El plástico está matando la vida marina, aseguran científicos rusos

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Casi 80% de los plásticos artificiales terminan en los océanos del mundo, según los especialistas rusos. Están hechos de nanopartículas de carbono y silicio que son tóxicas para los organismos marinos. Pero el plástico no es la única fuente de daños...

Durante los últimos cuatro años, un grupo de investigadores ha estado estudiando las partículas de carbono y silicio utilizadas en los productos plásticos. Son increíblemente dañinas para el mar, cree el profesor Kirill Golojvast de la Universidad Federal del Lejano Oriente (FEFU).

“Ya tenemos datos sobre el impacto de estos elementos en la flora y fauna terrestre, pero no se ha realizado un estudio sistemático de los daños potenciales infligidos a la vida marina”, explica Golojvast. “Mientras tanto, hasta el 80% de los plásticos y compuestos del planeta terminan en los océanos del mundo, donde se descomponen a lo largo de varios cientos de años”.

Las peligrosas nanopartículas de carbono y silicio se utilizan para mejorar una variedad de materiales plásticos. Se utilizan, por ejemplo, en oleoductos y en todo el abanico de materiales de uso cotidiano, incluso en prendas de vestir. Y caen al mar con el plástico.

Estos peligrosos elementos, según Golojvast, pueden llegar al agua desde cualquier gran ciudad, automóviles, soldadura o galvanoplastia. Algunos de ellos llegan al mar directamente desde el aire.

“El volumen de micropartículas peligrosas crece constantemente”, cuenta Golojvast. “Consisten en sintéticos, metales, plásticos y hollín, que no se encuentran en la naturaleza. Cuanto más pequeñas son estas partículas, más dañinas y tóxicas resultan. Si no recogemos datos sobre el creciente peligro y no pensamos en métodos para neutralizarlas ahora, pronto será demasiado tarde”.

Para sus estudios, los científicos eligieron un objeto interesante, la Heterosigma akashiwo, una microalga marina unicelular que crece en la bahía de Pedro el Grande del mar de Japón. Este tipo de fitoplancton está muy extendido en el Lejano Oriente. Se considera un “purificador” natural del agua. Además, las células de microalgas tienen una pared delgada, lo que significa que son más sensibles a lo que ocurre en el medio ambiente.

Una concentración de 100 mg de nanopartículas por litro de agua causó la muerte de las algas. El tercer día del experimento se observó una intoxicación aguda, produciéndose la intoxicación crónica el séptimo día.
Los investigadores creen que los nanotubos dañan las membranas celulares, causando su muerte. Las nanofibras, debido a los compuestos de níquel que contienen, llevan a la deformación constante de las microalgas.

Los científicos ya disponen de datos no sólo sobre microalgas, sino también sobre los erizos de mar y los moluscos. Además, en colaboración con especialistas indios, un grupo de investigadores rusos llevó a cabo experimentos con peces.

Ahora están planeando crear un modelo del impacto de las micropartículas peligrosas en los organismos vegetales y animales de los océanos del mundo. Su objetivo es identificar las bacterias u hongos que pueden ayudar a reparar parte del daño.

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