Plastic Adiós, la empresa ruso-española que quiere ‘uberizar’ el reciclaje

Ciencia y Tecnología
MARÍA STAMBLER
Un equipo de emprendedores de ambos países ha creado un proyecto empresarial novedoso que tiene como objetivo luchar contra la contaminación provocada por el plástico y mezcla el ‘crowdfunding’ con una compleja tecnología llamada pirólisis.

¿Cómo vivirían los superhéroes de nuestra niñez en el mundo actual? Quizá como la Sirenita de aquí abajo... ¿O tal vez necesitamos otros héroes?

Gracias a Plastic Adiós, fundada por el empresario ruso Gueorgui Vachnadze, y al modelo tecnológico y empresarial creado por un equipo de ingenieros y empresarios rusos y españoles, pronto todo el mundo podrá convertirse en el superhéroe que nuestro planeta necesita para luchar contra la contaminación provocada por el plástico. Además, podrá obtener beneficios invirtiendo en el proyecto. 

Cómo funciona la tecnología

Plastic Adiós tiene su sede en Madrid y se creó en 2018. La empresa se dedica al reciclaje de plásticos al final de su vida útil. El método que utiliza se llama pirólisis, un proceso químico que no es tóxico y convierte el plástico en gas sintético. Luego se condensa en combustible.

“Esta tecnología existe desde hace mucho tiempo pero en su mayor parte se ha limitado a proyectos piloto a pequeña escala que apenas tienen impacto en la situación de los residuos de polímeros. Así ha sido hasta ahora. Pero todos esperamos que pronto encontremos soluciones reales y efectivas para el reciclaje químico del plástico”, explica Alexéi Kiseliov, especialista en reciclaje de plásticos de Greenpeace Rusia, a Russia Beyond.

Gueorgui quiere llevar esta tecnología a otro nivel; transformarla y ofrecerla como si fuera un Producto como un Servicio (PaaS, por sus siglas en inglés), que permite a los clientes comprar un resultado deseado en lugar de la maquinaria necesaria para lograr el resultado. En el caso de Plastic Adiós, los clientes pagan una tarifa por cada litro de combustible producido en lugar del equipo para producirlo. El efecto neto es una inversión de capital sustancialmente menor que la que se habría requerido bajo un modelo de negocio tradicional.

Aunque la tecnología de reciclaje químico está considerada, en general, “caprichosa en cuanto a la calidad del material”, explica Alexéi Kiseliov. Plastic Adiós trabaja con casi cualquier tipo de plástico y es capaz de generar combustible ecológico barato sin emisiones, residuos tóxicos o microplásticos nocivos. La inhumación de residuos ya no implica el fin de la vida útil del plástico, sino que se convierte de nuevo en energía que puede ser utilizada. El eco combustible resultante tiene las características del combustible de calefacción y puede ser refinado en caso necesario y, al mismo tiempo, reduce las emisiones de CO2 hasta en un 40%.

Las estadísticas actuales son abrumadoras, los seres humanos producimos más de 300 millones de toneladas de residuos plásticos al año y el 92% es enterrado, quemado o abandonado en ríos y océanos, envenenando así el agua, la flora y a los propios seres humanos.

“Desde julio de 2019, Plastic Adiós ha comenzado a trabajar con el mundo exterior, tras un proceso de estructuración interna que ha durado 18 meses. Hemos establecido con éxito nuestra primera planta en Almería. Actualmente estamos negociando con 12 gobiernos, con empresas líderes en el sector petroquímico, con operadores de eliminación de residuos así como con inversores. La tarea es sencilla: queremos establecer diez plantas en cuatro continentes con un potencial general de convertir 500.000 toneladas de residuos plásticos en combustible”, afirmó Gueorgui a Russia Beyond.

Tú también puedes formar parte

No es necesario ser parte de un gobierno o un gran productor industrial para examinar con detenimiento la tecnología de Plastic Adiós. Hay un número creciente de compañías en todo el mundo que ofrecen la conversión de plástico a combustible, pero lo que distingue a Plastic Adiós de las demás es la tecnología de pirólisis verificada por SGS (estándar mundial en auditoría y certificación tecnológica) con un modelo de negocio PaaS. ¿Qué implica esto? Que el saneamiento de los residuos de plástico deja de ser una tarea costosa y se convierte en una posibilidad de ganar dinero para todos: es una especie de “uberización” de la eliminación de los residuos plásticos. La construcción de plantas de reciclaje con patentes de otras empresas que trabajan con tecnologías de pirólisis puede costar a las empresas hasta 20 millones de euros, mientras que con el modelo PaaS de Plastic Adiós el coste se reduce a 500.000 euros.

“En septiembre de 2019 lanzamos una campaña de crowdfunding para expandirnos a nuevos lugares y equiparlos con tecnología completamente nueva. En Rusia estamos en negociaciones con el Operador Ecológico de Rusia y aunque hay varias cuestiones no resueltas relacionadas con las plantas de eliminación de residuos en el país, creemos que se resolverán pronto porque hay una resolución del gobierno. Veremos cómo se aplica la tecnología de Plastic Adiós en nuestro país de origen. Nuestro objetivo final es equipar cientos y miles de instalaciones de reciclaje con maquinaria de Plastic Adiós”, explicó Gueorgui.

Alexéi Kiseliov expresó sus dudas sobre la posibilidad de resolver los problemas existentes con la pirólisis mediante el crowdfunding. Sin embargo, el modelo de Plastic Adiós va más allá de esta forma de financiación, ya que es además una forma de inversión. Se trata de un gran mercado en este momento y hay muchos inversores que participan en proyectos como Plastic Adiós no para ayudar sino para obtener beneficios. De esta manera se crea un incentivo monetario para el reciclaje de plástico.

Así que si quieres poner tu granito de arena y contribuir a salvar el planeta pero no sabes por dónde empezar, ahora puedes hacerlo, convirtiéndote en un microinversor a un coste de 25 euros al año y con un rendimiento del 15%.

La idea sobre la que se basa Plastic Adiós consiste en apoyar en cada paso a quienes luchan contra la contaminación que provoca el plástico: desde la planificación de negocio hasta la puesta en funcionamiento de una planta de producción de desechos que los convierte combustible; desde la localización de fuentes de desechos plásticos hasta la venta de combustible a los consumidores. Gueorgui cree que para detener el inminente desastre provocado por la contaminación del plástico es necesario que todos tomemos medidas.

Gueorgui ha trabajado en la industria internacional, en infraestructuras y en la construcción civil en Georgia, Rusia y España. Antes de lanzar Plastic Adiós, fundó una startup de tecnología financiera llamada ECRA, centrada en la creación de empresas industriales. ECRA estaba buscando nuevos proyectos en el ámbito del reciclaje de residuos, de modo que Plastic Adiós es el resultado de la unió de ECRA y Deep Energy, una consultora tecnológica.

Además de la junta directiva española, el equipo de Gueorgui está formado por otros rusos que comparten su visión y creen que es posible librar al mundo del plástico de una manera rentable: Konstantín Lomakin se dedica a las finanzas, Olga Mijáilova es del equipo jurídico, Antón Onosovski es el encargado de la publicidad y Valentín Hitorin de la creatividad y la comunicación.

En el equipo están convencidos de que es posible luchar contra el plástico con éxito.

“Todavía tenemos la oportunidad de ganar la batalla contra la contaminación que provoca el plástico. Pero no tenemos que actuar con métodos populistas sino tecnológicos. Debemos aprovechar al máximo los residuos y convertirlos en una fuente de nuevos productos y, por supuesto, de beneficios. Como dijo una vez el economista francés Frédéric Bastiat: ‘las relaciones económicas naturales son siempre armoniosas’. Así pues, nos esforzamos por lograr esta armonización entre la industria y el uso de tecnologías económicamente beneficiosas”, concluye Gueorgui.

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