Nueva infraestructura de la Armada de Rusia

Buques rusos en Sebastopol.

Buques rusos en Sebastopol.

Reuters
Uno de los mayores problemas que sufre la Armada rusa desde la crisis de los años 90 es la degradación de la infraestructura de sus bases. En la actualidad, Rusia dedica un gran esfuerzo a restablecer el sistema de reparaciones de los buques militares.

El desplome de los gastos militares durante los años 90 provocó, en primer lugar, la desaparición del servicio técnico en los puntos de producción. Hasta el año 2000 los buques militares se han utilizado muy poco y tampoco habían sufrido averías muy a menudo. La actividad de la Armada fuera de las aguas territoriales de Rusia se había reducido prácticamente a cero.

Con la reanudación de la actividad de la Armada a mediados de la década de los años 2000, cuando las salidas de los buques se hicieron más frecuentes, comenzaron a surgir también casos de averías. De pronto, Rusia se encontró con un número considerable de buques militares que no podían repararse debido a la ausencia de bases de servicio técnico. También eran muy frecuentes los casos en que un barco que había sido enviado a reparar no volvía más, o casos de canibalismo en los que un buque que funcionaba perfectamente se convertía en donante de órganos para otros barcos más afortunados.

El sistema de reparación y servicio técnico de buques en sus bases tenía que restaurarse sobre una nueva base.

Cómo se resolvieron los problemas de la Armada

En 2008 se construyó con este objetivo una compañía estatal de reparación de buques llamada Novik. En 2009 el país emprendió la creación de una base de servicio técnico en la Flota del Norte, la más activa del momento. Más tarde le siguieron las bases del Pacífico y el Báltico: se abrieron puntos en Vladivostok y Viliúchinsk, y en Kaliningrado en el Báltico. 

En 2013 se comenzó a buscar la solución a las dificultades de la Flota del Mar Negro, que en aquel punto era la más problemática. Para entonces había comenzado a funcionar a toda máquina el “Exprés Sirio” con barcos de las cuatro flotas de Rusia. La creciente intensidad de los trayectos exigía un servicio técnico cada vez más minucioso.

La sede de la empresa Novik abierta en Ucrania en 2013 se convirtió en una base de servicio técnico de la Flota del mar Negro que pasó a ser responsable de la reparación y el servicio técnico de los barcos de otras flotas de Rusia que recalaban en Sebastopol en el ejercicio de sus misiones en el Mediterráneo.

Las particularidades de la nueva industria

La principal característica de las nuevas bases de servicio técnico es su movilidad.

“No estamos atados a una fábrica. Podemos enviar un grupo de trabajo capaz de resolver la mayor parte de las tareas que pueden surgir en teoría durante la reparación de un barco en su base”, señala el director general de Novik, Alexéi Liaschenko.

La tecnología de las nuevas bases de reparación se basa en la formación en las bases de la flota de grupos móviles formados por contenedores marítimos de entre 20 y 40 pies con el equipamiento necesario en función de la tarea. En caso de necesidad, esta tecnología ofrece a la flota servicio técnico no solo en sus bases, sino en pleno océano.

La reparación y el servicio técnico de los barcos puede llevarse a cabo en pleno cumplimiento de una misión militar, no es necesario perder el tiempo volviendo a la base en caso de avería: todo se repara en el lugar gracias a las posibilidades que ofrece la base móvil. Para ello se adapta cualquier unidad auxiliar de la flota militar e incluso alguna embarcación de la flota comercial.

Una experiencia útil

Esta concepción está basada en gran medida en la experiencia de la flota británica durante la Guerra de las Malvinas, cuando la Real Flota Auxiliar (las fuerzas de apoyo de la flota) se encargó de facilitar una base móvil para el servicio técnico y la reparación de los buques militares, de sus averías y de los daños de combate a miles de millas de la base más cercana. Las Armada Imperial Japonesa también utilizó bases móviles instaladas en embarcaciones auxiliares durante la Segunda Guerra Mundial.

La Armada de la URSS también tuvo una experiencia similar durante su servicio en el Mediterráneo. La maquinaria industrial moderna y la estructura basada en módulos simplifican la reparación y el servicio técnicos, incrementando considerablemente el volumen de resolución de los problemas. Otros países muestran un especial interés por esta tecnología, en particular la Armada India, que en la actualidad está desarrollando un sistema de bases en el océano Índico. Esto requiere tareas de preparación de los barcos para su servicio militar, algo de lo que la flota india nunca se había encargado antes.

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