Crecer en los 80, ¿cómo se divertían los niños en la URSS?

MOSCOW, USSR. July 1, 1991.  СССР. Москва. 1 июля 1991 г. Юные москвичи во время прогулки во дворе в Солнцевском район

MOSCOW, USSR. July 1, 1991. СССР. Москва. 1 июля 1991 г. Юные москвичи во время прогулки во дворе в Солнцевском район

Igor Zotin/TASS
Durante la época soviética el verano era un periodo de incontables juegos para los más pequeños. Antes de que llegara internet los niños pasaban horas jugando entre sí y alejados de la pantalla. Descubre cómo se lo pasaban los niños soviéticos. ¿Fue muy diferente a tu niñez?

1. Salir de excursión

Pioneros en una excursión. Fuente: Tijánov/RIA NovostiPioneros en una excursión. Fuente: Tijánov/RIA Novosti

En la época soviética los niños pasaban mucho tiempo al aire libre. Volvían a casa solo por temor a una bronca fuerte. Ir de excursión con la clase por unos días o incluso semanas era la mayor alegría estival para los pioneros, todos los niños entre nueve y catorce años eran miembros de esta organización similar a los scouts. En las excursiones se aprendían muchas tareas para poder sobrevivir a la intemperie: se aprendía a acampar, a hacer fogatas, a orientarse, a interpretar mapas, a reconocer los caminos de animales, a conseguir agua potable, etc. Era una gran aventura, como en los libros de Jules Verne o James Fenimore Cooper tan queridos por los niños soviéticos.

Los pioneros contaban con al supervisión de un líder pionero que les explicaba en el camino cómo se encontraban los minerales, la historia de la región y el uso de símbolos en código. Por la noches el grupo se reunía alrededor de un fuego, se cocinaba y se devoraba una cena sencilla (normalmente carne enlatada y patatas) y también se cantaba al son de una guitarra.

2. Coleccionar e intercambiar cosas

Сoleccionista de modelos de automóviles, 1968. Fuente: Borís Ushmaikin/RIA NovostiСoleccionista de modelos de automóviles, 1968. Fuente: Borís Ushmaikin/RIA Novosti

Los niños de todas las edades coleccionaban algo. No solo era un pasatiempo sino también la necesidad inconsciente de acumular la cantidad de objetos sin uso, como pegatinas de perros, trenes o automóviles, todo ello a pesar de las inevitables protestas de los padres. Muchos tenían alguna pegatina colocada en la puerta o en la ventana del cuarto. Independientemente de los esfuerzos de los padres, estas pegatinas nunca se podían despegar del todo. Entre otros objetos coleccionables se encontraban los sellos y las monedas. Si alguien tenían repetido alguno de los objetos lo intercambiaba con una amigo.

3. Tallar madera

Estudiantes de música y artes en un internado se preparan para entrar en la Escuela de Tallas de Bogorodski, 1990. Fuente: TASSEstudiantes de música y artes en un internado se preparan para entrar en la Escuela de Tallas de Bogorodski, 1990. Fuente: TASS

La talla de madera era una actividad casi necesaria para cualquier niño lo suficientemente mayor como para tener una navaja. Barcos de juguete, espadas y tirachinas eran los objetos más comunes. La mitad de las cosas eran para niños más pequeño y la otra mitad, para el entretenimiento de uno mismo. Los barcos de madera solían tener una cuerda para poder llevarlos tranquilamente por el río. Una de las cosas más difíciles era encontrar el pedazo de madera de buena calidad para poder labrarlo. Se utilizaban tanto ramas de árbol como piezas de viejos muebles.

4.Juego de la goma

Juego de la goma. Fuente: ussr-kruto.ruJuego de la goma. Fuente: ussr-kruto.ru

Mientras los chicos cortaban madera, las niñas se entretenían jugando a la goma. Normalmente jugaban tres personas. Dos de las jugadoras se colocaban una enfrente de la otra con una goma que les pasaba por los tobillos, y la tercera, que era las saltadora, se dedicaba a hacer movimientos cada vez mas difíciles dentro del objeto elástico. La goma se iba subiendo gradualmente hasta las rodillas, la cadera y la cintura. Las realmente expertas la subían hasta las orejas. Si la que estaba saltando hacía algún error tenía que colocarse a sostener la goma. Si la goma era lo suficientemente larga podía haber más de una saltadora al mismo tiempo.

5. Mascar brea

Niños soviéticos. Fuente: Vitali Kárpov/RIA NovostiNiños soviéticos. Fuente: Vitali Kárpov/RIA Novosti

Era difícil conseguir goma de mascar en la URSS. Solo los niños cuyos padres habían ido al extranjero podían conseguir algo. Cuando conseguían uno lo mascaban durante largo rato e incluso lo metían en tarros de mermelada o azúcar para que mantuviese el sabor más tiempo. Los que no podían tener acceso a la goma, mascaban brea utilizada en la construcción de carreteras o como aislante. La brea es dura al principio pero si se masca durante tiempo suficiente es un buen sustituto de la goma.

6. Mirar tiras de filminas

Niños miran tiras de filminas, 1984. Fuente: Serguéi Edisherashvili/TASS Niños miran tiras de filminas, 1984. Fuente: Serguéi Edisherashvili/TASS

Los padres estrictos mandaban a sus hijos  a la cama inmediatamente después del programa

Spokóinoi nochi, malyshi! (¡Buenas noches, pequeños!). A los más mayores se les permitía quedarse un rato más, leyendo o mirando tiras de filminas.

Las filminas eran piezas de película fotográfica, cada una de ellas mostraba un episodio de una historia y tenían tanto imagen como texto. El rollo de películas se colocaba en un proyector especial. Era un evento familiar. Colgada de un armario o de la pared, una sábana hacía las veces de pantalla. El proyector se colocaba sobre una pila de libros y se apagaban las luces. Algún adulto leía el texto en alto mientras los niños escuchaban atentamente y examinaban las ilustraciones. Los psicólogos señalan que el hecho de ver estas tiras de filminas juntos ayudaba a crear confianza y a construir una relaciones más cercanas en el seno familiar.

7. Mirar la alfombra de la pared

Decoración típica del apartamento soviético, 1979. Fuente: Nikolái Akímov/TASSDecoración típica del apartamento soviético, 1979. Fuente: Nikolái Akímov/TASS

Aquellos que no tenían un proyector en casa se quedaban mirando la alfombra de la pared. Este tipo de alfombras, normalmente colocados encima del sofá o de la cama, se podían encontrar en casi cualquier casa soviética. Tenían una función doble: ocultar las imperfecciones que había en la pared y servir como aislante sonoro. A la hora de dormir los niños dirigían su cara hacia la alfombra para buscar siluetas de animales, caras o plantas ornamentadas. Cada niño lo hacía y cada uno pensaba que era el único capaz de ver esos misterios en la alfombra de la pared.