

Los descansos del té van acompañados de un animado coloquio en el que se relatan historias increíbles. Por ejemplo, le contarán cómo redirigir la luz de la aurora boreal con ayuda de una botella de cristal verde. No se asombre.

Tampoco es recomendable tratar de reeducar a los niños locales. Si ve a un niño pequeño paseando descalzo por la nieve a 30 grados bajo cero, no merece la pena gritar o escandalizarse por la indiferencia de los padres. No le entenderán... Recuerde que los mismos padres también corrieron descalzos por la nieve en algún momento de sus vidas y no ven nada malo en ello.

 

Fuente: Ramil Sítdikov / Ria Novosti

8) Aprenda a diferenciar a los renos 

A los niños nenet, cuando se les cae su primer diente, se les regala una cría de reno. También se regalan renos en las fiestas: una abuela puede regalar un reno a su nieto por su cumpleaños o al finalizar el año académico.

De este modo, a los dieciocho años los niños ya tienen un patrimonio acumulado en renos. Los rebaños están formados por miles de renos, pero cada criador es capaz de distinguir a los suyos desde lejos. “Ese blanco de ahí es mi ‘Trueno’; ¿y ve a ese otro?, ¿el de los cuernos?, ese me lo regalaron cuando me casé”.

Cabe señalar que casi todos los renos tienen cuernos (ver el punto 9) y que estos se mueven tan rápido que resulta prácticamente imposible distinguir una mancha o cualquier otra marca distintiva. Sin embargo, pruébelo, quizás usted lo consiga.

9) Aprenda a serrar la cornamenta de los renos

Unos cuernos serrados podrían salvarle la vida en un momento dado. Antes de ponerle las riendas a un reno, se le corta uno de los cuernos para que no pueda herir al arriero. El segundo cuerno se le deja para que pueda sobrevivir entre la manada, pues sin él no podría defenderse en las escaramuzas con sus contrincantes.

Al cabo de un tiempo el cuerno vuelve a crecer, así que habrá que repetir la operación. Esto solo se hace con los renos seleccionados para tirar de los carros (en la tundra, a estos renos, se les llama ‘toros’); los demás renos pueden alardear tranquilos de cornamenta.

10) Enamórese de la tundra

Los criadores de renos no se imaginan la vida más allá de la tundray se sienten orgullosos de vivir en ella. Muchos de ellos, después de pasar una temporada en la ciudad, regresan a su chum, junto con sus renos, a pesar de la ausencia de comodidades y del duro trabajo diario. Para sobrevivir en un rincón tan extremo, hay que amarlo de verdad.

Cómo reservar una excursión

Se puede reservar una excursión etnográfica a la tundra aquí

Cómo llegar

Se puede llegar desde Moscú en avión con la aerolínea Yamal, o bien en tren en la línea Moscú-Labytnangui

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