Shaltay Boltay, el grupo de hackers más influyente de Rusia

Shaltay Boltay (Humpty Dumpty, en ruso).

Shaltay Boltay (Humpty Dumpty, en ruso).

Getty Images
Los medios de comunicación han anunciado la detención del presunto líder del grupo de hackers Anonymous International, conocido como Shaltay Boltay, así como de varios influyentes agentes de los servicios de inteligencia que seguían al grupo. Durante varios años, Shaltay Boltay se ha dedicado a chantajear a funcionarios, empresarios y otras figuras mediáticas saboteando su correo electrónico y sus teléfonos y publicando su información, siempre ganando dinero por ello.

“El precio de nuestro trabajo no baja de varias decenas de miles de dólares. No revelaré ahora cuál es el límite”, comentaba modestamente en una entrevista anónima al portal Meduza en enero de 2015 un hombre que se hacía llamar Lewis, supuesto director de Anonymous International. Estas agrupación de hackers, también conocida con el nombre Shaltay Boltay (Humpty Dumpty, en ruso), está especializada en sabotear cuentas de funcionarios y empresarios.

Durante varios años Lewis y sus compañeros prosperaron ofreciendo a sus víctimas comprar la información robada a cambio de grandes sumas de dinero. En el caso contrario, la correspondencia se vendía a terceras personas, y en ocasiones se publicaba en internet. En noviembre del año pasado los servicios especiales rusos dieron con Lewis, que fue detenido y actualmente está pendiente de juicio. Su nombre real es Vladímir Anikéiev.

El padre de Shaltay Boltay

Vladímir  Anikéiev. Fuente: anikeevv/vk.comVladímir Anikéiev. Fuente: anikeevv/vk.com

“El éxito propio está bien, pero el fracaso ajeno tampoco está mal”, se lee en la páguna de VKontakte de Vladímir. El periódico Rosbalt, citando a fuentes informadas, cuenta que en los años 90 trabajaba en San Petersburgo como periodista especializado en recopilación de información y, al parecer, en ocasiones utilizaba métodos dudosos para conseguir lo que buscaba. “Era capaz de emborracharse con alguien, flirtear con las secretarias o sobornar a quien hiciera falta para conseguir su objetivo”, cuenta una fuente de Rosbalt.

Según la misma fuente, en la década de los 2000 Anikéyev pasó a trabajar con información comprometedora. Utilizando sus contactos, encontraba el correo electrónico personal de políticos y empresarios con la ayuda de hackers de San Petersburgo y también chantajeaba a las víctimas de sus sabotajes. Para que la información no acabara publicada en internet, exigía un pago.

Uso de altas tecnologías

Con el tiempo, cuando el negocio de Anikéyev empezó a funcionar a nivel federal, el periodista empezó a utilizar nuevas tecnologías. El sistema funcionaba del siguiente modo: Anikéyev visitaba restaurantes y cafeterías populares entre los funcionarios y, con la ayuda de equipos profesionales, creaba falsas redes Wi-Fi y operadores de telefonía móvil. Los funcionarios, sin sospechar nada, se conectaban a estas redes mediante el canal creado por el hacker y toda la información de sus dispositivos móviles acababa en sus manos.

Inicialmente Anikéyev se encargaba personalmente de robar la información, pero más tarde creó su propia “red de espionaje”. El negocio comenzó a proporcionarle grandes beneficios. Anikéyev logró hacerse con cantidades ingentes de información que tenía que clasificar para seleccionar la información adecuada para el chantaje. Finalmente, escribe Rosbalt, surgió el proyecto Anonymous International, una herramienta muy cómoda para verter toda la información recibida.

El negocio y los ideales

El segundo nombre de la agrupación hace referencia a las obras de Lewis Carroll- Shaltay Boltay, es la traducción en ruso del nombre del personaje Humpty Dumpty. Para los miembros del grupo, el delirante mundo detrás del espejo, con su lógica invertida, es una metáfora apropiada de la vida política rusa. Además de Lewis (Anikéyev), el equipo está formado por varios miembros: Shaltay y Boltay, que  desempeñaban las funciones de secretarios de prensa. Los medios de comunicación comenzaron a llamar así al proyecto por error. También están Alicia y otros hackers, muchos de ellos personal técnico especializado en hackear páginas webs.

La página web de Anonymous International se creó en 2013 y en ella comenzó a aparecer contenido robado de los teléfonos y los correos d e políticos rusos.

El periódico Life informa de que solo se publicaba la correspondencia de los funcionarios públicos y empresarios que no accedían a pagar. Los propios miembros de Shaltay Boltay se posicionaban como activistas sociales.

“Podemos decir que somos una especie de soldados. Intentamos cambiar el mundo a mejor”, contaba Shaltay al periódico Apparat. Los miembros del grupo han manifestado en repetidas ocasiones sus críticas al gobierno ruso por las restricciones a la libertad en internet, la política exterior del país o las barreras administrativas para participar en las elecciones.

Las “hazañas” de los hackers

La acción más escandalosa de Shaltay Boltay fue de una naturaleza claramente política y en ella no hubo dinero de por medio. Se trata del sabotaje de la cuenta de Twitter del primer ministro Dmitri Medvédev. El 14 de agosto de 2014 en esta cuenta comenzaron a aparecer publicaciones en las que se anunciaba que Medvédev se retiraba, que sentía vergüenza por las acciones del gobierno. El “primer ministro” también tuvo tiempo de decir que Putin no tenía razón y que el gobierno tenía problemas de sentido común, así como que las autoridades estaban devolviendo el país al futuro.

El mismo día, Anonymous International publicó una parte de un archivo robado al primer ministro reconociendo que este “no contenía nada de especial interés”. “Los materiales publicados fueron conseguidos por un reptiliano que ocupa un alto puesto en el gobierno”, bromeaban los hackers.

Medvédev no ha sido la única víctima de Shaltay Boltay. Los hackers han publicado la correspondencia de funcionarios de la administración del presidente, del empresario Evgueni Prigozhin, amigo de Vladímir Putin, del director del holding mediático afín al Kremlin News Media, Aram Gabreliánov, y de uno de los dirigentes del levantamiento en el este de Ucrania, Ígor Strelkov. Lewis subrayaba que todo lo que no consiguieran vender acabaría publicado.

La relación con los servicios especiales

Anikéyev-Lewis fue detenido en noviembre de 2016 y al mes siguiente se arrestó a un agente influyente de los servicios especiales: el director del centro de seguridad informática del Servicio Federal de Seguridad (FSB), Serguéi Mijáilov. Según fuentes del periódico Kommersant, Mijáilov era un agente de gran relevancia en los servicios especiales y “al parecer, dirigía todo el sector de las empresas de internet del país”.

Además de Mijáilov se arrestó a su asistente, Dmitri Dokucháyev, comandante del FSB y antiguo hacker conocido como Forb, así como a un empleado de la compañía Kaspersky Lab, Ruslán Stoyánov, director de investigación de incidentes informáticos que colaboraba estrechamente con los servicios especiales. Fuentes de Rosbalt aseguran que Anikéyev delató a los agentes del FSB y al especialista informático de Kaspersky, que todos ellos trabajaban con Shaltay Boltay.

Según una fuente de Rosbalt, a principios de 2016 Mijáilov logró dar con Anonymous International y decidió tomar el grupo bajo control y exigirles sobornos. Life informa que existe otra versión, según la cual Mijáilov aparece implicado de Shaltay Boltay desde el principio.

¿Es este el fin de Shaltay?

En cualquier caso, Mijáilov y su asistente Dokucháyev se enfrentan actualmente a acusaciones de traición al Estado. “Lewis” Anikéyev y Ruslán Stoyánov de Kaspersky Lab serán juzgados por otro delito, “acceso no autorizado a datos informáticos”. Rosbalt informa de que las acusaciones de traición al Estado contra Mijáilov y Dokucháyev se deben a que Anonymous International estuvo implicado en la filtración a Ucrania de la correspondencia (posiblemente editada) del asistente del presidente, Vladislav Surkov.

La página de Shaltay Boltay no se ha actualizado desde el 26 de noviembre, y su Twitter desde el 12 de diciembre. El FSB ha declarado a los miembros del grupo que siguen en libertad (que viven en el extranjero, principalmente en Tailandia y los países del Báltico) en busca y captura. Sin embargo, los miembros de Shaltay siempre han sido conscientes de la posibilidad de que esto sucediera.

“¿Qué nos espera si nos descubren? Seguramente un proceso penal, probablemente una condena. Cada uno de nosotros es consciente de los riesgos que corre”, comentaban lacónicamente en una entrevista para Apparat en 2015.

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