Mujeres rusas convertidas al islam narran sus testimonios

Valery Sharifulin / TASS
La mayoría de los musulmanes de Rusia pertenece a un pueblo que ha sido históricamente musulmán, como los tártaros o los chechenos. Sin embargo, también hay personas que abrazan la fe de Mahoma por voluntad propia. RBTH habla con tres mujeres convertidas al islam.

La religión mayoritaria en Rusia es el cristianismo ortodoxo, pero el islam no es algo ajeno al país.

Muchos pueblos que forman parte de Rusia han profesado el islam desde hace siglos y han vivido junto con los cristianos. Durante el comunismo no era fácil profesar una fe, pero tras la caída de la URSS hubo un rápido crecimiento del cristianismo y del islam.

En la actualidad no hay estadísticas fiables acerca de la cantidad de musulmanes en Rusia. En los últimos cuestionarios para hacer los censos no se pregunta a la ciudadanía acerca de su religión. La cantidad de musulmanes se calcula sumando las personas que componen los pueblos que han sido tradicionalmente musulmanes, como los tártaros, los basquirios o los chechenos. Así que, según los últimos datos, hay entre 16 y 20 millones de "musulmanes étnicos", esto es el 12-15% de la población total del país.

Además, también hay gente que se ha convertido al islam. "No hay muchos casos, pero en Rusia obtienen se hace más eco de ellos que cuando los musulmanes se convierten al cristianismo", declara Nikolái Siláev, miembro del Centro de Seguridad Regional y Estudios del Cáucaso. Los datos actuales de las conversiones no permiten decir que haya una tendencia. RBTH entrevista a tres mujeres convertidas al islam para conocer sus razones.

Valeria, 22 años, se convirtió al islam hace cinco años

“Crecí en un hogar cristiano y mi decisión causó gran impresión en mi familia. Al principio pensaban en el peor estereotipo de todos. Creían que iba a acabar colocando una bomba en un autobús o algo así. 

En cualquier caso, estoy muy agradecida a mi familia porque han respetado mi decisión. Estoy sobre todo agradecida a mi madre, porque lo aceptó rápidamente e incluso me defendió ante otros miembros de la familia y amigos.

Después de convertirme comencé a estudiar el islam y poco después empecé con los rezos. Dos meses más tarde me puse el velo. Entonces conocí al que sería mi futuro marido. Es un tártaro pero su familia no es musulmana. Viviendo junto nos hemos establecido en nuestra fe".

Uliana, 30 años, se conviertió al islam hace siete años

"Me interesa el islam desde que era una niña. En la universidad estudié algunas cuestiones básicas de religión y árabe. Tenía muchos amigos musulmanes, que tenían un comportamiento diferente a lo que se consideraba 'normal' en mi sociedad.

Por eso me convertí al islam. Mis padres y mis amigos cercanos entendieron mi decisión, era algo que esperaban.

No voy con velo y solo me cubro durante los rezos. Al principio era difícil hacer el ayuno, pero me acostumbré después de tres años. También es muy difícil luchar contra los estereotipos que hay acerca del islam.

Mucha gente cree que es una religión cruel. Yo estoy categóricamente en desacuerdo con esto. Todas las enseñanzas divinas se crean con amor.

Hay muchos estereotipos, se dice que los musulmanes 'matan infieles, pegan a sus mujeres y no aceptan a los infieles'. Las razones para pensar esto están en la ignorancia. Si temes algo o no lo entiendes, debes reconocer si esos miedos están fundados o no. La mayoría de estos miedos desaparecen cuando alguien se comunica con alguien que practica esta religión".

Zeinab (Elena) 55 años, se convirtió al islam hace 10 años

"Hacia el final de los años 90, mi marido y yo viajamos como turistas a Egipto. Era mi primera visita a un país musulmán y vi gente con una mentalidad y una actitud hacia la vida completamente diferente. Me comencé a interesar mucho por el mundo árabe y a estudiar el Corán.

Le dije a mi marido que me quería convertir al islam cuando tenía 40 años. Tanto mi marido como mis hijos lo entendieron y reaccionaron con calma, pero no fue así con mi madre.

El principal problema era el velo. Pasado un tiempo la situación se resolvió e incluso mi madre me compra ahora comida halal. Cuatro años después mi hija mayor también se convirtió al islam.

Poco después de abrazar el islam me di cuenta de que había cambiado mucho y ya no era la Lena de antes. Así que decidí ponerme un nombre musulmán.

Trabajaba como traductora técnica de inglés y alemán. Cuando me ponía el hiyab, mis compañeros me trataban mal y fui despedida por una trivialidad. Estaba furiosa pero un par de meses después recibí una oferta de otra compañía para trabajar en un puesto similar y con mayor salario. Cuando les dije que llevaba velo me dijeron que no era un problema, que lo que necesitaban era a alguien con experiencia. 

Quiero cambiar la actitud que hay en la sociedad dando ejemplo. La gente no quiere oír un largo discurso sobre el islam. La gente se fija en las acciones. Un verdadero musulmán es bueno con las otras personas, no solo con los otros musulmanes".

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