Roofers, diggers y zatsepers: pasatiempos extremos de los jóvenes rusos

Fuente: Vadím Zhernov / Ria Novosti

Fuente: Vadím Zhernov / Ria Novosti

A la juventud rusa le gustan los hobbies peligrosos y se cuela por tejados, sótanos y túneles de metro, o se monta en las escalerillas de los trenes. Por lo general se dedican a esto para sentir una fuerte descarga de adrenalina, pero a veces dicen que es por amor a la fotografía.

Roofers

En todas las redes sociales y canales de televisión de Rusia se ha podido ver el vídeo de dos rusos, Vadím Majórov y Vitali Raskálov, subiendo a una torre de 650 metros de Shangái En el vídeo se puede ver a los dos jóvenes, casi sin seguridad y con el mínimo equipo de escalada, alcanzar la cima, sin encontrar por el camino a obreros o personal de seguridad. Una vez arriba se fotografían. Pero la verdad es que no fue tan fácil. En una entrevista estos dos jóvenes comentaron que para llegar a la cima tuvieron que elegir muy bien el momento. 

El día en que en Shangái se celebraba el año nuevo chino, se introdujeron en la obra cerca de la medianoche y durante casi dos horas estuvieron subiendo los 120 pisos. Tuvieron que estar arriba 18 horas, esperando a que se despejaran las nubes para poder tomar una panorámica.

Entre los roofers rusos gente tan mediática como Majárov y Raskálov no caen muy bien, porque debido a ellos esta afición que raya en la ilegalidad se hace más conocida y la seguridad vigila más de cerca a los jóvenes que intentan llegar a las azoteas.

Los jóvenes cuentan a RBTH como hace falta hacer una investigación previa: buscar un edificio desde el que pueda haber una buena vista, comprobar cómo se cierran los altillos, comprobar que se puede entrar sin peligro.

"Entre nosotros nos intercambiamos direcciones interesantes, pero solo con gente de confianza. Cuando aparece un vídeo con algún lugar interesante, por norma ya no se puede ir allí, refuerzan la seguridad e incluso puede que los guardias a los que les han echado la bronca por no estar atentos, peguen a los siguientes héroes", nos cuenta Pável.

El objetivo de estas incursiones es hacer una buena foto de las vistas y beberse una cerveza en el tejado, así como experimentar la sensación de peligro sin que te pillen. "En esos momento te sientes un héroe de una película de acción de Hollywood", se ríe este joven.

Diggers

 

Fuente: Getty Images / Foto Bank

El hobby contrario al roofing es el digging. Esta gente prefiere colarse en los sótanos, túneles de metro o instalaciones tecnológicas militares soviéticas, en lugar de en los tejados. La policía antiterrorista a menudo intenta hacer un seguimiento de estos amantes de los sótanos.

Un lugar que les llama mucho la atención son los túneles del metro. "Llevo haciendo digging ya 12 años", nos cuenta Semión, de 25 años. "Hay gente mayor que yo que lo hace, pero la mayoría son más jóvenes. Hay muchos mitos alrededor del digging, como por ejemplo que la gente está buscando el metro secreto o los búnqueres de la guerra fría.

Pero en Moscú ya hay muchos lugares interesantes, habitualmente antiguas instalaciones militares, y que por lo general ya no están en uso".

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Este joven no puede explicar por qué se juega la vida colándose en los túneles del metro y corriendo por los raíles intentando encontrar un lugar abandonado con instalaciones militares, lleno de cables y documentación tecnológica.

"Simplemente me atrae, quiero encontrar algo interesante, como si buscara un tesoro en una novela de aventuras", dice. La policía le ha interrogado un par de veces, porque después de los atentados terroristas los cuerpos de seguridad aumentaron su vigilancia y le prestan más atención a la gente que busca en el subsuelo de la ciudad por propia curiosidad.

"Hemos llegado a navegar con un bote de goma por el río subterráneo de Neglinka que pasa por debajo del centro de Moscú", cuenta Semión.

Esta subcultura tiene hasta sus propias canciones con letras que ilustran los problemas con los que se encuentran los diggers rusos.

Zatsepers

Fuente: Lori / Legion Media

El hobby de la juventud rusa que probablemente sea más peligroso es el zatseping (del verbo ruso zatsepit "agarrarse"). Se trata de viajar sobre cualquier tipo de medio de transporte: trenes de pasajeros y de mercancías, cercanías, transporte urbano e incluso los vagones del metro.

Incluso cuando apareció el tren de alta velocidad Sapsán entre Moscú y San Petersburgo, que va a una velocidad de 250 km/h, sacan cada poco tiempo a algún pasajero ilegal del techo.

Según los datos de la policía de transportes, en 2013 en los ferrocarriles rusos han muerto más de 600 "zatsepers". Todos los accidentes provocaron graves problemas en los horarios de los trenes. La policía ha detenido a 424 viajeros en el exterior de los trenes. Sin embargo luchar contra este fenómeno es muy difícil porque la multa por este delito es de tan solo de 100 rublos (2,5 dólares).

Los jóvenes se ponen de acuerdo en las redes sociales para encontrarse y la dirección en la que van a ir. Compran unas llaves especiales con las que se pueden abrir las puertas de los trenes de cercanías desde fuera. Intentan que no les vean los trabajadores de los ferrocarriles que pueden "multar" a su manera a los delincuentes utilizando la fuerza física.

"Yo empecé a subirme a los techos o entre los vagones del cercanías una vez que llegué tarde a coger el tren, después comencé a subirme cuando los vagones estaban llenos", le cuenta Román al corresponsal de la cadena Russia Today. Este joven no cree que su afición pueda ser peligrosa y lo ve más como una forma sencilla de moverse.

En opinión de los jóvenes este tipo de hobby, como cualquier otro deporte de riesgo para pasar el tiempo, es una búsqueda de adrenalina.

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