¿Qué significa el ataque de EE UU en Siria para la comunidad internacional?

AP
El ataque ejecutado en las últimas horas contra el aeropuerto militar sirio de Ash Sha’irat en la provincia de Homs no es solo un ataque a Siria sino también un evento con grandes consecuencias para la Federación Rusa, de ahí su peligrosidad intrínseca.

La falta de acuerdo en el seno del Consejo de Seguridad sobre el texto de la condena al ataque de armas químicas con gas sarín llevó a los Estados Unidos a tomar esta medida miliar.

La decisión de la administración Trump se ha tomado en base a una mezcla de reacción visceral a las imágenes de los muertos, muchos de ellos niños, en Khan Sheikhun en la provincia de Idlib, y frío cálculo geopolítico.

Decimos reacción visceral porque las dolorosas y crudas imágenes no deben hacernos perder de vista que aún no se sabe todavía a ciencia cierta quien ha sido el responsable del ataque. Si bien los medios de comunicación rápidamente han acusado al gobierno sirio no queda claro cuál sería el beneficio de utilizar armas químicas en un momento en que sus tropas han retomado la iniciativa militar y que se han producido importantes avances en el proceso de paz.

Por otra parte desde el año 2013 los arsenales químicos sirios se encuentran bajo supervisión de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas que ha establecido un programa especial al respecto y la casi totalidad han sido destruidos.

Decíamos también que se trataba de un frío cálculo geopolítico ya que Estados Unidos no solo busca con este ataque retomar la iniciativa en Siria y a la vez dar señales de que Trump está mucho más dispuesto a utilizar el instrumento militar que Obama, una señal que tal vez pueda alcanzar a Corea del Norte.

También ha habido algo de agenda setting, ya que este ataque ha desalojado de los titulares los muertos en Mosul luego de un ataque aéreo norteamericano a edificios residenciales de esa ciudad donde han muerto más de 200 civiles.

Finalmente, el anuncio del ataque a Siria, recordemos, lo ha realizado el presidente Trump mientras mantenía una reunión en Florida con el presidente chino Xi Jinping. Un dato interesante tal vez tendiente a reforzar la idea de que Pekín apoyaría la decisión de Washington.

El ataque en Siria ha consistido en el lanzamiento de 59 misiles de crucero Tomahawk, efectuados por los destructores USS Porter y USS Ross (con base en Rota, España) desde el Mediterráneo Oriental y tuvo por blanco el aeropuerto de la base militar desde donde se habría lanzado el ataque con armas químicas. Según se ha informado 5 personas han muerto y 7 han resultado heridas. La pista, aeronaves y edificios de la base han sido destruidos.

Aunque el Pentágono ha afirmado que las autoridades rusas fueron informadas del ataque en base al protocolo de intercambio de información existente, lo cierto es que el portavoz del presidente ruso, Dmitry Peskov, ha señalado que este ataque se trata de una violación al derecho internacional y un acto de agresión a Siria que afectará las relaciones entre Washington y Moscú. La primera consecuencia de esto ha sido la suspensión del memorándum de entendimiento para intercambio de información militar firmado en octubre de 2015, un protocolo de seguridad aérea tendiente a evitar incidentes entre fuerzas rusas y norteamericanas en Siria.

La visita del Secretario de Estado Tillerson a Moscú la semana próxima seguramente proveerá la oportunidad para discutir la situación a nivel bilateral. En el ámbito multilateral, Moscú ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Desde el punto de vista estratégico, y más allá de enviar una señal clara a la comunidad internacional de que el presidente norteamericano está dispuesto a actuar de manera contundente, no se ven ventajas importantes como consecuencia de este ataque para los Estados Unidos.

En primer lugar porque hará que Siria se apoye aún más, desde el punto de vista diplomático y militar, en Rusia.

En segundo lugar porque no contribuirá a mejorar la percepción acerca de la preocupación norteamericana sobre las violaciones a los derechos humanos y los ataques a la población civil, tomando en cuenta lo que sucede en Irak.

Finalmente, creo que no hay que descartar una motivación de política interna en la decisión de Trump.

En este sentido, los críticos al presidente Trump y su círculo de asesores acerca de su cercanía con Rusia han quedado sin argumentos ya que este ataque haría pensar que Trump está realmente dispuesto a enfrentar los intereses rusos. Posiblemente sea un precio módico a pagar para ganar apoyo en el Consejo de Seguridad Nacional y en el Pentágono donde priman las posturas más cerradas frente a Rusia.

Una vez más, lamentablemente para Siria, se confirma la máxima de Zbigniew Brzezinski sobre el funcionamiento de la política internacional “cuando no estás sentado en la mesa, de seguro estás en el menú”.

Sólo estados fuertes, con unidad social, desarrollo económico y capacidad militar, pueden defender a sus ciudadanos, en caso contrario serán el menú de otros estados.

Paulo Botta es director del departamento Eurasia del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata.

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