Turistas rusos: deseados pero impopulares

Grigori Avoián
A los rusos les encanta viajar, sin embargo su comportamiento en ocasiones está lejos de ser ejemplar. Repasamos algunos estereotipos, historias curiosas y nos preguntamos si la mala educación depende de la nacionalidad.

En un sketch del programa de humor Nasha Rasha (Nuestra Rusia) se muestran dos turistas rusos prototípicos en un complejo turístico en Turquía. Los protagonistas, Guena y Vován, no son lo que alguien llamaría unos viajeros respetuosos dispuestos a abrazar otra cultura.

Siempre están borrachos, insultan a los trabajadores del hotel, tiran basura por todos lados y continuamente gritan: “¡Taguil es lo mejor!”, en referencia a su ciudad natal, Taguil, situada unos 1400 km al este de Moscú. Aunque sea una exageración muchos rusos reconocen en el comportamiento de estos dos personajes de ficción a alguien conocido (si no a sí mismos).

Olvídese del extranjero. Los turistas rusos no son populares tampoco en su propio país. Según una encuesta de 2013 del portal de viajes Triposo, el 42% de los rusos mostraba a sus compatriotas como “los que peor se portan” al salir de casa. En la misma encuesta, los peor considerados eran los estadounidenses (¡obviamente!) y los ingleses.

A los rusos les encanta criticarse a sí mismos, pero no son los únicos que se sorprenden por el comportamiento de sus compatriotas. En Google uno de los primeros resultados al buscar “turistas rusos” es que “son los peores”. En muchos países se quejan porque son maleducados y borrachos durante sus vacaciones.

La lista sobre las razones por las que los rusos son poco populares es larga: por decir palabras obscenas en público, por comer demasiado en los buffets, por llevar las tumbonas a la habitación del hotel para asegurarse un lugar al día siguiente (lo cual es una buena idea si lo piensas mejor).

Locuras de todo tipo

No faltan las historias sorprendentes sobre los problemas en los que se meten los rusos en el extranjero, sobre todo en lugares turísticos de Turquía, Egipto o Tailandia. En 2013 un hombre borracho que estaba en un hospital tailandés por darse un golpe en la cabeza decidió de repente que quería salir corriendo de modo que no se le ocurrió nada mejor que romper los cristales de cinco automóviles que había en el aparcamiento con un extintor de fuego con la intención de encontrar un juego de llaves. Como no lo encontró acabó echándose la siesta en un charco.

Este junio otro turista ruso estaba tan borracho en el vuelo que iba desde Moscú a Nueva Delhi que trató de abrir la puerta del avión en mitad del trayecto (quizá simplemente no podía esperar a ver la India...). Cuando aterrizaron la policía le estaba esperando. ¿Y qué decir de la historia de dos jóvenes rusos que saltaron a la Acrópolis de Atenas jugando al parkour? ¿O del hombre que grabó, a saber por qué, una gigantesca letra “K” en las paredes del Coliseo de Roma?

No es tan horrible como parece

Independientemente de las locuras que algunos rusos cometan en el extranjero también hay muchos que son buenos embajadores de su país. Maxim Kornéiev, consultor de una asociación de touroperadores, lo explica: “Es importante recordar que el estereotipo del turista ruso borracho y maleducado se aplica a los complejos vacacionales. Turquía, Tailandia y, antes también Egipto, son destinos bastante baratos que la gente de clases populares se puede permitir. Desgraciadamente algunos de estos turistas no tienen mucha educación y no saben hacer nada mejor que tumbarse en la playa, emborracharse y gritar”.

Este experto cree que en Europa, que normalmente suele ser un destino más caro, la situación es diferente. Según Kornéiev la visión de los rusos en los países europeos es mejor.

No hay duda de que hay turistas rusos que se comportan de manera maleducada, pero no son, ni muchos menos, los únicos. Según una encuesta de Reddit, hay muchas quejas sobre los turistas estadounidenses, los británicos y los chinos – hay incluso miembros del gobierno del país asiático que han llegado a criticar a los turistas de su propio país por “estropear la imagen nacional”.

“Es posible encontrar gente que se comporta mal en cualquier país. Todo está relacionado con las habilidades sociales y las buenas maneras de las personas, no con la nacionalidad”, afirma Kornéiev a RBTH.