Rusia y EE UU colaboran para salvar a los osos polares

B. Korobeinikov / RIA Novosti
Con el objetivo de desarrollar un plan para salvar a los osos polares, en peligro de extinción, los científicos han investigado 180 ejemplares que habitan en la frontera entre EE UU y Rusia.

Los científicos llaman al parque natural de la isla de Wrangel, en el Ártico, “hogar de nacimiento” de los osos polares. Su territorio ocupa más de 2,2 millones de hectáreas. En él vive la mayor población de osos polares del planeta. En 2013 los biólogos censaron a más de 6000 ejemplares. En la actualidad, su hábitat natural se está reduciendo.

“Los osos viven mayormente sobre las capas de hielo. Y si hace unos años podíamos ver en verano ribetes de hielo a varios kilómetros de la costa, ahora el hielo se está deshaciendo y se encuentra a decenas de kilómetros más allá del horizonte”, comenta Alexander Grúzdev, director del parque natural de la isla de Wrangel. Según el especialista, estos cambios no pueden dejar de influir en la vida del oso polar.

Una población común para Rusia y EE UU

La población de Chukotka y Alaska es una de las 19 que se conservan en el planeta y es común para Rusia y EE UU. “En EE UU los osos se ven más a menudo en primavera y en verano, mientras sigue habiendo hielo. A Rusia llegan en otoño, cuando todavía pueden cazar porque el hielo aún no se ha formado, y se quedan allí hasta principios de la primavera”, comenta Grúzdev.

El acuerdo para la conservación y la administración de la población de Chukotka y Alaska entre los gobiernos de Rusia y EE UU entró en vigor en 2007. Según este, ambos países son igualmente responsables de los osos. El acuerdo reconoce que la base para la gestión de la población es la información biológica, que incluye los datos científicos y los conocimientos tradicionales de los pueblos nativos.

A finales de 2016 Rusia y EE UU realizaron unas investigaciones conjuntas de los osos polares que viven en la frontera entre Alaska y Chukotka. Estos estudios serán la base para el desarrollo de un plan de tres años para la conservación de estos animales.

“Los estudios anteriores se llevaron a cabo hace más de diez años. Durante este tiempo ha cambiado el clima y la población. Los especialistas que estudian el oso polar aplican un enfoque más moderno a su monitorización. Ha sido necesario desarrollar una metodología única para poder cotejar los datos. La población es la misma y, para conservarla, es necesario comprender lo que sucede desde ambas partes de la frontera”, comenta Alexander Grúzdev.

Según el experto, la metodología incluye ahora parámetros como el análisis genético, la composición de la población según el sexo, la supervivencia de las crías y su nutrición.

El ser humano, ¿la principal amenaza?

Según Grúzdev, ha habido otros periodos de calentamiento global en la historia por los cuales los osos han tenido que trasladarse a la costa, hacia los bosques y la tundra. “El cambio actual del clima, en sí mismo, no provocará la extinción de la especie –asegura-. Solo la intervención del hombre puede ser responsable de la tragedia”.

Los habitantes del Extremo Norte, que con cierta asiduidad matan a estos depredadores cuando se les acercan, no son la única amenaza para los osos polares. Son víctimas también de los cazadores furtivos o, lo que es peor, de los sádicos ataques de marineros de varios países que se dedican a la pesca en las aguas cercanas a la costa.

“Se han dado casos en los que, al ver a un oso nadando en el mar, los pescadores han comenzado a perseguirlo sin dejar que alcance el hielo o la costa. Torturan a los animales durante horas hasta que se ahogan –cuenta Grúzdev-. Por suerte, las autoridades han reforzado el control y durante los últimos cinco años solo se ha dado un caso. Además, los delincuentes fueron detenidos”.

En la 8ª asamblea de la comisión ruso-estadounidense para el oso polar se acordó la cantidad de ejemplares que podían cazarse, siguiendo una serie de criterios que permitan la sostenibilidad de la especie. Este año a los habitantes locales se les ha permitido cazar un máximo de 58 animales, de los cuales solo una tercera parte pueden ser hembras.

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