Científicos rusos desvelan el secreto del humor de los mayas

Los científicos rusos estudian los textos mayas desde hace décadas.

Los científicos rusos estudian los textos mayas desde hace décadas.

Ingimage / Vostock-photo
Un equipo de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades desvela el significado humorístico de textos que se creía que trataban sobre cuestiones oficiales.

Los mayas plasmaron “chistes” en piedra, huesos y madera, según han descubierto investigadores del Centro Mesoamericano Knorózov de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades. Anteriormente se creía que estas inscripciones eran de una naturaleza exclusivamente oficial, es decir, obra de los gobernantes que versaban sobre política y sobre asuntos militares.

“La mitología descubierta servía para entretener al lector — comenta a RBTH Dmitri Beliáyev, profesor del Centro Mesoamericano Knorózov de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades — . Por ejemplo, uno de los textos más populares es un jarrón en el que se reflejan escenas de la vida de la diosa Luna y de un dios antiguo al que un conejo le roba la ropa y otros objetos. El texto en cuestión narra el fragmento en el que el conejo insulta a este dios con palabras ofensivas. Los mismos personajes aparecen en la mitología oficial cosmológica y del calendario, aunque en ella todo aparece de un modo distinto”.

Ahora los científicos están intentando reconstruir todos los mitos para después compararlos con los egipcios, los mesopotámicos y los de la Antigua Grecia.

Cómo estudian los rusos a los mayas

Estos proyectos de investigación de la civilización maya con financiación estatal surgieron en Rusia en el año 2010. En la actualidad existen tres proyectos en marcha. El primero se lleva a cabo en México y Guatemala a la vez. Se trata de la creación de un atlas epigráfico de los mayas en el que se documentan las inscripciones sobre material sólido. Fue en el marco de este proyecto donde se descubrieron los mitos humorísticos. El segundo proyecto consiste en una reedición de manuscritos mayas y el tercero en la creación de un Mundo maya virtual: un museo online en 3D y objetos reales.

Desde 2011 los investigadores rusos cuentan con centros de investigación permanente en México y Guatemala. En ellos trabajan unos 20 especialistas y en el trabajo de campo participan estudiantes. Los centros están cofinanciados por los gobiernos locales, que valoran en gran medida la presencia científica rusa. Los expertos rusos tienen una gran experiencia en el estudio histórico-filológico de los mayas (el investigador soviético Yuri Knorózov se dedicaba a descifrar su escritura), mientras que los centros europeos y norteamericanos se dedican más al estudio etnográfico y antropológico.

“Estamos trabajando en un monumento tan conocido como Tikal — comenta Dmitri Beliáyev —. Se trata de una de las mayores ciudades mayas del primer milenio después de Cristo, que también es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Este año hemos empezado a colaborar con el yacimiento arqueológico Quiriguá, el segundo más importante de Guatemala, incluido también en la lista de la UNESCO y la segunda ciudad maya más importante”.

¿Construían los mayas sus casas basándose en las estrellas?

A principios de mayo, el estudiante canadiense William Gadoury declaró que había encontrado una ciudad perdida de los mayas a partir de imágenes de satélites. Según él, los mayas podían haber construido sus ciudades guiándose por las estrellas. Los científicos rusos opinan que es probable que esta teoría sea cierta, aunque creen que la hipótesis del estudiante solo podrá confirmarse mediante una expedición. Los mapas de Google, según estos, no pueden ayudar a identificar todos los monumentos.

“Por lo visto, este joven no está muy al corriente de la literatura actual –comenta Dmitri Beliáyev-. El método que propone tiene una razón de ser, pero el chico asegura que sacó sus conclusiones basándose en el Códice de Madrid sobre los mayas”. Según los científicos rusos, en este códice no existe ninguna información sobre las 23 constelaciones mayas a las que hace referencia Gadoury.

El Códice de Madrid tiene 112 páginas y se encuentra en la capital de España. La longitud de las inscripciones es de 6 m. Está guardado en carpetas, aunque le faltan la primera y la última parte y es una especie de manual para sacerdotes: indica qué día y a qué dioses hay que ofrecer sacrificios. En él figuran tablas astronómicas y calendarios a través de los cuales los sacerdotes predecían el momento de aparición de los planetas en el cielo.

Además, los mayas no tenían ningún mapa estelar. Por esta razón resulta sencillamente imposible comparar este mapa con el mapa real, como hizo el estudiante canadiense. “Tenemos imágenes de las constelaciones mayas, así como menciones a las constelaciones en los textos — comenta Dmitri —. Pero no existe ningún atlas de las estrellas hecho por los mayas”.

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