Las remotas islas más allá de Vladivostok: tesoros de historia y paisajes

Vladivostok está situado en una península que se prolonga en el mar con una cadena de islas, Russki, Popov, Reinek, Rikord y otras más pequeñas. Todas ellas forman parte del archipiélago de la Emperatriz Yevguenia. Este nombre, que es de antes de la fundación del puesto ruso de Vladivostok en los años 1850, lo pusieron los franceses, que fueron los primeros europeos que marcaron estas islas en el mapa. Cada una de estas islas es interesante para los buceadores, los amantes de la naturaleza salvaje y aquellas personas interesadas en la historia.

Viaje por los fuertes soviéticos en la Isla Russki

La isla que tiene un acceso más fácil es Russki, la más grande y más cercana a Vladivostok, que desde el 2012 está conectada con el continente a través de un puente. Entre Vladivostok y la isla Russki está el estrecho Bósforo oriental, nombrado así en honor al Bósforo turco. La isla, recubierta de bosque y con una superficie de cerca de 100 kilómetros cuadrados, protege desde el sur a Vladivostok y por eso poco después de la llegada de los rusos a Primorie se convirtió en parte de la fortaleza de Vladivostok, con sus fuertes y baterías militares esparcidas por ese territorio enorme.

En los tiempos soviéticos en la isla había una gran cantidad de unidades militares e incluso los habitantes de Vladivostok (que entonces era una ciudad cerrada) tenían que obtener unos salvoconductos especiales para visitar la isla Russki.

Actualmente en el lugar de los cuarteles se elevan los edificios de la Universidad Federal del Lejano Oriente. El nuevo campus, al igual que el puente hasta Russki, fue construido en el 2012 por iniciativa de Vladímir Putin. Precisamente aquí se celebró la cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC) y ahora en la isla empieza el curso educativo y estudiantes y profesores del continente se trasladan hasta allí, la bahía Ayaks.

En Russki hay unos 20-30 kilómetros de caminos asfaltados, el resto continúan siendo de tierra. En muchos sitios se pueden ver cuarteles zaristas y soviéticos en ruinas, montículos surcados por comunicaciones subterráneas. Además de la universidad, en la isla se está construyendo el que será el oceanarium más grande de Rusia.

Entre los visitantes de la isla es muy popular el Museo “Batería Boroshilov”, unas enormes torretas de artillería que tienen un calibre de 305 procedentes del acorazado “Poltava”, instaladas en Russki a principios de los años 30 con el objetivo de rechazar un posible ataque japonés y que permanecieron en servicio hasta el 1997. Bajo las torres hay unos cuantos pisos subterráneos que ahora también están abiertos al público.

En la isla hay muchas calas pintorescas donde los locales se bañan y pescan. Pero en la isla Russki todavía hay muchas zonas vírgenes. Excepto el campus universitario y unos cuantos pueblos pequeños, el territorio aquí todavía es medio salvaje: taiga, montañas, antiguos caminos militares, que a veces recuerdan senderos de caza.

En un futuro, como dicen las autoridades locales, la isla tiene que convertirse en un barrio de Vladivostok, pasando desde Kronshtadt hasta Manhattan.  

Vacaciones de playa en las islas Popov y Reinek

Más allá de Russki se encuentran las islas Popov y Reinek a las que en periodo de navegación (de primavera a otoño) se puede llegar con barcos regulares de pasajeros (el horario está en pereprava.su). En ellas todavía hay menos presencia humana y están un poco más pobladas solo en verano, durante la temporada de playa.

En la isla Popov hay un museo de la Reserva marítima estatal del Lejano Oriente. En Reinek se pueden descubrir ruinas de cuarteles en los que en los años 1980 hizo el servicio militar Iliá Lagutenko, estrella de rock originaria de Vladivostok, líder del grupo “Mumiy Trol”. 

Tanto en Popov como en Reinek hay abundantes playas y el mar está templado y limpio de junio a septiembre.

También se puede ir a las playas en la pintoresca isla vecina de Rikord, pero hasta ella no hay comunicación regular (aunque sí que se puede alquilar una lancha con la ayuda de la web local farpost.ru). Todavía es más difícil llegar hasta la isla Furugelma, la isla más meridional de Rusia, que forma parte de los límites de la reserva marítima.  

Campo de lotos en la isla Putiatin

Al este de Vladivostok hay otras islas, las más grandes son Putiatin y Askold. En Putiatin ahora viven habitualmente cerca de mil personas. En la frontera entre los siglos XIX y XX aquí había fábricas de porcelana y de ladrillos del conocido empresario en el Lejano Oriente Alexéi Startsev (muchos edificios de Vladivostok están construidos precisamente de ladrillo de Startsev).

En la isla incluso había un ferrocarril que funcionaba tirado por caballos. En tiempos soviéticos aquí había un sovjós de cría de animales de piel fina y un complejo pesquero. Hoy Putiatin forma parte de las rutas turísticas populares.

La perla de la isla es el lago Gusinoye, dónde crece el loto Komarov, incluido en el libro rojo de las especies en peligro de extinción, la flor acuática más hermosa, símbolo del budismo. A pesar de que administrativamente la isla forma parte de la ciudad militar cerrada de Fokino, el acceso a Putiatin no está restringido y se puede llegar con un transbordador desde el pueblo de Dunay.  

El faro y los ciervos salvajes en la isla Askold

La isla a la que es más difícil acceder es Askold, alejada de las costas de Putiatin. Esta isla tiene una historia muy rica. Precisamente aquí en el 1868 tuvo lugar un conflicto entre los chinos, que sin autorización extraían oro en la isla, y las autoridades rusas. A partir de ese incidente empezó la llamada guerra contra los manz,  (en Primorie el nombre con el que se conocían los chinos locales era de “manzam”).

Para aplastar a los partisanos “hunghutzu” chinos, que incendiaron unos cuantos pueblos rusos, tuvo que intervenir el ejército regular. En tiempos soviéticos en Askold había una ciudad castrense con escuelas y hospitales. Sin embargo, ahora la isla está prácticamente deshabitada, queda solo el faro y ciervos salvajes en los bosques.

Leyendas de chamanes y las reservas naturales en la isla Petrov

Una de las islas más legendarias es la isla Petrov, situada cerca de la orilla oriental de Primorie, cerca del pueblo Kievka (a unos 200 km de Vladivostok a través de los contrafuertes de la cordillera Sijote-Alin).

Forma parte de la Reserva natural Lazovski y por eso hay que acordar previamente la excursión con la administración de la reserva que proporcionará una moto acuática para poder llegar.

En Petrov hay cosas para ver: el terraplén de la fortaleza que se conservó del misterioso Reinado Boijai, un bosque de tejos único por su densidad. Hay un montón de creencias místicas relacionadas con los árboles, las piedras y los manantiales de la isla Petrov: en la corteza de uno de los árboles de repente aparece el rostro de un chamán, el agua de los manantiales ayuda a las mujeres a quedarse embarazadas, mientras las ramas de los árboles se encorvan con el aspecto del jeroglífico chino que significa “eternidad”.

Dicen que en la isla a menudo y sin motivo los relojes con funcionamiento mecánico se paran y los teléfonos móviles se apagan.

La propia ciudad de Vladivostok también tiene muchas pequeñas islas: Oslinie Ushi (que desde algunos lugares parece un barco hundido); Skripliova, donde se conserva el faro más antiguo de los alrededores y dónde en tiempos de la Segunda guerra mundial trabajaban mujeres que servían a las piezas antiaéreas; Kovrizhka, que recuerda el canal de una ballena. Los autóctonos relacionan con cada una de las islas numerosas historias en las que hoy en día ya es difícil distinguir qué hay de verdad y qué es invención. Estas islas se pueden recorrer sin problema con una moto acuática o un velero.