Catar vs. Arabia Saudí: ¿cuál es la postura de Rusia?

Catar ha sido acusado directamente de apoyar el terrorismo y de desestabilizar la región de Oriente Próximo.

Catar ha sido acusado directamente de apoyar el terrorismo y de desestabilizar la región de Oriente Próximo.

Reuters
Los expertos rusos opinan que Rusia no debe tomar partido en este conflicto: las relaciones de Moscú son complicadas tanto con Catar como con sus enemigos.

Seis países árabes (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Egipto, Yemen y Maldivas), así como el gobierno provisional de Libia, acaban de romper sus relaciones con Doha

Catar ha sido acusado directamente de apoyar el terrorismo (organizaciones como el Estado Islámico, Al-Qaeda o los Hermanos Musulmanes) y de desestabilizar la región de Oriente Próximo. Arabia Saudí, EAU y Bahréin han dado dos semanas a todos los cataríes para abandonar sus países. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar ha declarado que “lamenta” las acciones de estos países.

El factor iraní

El ataque contra Catar, un país pequeño pero rico en hidrocarburos (3º puesto en el mundo en reservas de gas natural), se debe al aumento de la confrontación entre Arabia Saudí e Irán, opina el arabista Grigori Kosach, profesor del departamento de Oriente Contemporáneo de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades. Los saudíes consideran a Teherán como el 'origen del mal' en Oriente Próximo e intentan crear una alianza de países árabes para hacer frente a la amenaza iraní.

Catar, según señala el experto, tiene una línea política independiente y por ello se han tomado represalias contra este país. “Las declaraciones del emir Tamim, gobernante de Catar, acerca de que Irán era una importante potencia en la región y que había que tener en cuenta su papel, fueron condenadas en la capital saudí”, comenta Grigori Kosach a RBTH.

El gobierno de Doha desmintió más tarde el hecho de que el emir hubiera hecho estas declaraciones, pero esto no apaciguó la ira de los saudíes, dado que Catar, según señala Antón Mardásov, director de la sección de estudios de conflictos en Oriente Próximo del Instituto de Desarrollo e Innovación, coopera realmente con Irán en escenarios como Siria, donde los dos países negocian el intercambio de prisioneros entre chiíes y suníes.

Otro factor importante fue la visita a Riad de Donald Trump el 24 de mayo en la que el presidente de EE UU ofreció todo su apoyo a Arabia Saudí y declaró que Irán es una gran amenaza para Oriente Próximo. “Esta visita, por supuesto, inspiró a la élite saudí y le inspiró nuevas esperanzas”, explica Kosach. Por esta razón, justo después de la visita los saudíes decidieron atacar a este emirato díscolo.

Vista aérea de la zona diplomática de Doha. Fuente: ReutersVista aérea de la zona diplomática de Doha. Fuente: Reuters

Las relaciones problemáticas con Moscú

La historia de las relaciones de Moscú con Doha es complicada. En 2004 unos agentes de los servicios de inteligencia rusos mataron en Doha a Zelimján Yandarbíev, uno de los líderes de los separatistas chechenos, que se ocultaba en este país. Los dos agentes fueron condenados por el gobierno de Catar a cadena perpetua e hizo falta un largo proceso de negociaciones para repatriarlos a Rusia.

En noviembre de 2011 se produjo un nuevo escándalo cuando el embajador ruso Vladímir Titorenko fue atacado por los agentes de los servicios de aduanas en el aeropuerto de Doha. Los medios de comunicación atribuyeron el incidente a la confrontación entre Rusia y Catar en Siria, donde Moscú apoya al gobierno y Doha a la oposición. Tras lo sucedido, Rusia redujo las relaciones diplomáticas con Catar.

Además de las diferencias respecto a Siria, Rusia y Catar compiten en el mercado de gas natural. Existe la teoría de que la guerra en Siria estalló después de que Asad, aliado de Rusia, bloqueara la idea de construir en su país un gasoducto para transportar gas desde Catar hasta Europa.

Sin embargo, la mayoría de los expertos rechaza esta teoría. Mijaíl Krutijin, especialista en el mercado del gas y el petróleo, explica en un artículo para Forbes que para Catar no era rentable, por razones económicas, construir un gasoducto hacia Europa que pasara por Siria. “Cualquier proyecto de transporte de gas catarí hacia Europa por tierra es menos ventajoso que el envío de gas por mar”, explica Krutijin.

Tamim bin Hamad al-Thani, emir de Catar. Fuente: ReutersTamim bin Hamad al-Thani, emir de Catar. Fuente: Reuters

Nadie a quien apoyar

Por muy complejas que sean las relaciones entre Rusia y Catar, Arabia Saudí tampoco es un país más amigable para Moscú. “Rusia tiene unas relaciones muy complejas con todos los países del Golfo –comenta Antón Mardásov-. Actualmente Moscú intenta mejorar estas relaciones”. En este contexto, opina Mardásov, para Rusia no tiene sentido tomar partido en un conflicto que no le incumbe.

Grigori Kosach comparte este punto de vista: para Moscú lo más importante es que las discrepancias no provoquen serias fluctuaciones en el mercado de hidrocarburos,  todo lo demás le es indiferente. “Rusia no obtendrá ningún beneficio si apoya a alguna de las partes enfrentadas –comenta Kosach a RBTH-. Lo más prudente, en mi opinión, es ocupar una postura totalmente neutral con una retórica del tipo ‘muchachos, no os peleéis’”.

Por ahora, Rusia se está comportando de este modo. Dmitri Peskov, secretario de prensa del presidente, ha declarado que Rusia no planea entrometerse en los asuntos internos del Golfo y ha expresado su deseo de que la situación se resuelva de forma pacífica. Peskov se ha negado a acusar a Catar de apoyar el terrorismo.