¿Supone un riesgo la entrada en servicio de la primera central nuclear flotante de Rusia?

Ciencia y Tecnología
KSENIA ZUBACHOVA
A pesar de las críticas recibidas por los defensores del medio ambiente, la primera central nuclear flotante de Rusia está lista para comenzar a funcionar. ¿Puede resistir tsunamis? ¿Es más adecuado compararla con Chernóbil que con un rompehielos nuclear?

“Chernóbil flotante” o “Chernóbil sobre hielo”: la primera central nuclear flotante (PСNF) de Rusia ya ha sido noticia en Occidente y ha generado amplias críticas por parte de las organizaciones medioambientales internacionales. La primera de este tipo, la planta llamada Académico Lomonósov (Akadémik Lomonósov, en ruso), suministrará energía a la región de Chukotka, en el extremo oriental de Rusia, ayudará a explotar los recursos de regiones remotas y allanará el camino para otras plantas de energía móvil que podrían servir a otros países de todo el mundo.

Según los críticos, este ingenio no sólo plantea la amenaza de otra catástrofe nuclear, sino que también contribuye al cambio climático: el suministro de energía a las minas de carbón ubicadas en la región. ¿Pero es un concepto tan arriesgado como parece?

Más de una década de trabajo

En el marco de la ambición de Rusia por desarrollar el Ártico, la ruta marítima septentrional y la región de Chukotka, rica en minerales, la Académico Lomonósov fue encargada por Rosenergoatom (una división de Rosatom) a los Astilleros del Báltico de San Petersburgo (Baltiski Zavod), uno de los astilleros más grandes de Rusia. Se ha estado construyendo y probando durante más de una década, desde principios de 2007.

Este año finalmente pasó la fase de pruebas y a principios de julio fue entregada a Rosenergoatom, que tiene una licencia estatal para operar la PCNF durante 10 años, hasta 2029. Está previsto que la planta, montada en barcazas, sea remolcada al puerto marítimo de Pevek en Chukotka en agosto y que comience a producir sus primeros kilovatios por hora de electricidad en diciembre de 2019, una vez que se hayan completado todas las pruebas y la infraestructura de apoyo.

La plataforma, de 144 metros de largo con dos reactores nucleares KLT-40 puede producir hasta 70 megavatios (MW) de electricidad y 50 Gcal/h de energía térmica, suficiente para abastecer a 100.000 personas. (Esto equivale a alrededor del 7% de lo que produce típicamente un reactor comercial grande en los Estados Unidos).

Chukotka no es una región muy poblada (alrededor de 50.000 personas viven allí, 5.000 de ellas en Pevek), pero la planta también dará energía al puerto y a las empresas de recursos naturales que trabajan en la región. También está previsto que la PCNF sustituya las capacidades de generación existentes del polo energético de Chaun-Bilíbino (formado por las redes eléctricas Chaun en Pevek y la central nuclear Bilíbino en la ciudad de Bilíbino).

La Académico Lomonósov es la única central nuclear flotante del mundo, al menos por ahora. Rosatom ya está trabajando en una segunda generación de este tipo de unidades, en concreto en una más pequeña y optimizada (OFPU, por sus siglas en inglés) equipada dos reactores nucleares RITM-200W con una capacidad de producción de 50 MW por cada uno. Según Rosatom, ya existe interés por parte de clientes potenciales en Oriente Medio, el norte de África y el sudeste asiático.

¿No es una Chernóbil que navega?

Los críticos sostienen que la idea de la PCNF es mala idea en sí misma: es vulnerable a tsunamis y terroristas, y almacenará residuos radiactivos y combustible peligroso si, por ejemplo, choca con otro buque. Según Greenpeace, habría sido más barato invertir el dinero en el desarrollo de energías renovables (como la eólica) en la región en lugar de elegir una central eléctrica flotante.

Otros también señalan que el reactor nuclear flotante en sí mismo no debería ser una causa de alarma: reactores nucleares han estado alimentando submarinos durante décadas y la idea básica en sí no es nueva: un buque de guerra estadounidense fue enchufado a la red en Panamá, donde proporcionó electricidad tanto para usos civiles como militares hasta 1976.

Comparar la PCNF con Chernóbil es una táctica para asustar, piensa Dale Klein, exjefe de la Comisión Reguladora Nuclear del presidente George W. Bush, citado por The Verge. “Esto sólo para sirve para hacer que la gente piense en un accidente de algún tipo. Por lo tanto, tales afirmaciones no tienen base científica, y en realidad su objetivo es asustar a la gente”, declaró.

Los desarrolladores rusos del proyecto se hacen eco de esta opinión y afirman que es totalmente injustificado comparar estos dos proyectos, añadiendo que la planta ha sido construida para resistir incluso un tsunami de fuerza nueve. “Estas son afirmaciones infundadas, sólo la forma en que operan los reactores es ya diferente”, dijo a CNN Vladímir Iriminku, ingeniero jefe de Lomonósov para la protección del medio ambiente. “Por supuesto, lo que pasó en Chernóbil no debe volver a pasar... Y como va a estar estacionada en las aguas del Ártico, se enfriará constantemente, y allí no hay escasez de agua fría”.

Solución para regiones remotas

En cuanto a la sugerencia de emplear una alternativa eólica, los expertos rusos dicen que esto también tiene sus inconvenientes. Los generadores de energía eólica son eficaces para abastecer de energía a determinados hogares, pero no podrán suministrar electricidad a toda la región a escala industrial”, afirma Piotr Pushkariov, analista jefe de TeleTrade. “También hay algunos en Europa que cuestion el aspecto medioambiental de los aerogeneradores: se argumenta que sus vibraciones afectan a la flora y fauna local, alterando el ecosistema. Esto, a su vez, podría ser aún más visible en el Ártico, además, sería más costoso y difícil físicamente instalar estaciones eólicas allí".

“La principal ventaja de esta planta es su movilidad y su capacidad de funcionar durante 15 años sin descanso. Además, no habrá residuos radiactivos en tierra, después de su explotación”, opina Gaidar Gasánov, experto del Centro Financiero Internacional. “Aunque es más caro mantenerla que generadores de energía alternativa, hay que entender que en la parte central de Rusia 1 KW/h de energía cuesta 6 rublos (0,095 dólares), mientras que en Chukotka cuesta alrededor de 17 rublos (0,27 dólares), lo que hace que la planta sea interesante para regiones sin redes eléctricas”.

¿Una barcaza insumergible?

El proyecto tardó más de una década en llevarse a cabo y ahora será más fácil probarla en la práctica en lugar de discutir si lo necesitamos en primer lugar, piensa Piotr Pushkariov. “Por supuesto, uno debería probarlo en una región remota, donde sea difícil suministrar grandes volúmenes de energía que no pueden ser producidos localmente”, afirma. “Debería hacerse en una región que necesita ser desarrollada y donde la gente la necesite”.

Como físico, por formación, el experto también argumenta que la idea del PCNF podría resultar más segura que cualquier planta nuclear en tierra. “Si la PCNF se estabiliza en el agua y se asegura técnicamente de manera adecuada, entonces funcionará con menos riesgo que cualquier planta asentada en tierra. Las olas, las corrientes de agua e incluso los tsunamis oceánicos no le crearán ningún problema”, argumenta.

Según él, la amenaza de cualquier tipo de destrucción o de condiciones externas extremas en este caso se minimiza, a diferencia de una situación en la que, por ejemplo, un reactor se enfrenta a un terremoto en tierra: “Esto no sucederá en el océano si la Lomonósov ha sido diseñada correctamente, como aseguran sus desarrolladores. No es una coincidencia que nuestra flota de rompehielos nucleares haya estado sirviendo de manera fiable y constante en el Ártico desde los tiempos de la Unión Soviética. Y la Académico Lomonósov es, de hecho, una barcaza insumergible con el mismo ‘corazón’ atómico que los rompehielos nucleares rusos”.

Pincha aquí para leer más sobre la Académico Lomonósov.