El ruso y el oso…

Emblema del equipo ruso para los juegos olímpicos de Sochi

Emblema del equipo ruso para los juegos olímpicos de Sochi

El oso empezó a aparecer como símbolo de Rusia en el siglo XVII, coincidiendo con la expansión de Moscovia liderada por los Romanov.

La expansión llegaría hasta el Pacífico y el Amu Darya. Algunas de las tierras ocupadas contaban con muchos osos (Urales, Siberia…) pero no fue por esto por lo que Rusia se identificó como “un oso”.

De hecho no fue la corte zarista -ni el propio pueblo- la que empatizó con el animal “como reflejo del alma eslava”, sino porque desde Gran Bretaña comenzaron a satirizar el hambre imperial de San Petersburgo presentando al país como un oso.

Caricatura china de principios del siglo XX

Obvio que los ingleses también tenían grandes ambiciones, pero ellos se se presentaban como un león, más civilizado que el bárbaro y vago oso, que duerme largos periodos y luego despierta de forma inesperada y salvaje.

No obstante, los rusos se acabaron apropiando del símbolo igual que lo hicieron de las matrioshkas y de Berlín. De hecho, una de las mayores cualidades de los rusos es saber integrar lo ajeno en su cultura. Claros ejemplos son la literatura, la pintura, la música clásica o la liturgia bizantina. También hay ejemplos políticos, como la idea de comunismo o de Eurasia.

Caricatura de 1978 en referencia al gran juego ruso-británico en Asia Central

Liquidada el águila imperial de dos cabezas, el oso se convirtió en el símbolo de la Rusia soviética. Tanto es así, que el propio Ronald Reagan le dedicó unas bonitas palabras en su campaña electoral de 1984:

Ronald Reagan TV Ad: "The Bear"

Aunque, particularmente, yo prefiero al osito Misha de los Juegos olímpicos de Moscú 1980. Entonces, el ilustrador Victor Chizhikov tenía el encargo de mostrar la cara amable del oso soviético, pero consiguió mucho más que eso: creó la primera gran mascota deportiva.

Durante esos juegos olímpicos la osa Katya paseó su figura ante las cámaras de todo el mundo. Tras su inmejorable estreno la osa hizo carrera en el circo estatal Bolshoi de Leningrado (en la Fontanka) e intentó labrarse una buena jubilación, actuando también en el cine. Katya ya es mayor, tiene 36 años, pero en lugar de una pensión de artista soviético recibe una jubilación a la rusa: vive en una jaula de metro y medio de ancho y dos metros de largo en un autobús abandonado, a las afueras de San Petersburgo.

Según Zoya Afanasyeva, del grupo para la defensa de los animales Vita, “parece que la cuídan, y que una vez al día le llevan comida”, “pero se está volviendo loca al no poder moverse dentro de la jaula”.

La persona que cuída a Katya es su antigua entrenadora Natalya Arkhipova, que de forma altruísta le dedica los cuídados básicos. Ironía del destino, paradoja de los tiempos, el oso es también uno de los principales perjudicados por los graves incendios del pasado año:

Y también es presa fácil de la codicia humana. Esta semana, los defensores de los derechos de los animales han conseguido liberar dos oseznos hacinados ya dos años en un garaje de San Petersburgo. El propietario era un fotógrafo que ofrecía a los turistas un retrato con los animales. Los vecinos alertaron a las autoridades del terrible olor y de los gruñidos que salían del garage. Según Dinara Ageyeva, de Vita, “incluso si conseguimos llevar a juicio al propietario por maltrato de animales la pena no pasará de una pequeña multa”. Durante el imperio zarista, el empleo de osos “domesticados” era frecuente en fiestas e incluso en restaurantes, siendo a veces forzados a beber alcohol. A pesar de no ser una tradición muy extendida, todavía es posible encontrarlos en algunos locales del imperio. Por eso, el ministro de medio ambiente de Ucrania, Mykola Zlochevsky, acaba de prohibir en su país el uso de osos para fines lúdicos. Asímismo, ha creado una reserva donde emplazar a los 80 osos liberados.

También en la Federación rusa han tenido un importante detalle con los osos polares, al renunciar a su cuota para la caza de este animal en peligro de extinción, y que apenas habita en Chukotka y Alaska. Las estimaciones sobre la población de esta especie varian de 2 mil a 20 mil ejemplares.

No cabe duda de que el oso sigue estando muy presente en Rusia. La agencia Mildberry Sports Lab acaba de presentar el emblema ruso para los juegos olímpicos de invierno de Sochi, y adivinen: ¡un oso!

En su presentación en sociedad, el presidente Dimitri Medvedev (Medvedev!) aseguró que “es muy importante porque es un tema que unifica y es comprendido por la mayoría de la población”.

Emblema del partido Rusia Unida

Los autores del diseño, por su parte, explicaron que “es el antiguo oso ruso con un nuevo significado. Decidimos que sería mejor no inventar nuevos personajes y trabajar con los existentes, llenándolos de un nuevo significado.

Según confirma el gerente de la agencia Oleg Beriev, la cara del nuevo oso expresa más decisión que el Misha de Moscú-1980. Ahora tiene los tres colores rusos en lugar de los soviéticos, y aunque sigue sonriendo sus ojos transmiten seriedad y dan un poco de miedo.

También en el extranjero se sigue utilizando la imagen de este animal para referirse a Rusia. Un ejemplo de ello son los siguientes artículos publicados en España. Salvo alguna excepción, cada vez que un periodista identifica a Rusia con el oso lo hace con fines políticos o por desconocimiento –entonces recurre a los tópicos.

http://www.fp-es.org/el-oso-ruso-solo-saca-las-garras

http://blogs.publico.es/elmapadelmundo/294/el-oso-ruso-se-ha-salido-con-la-suya/

http://www.libertaddigital.com/opinion/gees/el-grunido-del-oso-ruso-36166/

http://www.tiempodehoy.com/mundo/europa-y-el-oso-ruso

Misha en Moscú 1980

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