Nóvik, el destructor recién llegado que revolucionó la flota rusa a principios del siglo XX

Dominio público
El Nóvik fue el primer destructor universal de la flota de Rusia y representó un gran salto adelante en las capacidades navales del país. Combinando el armamento más poderoso de su clase, tuvo un impacto significativo en la suerte de la flota báltica rusa en la Primera Guerra Mundial.

A principios del siglo XX, los constructores navales rusos revolucionaron la clase destructiva de los buques militares. Las lanchas torpederas de la época se dividían en subclases separadas de destructores y antidestructores, la primera armada con grandes minas y torpedos y la segunda con pesadas baterías de cañones.

Este fue el caso hasta 1911, cuando el buque de nueva generación Nóvik se deslizó por la grada del astillero Putílovski de San Petersburgo. El prototipo de los destructores navales de nuestro tiempo había llegado al mar.

Nicolás II visita el Nóvik en 1912.

El Nóvik va a la Guerra

El 17 de agosto de 1915, en plena Primera Guerra Mundial, tuvo lugar una batalla a la entrada del Golfo de Riga, en el Mar Báltico, en la que un solo destructor ruso destruyó a dos nuevos destructores alemanes, el V99 y el V100.

Éstos habían intentado sortear el campo de minas flotantes situado en la desembocadura del golfo, para atacar a los barcos de la flota báltica rusa. Estos, mediante una combinación de salidas y la colocación de minas, habían sido capaz de interrumpir la ruta de suministro del Imperio Alemán a Suecia, una fuente de mineral de hierro estratégicamente vital para la Triple Alianza de Alemania, Austro-Hungría e Italia.

“Batalla del destructor ‘Nóvik’ con los destructores alemanes, el V99 y el V100, en ell Golfo de Riga”, obra de G.V. Gorshkov.

Después de utilizar barcos arrastreros para despejar un camino a través de las minas, los buques germanos penetraron el golfo antes de ser interceptados.

Los artilleros rusos abrieron fuego desde una distancia de 5,5 millas náuticas y los barcos alemanes fijaron inmediatamente un rumbo paralelo y disparararon una salva artillera con  todas sus armas.

A pesar de la ventaja alemana, el destructor ruso disparó una tercera salva al V99 mientras navegaba por delante del V100 y luego cambió a fuego rápido, machacando al enemigo en una rápida sucesión de golpes de metralla.

Los observadores rusos vieron humo en las cercanías de la sala de máquinas del V99 poco después y también vieron que la chimenea central se había derrumbado, la cubierta de popa estaba en llamas y el barco perdía velocidad.

Navegando hacia atrás, el V100 desplegó una cortina de humo para cubrir a su barco hermano, pero en el proceso recibió varios impactos directos en la popa que provocaron su incendio.

Los destructores alemanes en retirada se lanzaron en busca de la protección de las principales fuerzas que los cubrían en la entrada del golfo, pero cuando el V99, gravemente dañado, llegó al campo minado, detonó una de las cargas y se hundió rápidamente.

Así, aquel destructor ruso único, habiendo ganado ya el reconocimiento internacional antes de la guerra como el mejor barco de su clase, afiló sus colmillos en combate. 

Basándose en la experiencia inestimable adquirida en la guerra ruso-japonesa de 1905, los diseñadores rusos habían llegado rápidamente a la conclusión de que la separación de los destructores en dos subclases reducía las capacidades de los buques más ligeros de las flotas de aguas azules.

“Nóvik” era el apelativo usado en la Rusia de los siglos XVI y XVII a los jóvenes nobles que iniciaban una carrera militar.

Un diseño avanzado a su tiempo

En consecuencia, comenzaron a diseñar un destructor universal de flota, de 1.300 toneladas, que utilizaría potentes baterías de cañón y torpedos. El buque también iba a estar equipado con las calderas de petróleo más potentes de su clase y tres turbinas de vapor con una capacidad combinada de 35.000 caballos de fuerza, que producirían una velocidad máxima de 36 nudos.

La quilla del Nóvik fue colocada en el astillero Putílovski en julio de 1910, y el barco fue botado en junio de 1911. El nuevo destructor combinó el armamento más potente de su clase, consistente en cuatro tubos de lanzamiento de torpedos de doble cañón, que podían lanzar salvas de ocho torpedos, así como cuatro cañones de fuego rápido de 102 mm de última generación.

La sección de popa fue equipada adicionalmente con equipos para la colocación de hasta 50 minas ancladas a la vez. En las pruebas, el barco alcanzó la notable velocidad de 37,3 nudos por milla náutica.

Los destructores imperiales alemanes más modernos, el V99 y el V100, se construyeron varios años más tarde, en 1914. A pesar de su parecido desplazamiento, estaban armados con sólo cuatro cañones de 88 mm y seis tubos de lanzamiento de torpedos.

Aportando un gran avance en el diseño de ingeniería y cosechando gloria durante la Primera Guerra Mundial, el Nóvik prestó un servicio largo y distinguido. Renombrado bajo la bandera de la flota soviética como Yákov Sverdlov, sobrevivió a la Revolución Rusa y a la Guerra Civil de la década de 1920 y fue ampliamente reformado y convertido en el buque insignia de la flota de escuadrones de destructores.

Destructor soviético ‘Yákov Sverdlov’.

El Nóvik en la Gran Guerra Patriota

Entró en la siguiente guerra contra Alemania patrullando y cazando submarinos alemanes, escoltando barcos de transporte y otros navíos de la Flota Báltica.

El destructor Nóvik terminó en combate su vida en el mar. El 28 de agosto de 1941, mientras custodiaba el crucero Kírov durante un audaz intento de los buques soviéticos de romper el cerco alemán y finlandés en Tallin, en la Estonia bajo ocupación soviética, el destructor chocó contra una mina y se hundió.

Yuri Osokin es historiador y especialista en la historia de la política exterior rusa de principios del siglo XX.

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