¿Para qué ha viajado realmente Putin a Berlín?

El presidente ruso se reunió con Merkel, Hollande y Poroshenko.

El presidente ruso se reunió con Merkel, Hollande y Poroshenko.

Reuters
El presidente ruso viajó a la capital alemana para reunirse con Angela Merkel, François Hollande y Petró Poroshenko. En principio el encuentro era para tratar la situación en Ucrania aunque, de telón de fondo estaban la cuestión siria y las relaciones con la UE.

El encuentro en Berlín entre los líderes de Rusia, Ucrania, Alemania y Francia, celebrado el 19 de octubre no prometía inicialmente grandes avances: Rusia y Ucrania se acusaban mutuamente de incumplir los acuerdos de Minsk, y el Kremlin no confirmó la participación de Vladímir Putin en las negociaciones hasta la víspera. Hasta ese momento el presidente de Rusia había expresado sus dudas respecto a la productividad del encuentro.

El gobierno de Kiev también se mostraba escéptico. Antes del inicio del encuentro, Konstantín Eliséyev, director adjunto de la administración del presidente Poroshenko, declaraba que el progreso era poco probable. “No creemos que vaya a producirse el milagro”, comentaba Eliséyev.

Donbass no saldrá del punto muerto

Realmente, no se produjo ningún milagro. Tras cinco horas de negociaciones no se firmó ningún documento. Las partes se limitaron a declarar que en el plazo de un mes se desarrollará una nueva hoja de ruta para la regulación de la situación en Donbass.

A pesar de las valoraciones moderadamente positivas de los participantes del encuentro (Putin señaló la fidelidad de todos los líderes a los acuerdos de Minsk y Poroshenko subrayó que el formato de Normandía ya no existe), los expertos creen que las diferencias principales entre Moscú y Kiev se mantienen.

“Rusia mantiene unas relaciones tensas con Ucrania, y si se hubiera tratado de un diálogo exclusivamente con Kiev, lo más seguro es que Moscú habría rechazado el encuentro”, opina Serguéi Karagánov, de la Escuela Superior de Economía. Karagánov asegura que Poroshenko no puede ni quiere cumplir una parte de los acuerdos de Minsk, la que afecta a la celebración de unas elecciones en Donbass y a la amnistía de los separatistas.

Timoféi Bordachov, director de programas de club de debate internacional Valdái, está de acuerdo con Karagánov y considera que Ucrania no es partidaria del diálogo. “Ucrania declara abiertamente que está esperando a la llegada de un nuevo presidente a la Casa Blanca y que cuenta con que sea Hillary Clinton, algo que le permitirá volver al escenario de la confrontación con Rusia”, declaraba Bordachov a RBTH.

Apoyar a Merkel, reconciliarse con Hollande

Los expertos aseguran que Putin no ha viajado a Berlín para hablar con su homólogo ucraniano. “El encuentro no trató sobre Poroshenko, sino sobre el diálogo con los europeos sobre un gran número de cuestiones que no solo afectan a Ucrania, sino también a las relaciones entre Rusia y Europa o al conflicto sirio”, señala el politólogo Serguéi Mijéyev.

El politólogo ucraniano Mijaíl Pogrebinski opinaba en la emisora de radio Kommersant FM que uno de los objetivos de la visita de Putin era apoyar a la canciller de Alemania, que ha organizado el encuentro. “Putin no quería hacer quedar a Merkel como una mala organizadora que no ha conseguido nada. Puede ser que necesite algo a cambio”,  señalaba Pogrebinski.

Serguéi Mijéyev opina que las acciones de Putin están condicionadas por la importancia que Alemania tiene para Rusia. “Alemania es el país de la Unión Europea más influyente en el ámbito económico y Rusia mantiene una gran intercambio comercial con este país. Por esta razón es importante promover las relaciones y no deteriorarlas innecesariamente”, comenta Mijéyev.

Además, según el politólogo, Putin necesitaba conversar también con François Hollande, con quien anuló una visita la semana pasada. “El formato de Normandía era una buena excusa para que Putin y Hollande se encontraran y limaran asperezas”, comenta Mijéyev.

La cuestión siria

Después del encuentro con Poroshenko, Putin, Merkel y Hollande continuaron reunidos. La canciller de Alemania y el presidente de Francia volvieron a condenar los bombardeos de Rusia y de la aviación siria en Alepo y no descartaron introducir nuevas sanciones contra Rusia. Putin, por su parte, declaró que la pausa humanitaria en Alepo se prolongará e instó a contribuir a la retirada de los terroristas y la oposición.

Serguéi Karagánov muestra escepticismo respecto a las perspectivas del diálogo sobre Siria con los líderes europeos, aunque valora positivamente el propio hecho de que las negociaciones hayan tenido lugar: “Francia y Alemania no tienen una influencia real en la situación en Siria, donde el papel principal por parte de Occidente lo desempeña Estados Unidos. Pero el debate es posible, ¿por qué no? No hay que dejar pasar esta oportunidad y negarse al diálogo”, declaraba el experto a RBTH.

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