Nuevo sistema antiaéreo destruirá todo tipo de objetivos

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Rusia está desarrollando un innovador sistema antiaéreo con un nuevo calibre. Contará con mayor potencia de fuego y remplazará a los sistemas Shilka y Tunguska, que en la actualidad conforman la base del escudo antimisiles de Rusia.

“Estamos trabajando en la creación de un sustituto para los sistemas antiaéreos líderes en ventas mundiales Shilka y Tunguska”, declaró el teniente general Alexander Petróvich de las fuerzas de sefensa antiaérea. El nuevo sistema utilizará cañones antiaéreos de un calibre de 57 mm y se está fabricando en el marco del proyecto de renovación de la técnica militar y el armamento del ejército ruso.

En septiembre de 2015, durante la exposición militar internacional RAE-2015 celebrada en Nizhni Taguil (Urales), el Complejo Industrial Militar ruso mostró su nuevo BMP-3 Derivatsia, que cuenta con un módulo de armamento AU-220M. Este nuevo modelo provocó un gran interés entre los visitantes, ya que puede influir considerablemente en el desarrollo de tecnología blindada y tipos de armamento.

La principal característica Derivatsia es el nuevo calibre de su cañón: 57 mm. Los sistemas de artillería de este calibre solían fabricarse más en el pasado, pero actualmente su uso no está muy extendido en las tropas. No obstante, los desarrolladores de Derivatsia han decidido recuperar este calibre olvidado porque ofrece una serie de ventajas en los nuevos cañones.

Los sistemas de artillería Shilka y Tunguska, que en la actualidad conforman la base de la defensa antiaérea rusa de las tropas de infantería, tienen un calibre de 23 mm y de 30 mm correspondientemente.

Un nuevo calibre para un blindaje más resistente

La necesidad de incorporar en las filas un nuevo sistema de artillería antiaéreose debe a la creciente capacidad de los helicópteros militares, equipados con misiles guiados antitanques que en las condiciones actuales permiten derribar objetivos a una distancia de 8-10 km y que en el futuro podrá llegar a los 15 km.

Los proyectiles de 23 y 30 mm todavía pueden dañar el blindaje cada vez más resistente de los helicópteros, pero ya no son capaces de crear una densidad de fuego suficiente como para eliminar misiles de crucero, guiados o antirradar, así como bombas aéreas guiadas o drones. Por esta razón, el uso de nuevas municiones de 57 mm de calibre incrementará la distancia y la altura de impacto en el objetivo.

El incremento del calibre de este cañón antiaéreo conlleva una reducción del tamaño del sistema de armamento, pero la eficacia de este sistema seguirá siendo alta, ya que la cantidad de munición necesaria para derribar un objetivo será menor. El gran calibre del sistema permitirá abrir fuego no solo contra objetivos aéreos, sino también terrestres, si se incluyen entre las municiones proyectiles antiaéreos, explosivo-rompedores y de penetración.

Las características tácticas y técnicas del nuevo sistema se mantienen en el más estricto secreto, aunque algunas fuentes han revelado que también se prevé el uso de misiles guiados que se lanzarán a través del cañón, de modo que en ese caso actuará como un lanzamisiles.

Derivatsia estará equipado con un sistema optoelectrónico de visión térmica que garantizará el uso eficaz de las armas instaladas en él. El sistema podrá destruir las aeronaves enemigas a una distancia de entre 6 y 8 km, así como los drones que se encuentren a una distancia de entre 3 y 5 km.

Además de las fuerzas armadas rusas, los sistemas antiaéreos autopropulsados soviéticos Shilka y Tunguska se utilizan también en los ejércitos de la India, Irán, Cuba, Perú, Serbia, Siria y Egipto, entre otros.

 

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