Por qué Rusia se opone al ingreso de Montenegro en la OTAN

AP
El 2 de diciembre el Consejo de la OTAN decidió iniciar negociaciones con Montenegro sobre su adhesión a Alianza. La reacción de políticos y expertos rusos a esta noticia ha sido muy severa.

“Quiero felicitar a Montenegro. Este es el inicio de una magnífica unión”, declaraba el pasado 2 de diciembre el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, después de anunciar el inicio de las negociaciones para incorporar a Montenegro. En una declaración conjunta de los ministros de Defensa de los países de la OTAN se señala que “la membresía de Montenegro aumentará el nivel de seguridad en la región y el de la alianza en general”. Stoltenberg ha hecho hincapié en el hecho de que esta decisión “no está dirigida contra Rusia y únicamente afecta a Montenegro y a la OTAN”.

Una reacción esperada

La postura de Rusia respecto a la expansión de la Alianza Atlántica mediante la inclusión de Montenegro está definida desde hace tiempo. En 2011 el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov se pronunció respecto a esta cuestión declarando que la entrada en la OTAN de este país no suponía ningún incremento de la seguridad para la región ni para la alianza en general, y en 2014 calificó la posible adhesión como un paso “irresponsable y provocador”.

A mediados de noviembre, la Duma Estatal envió un comunicado al parlamento de Montenegro, así como a los parlamentos de los países de la OTAN y de los países miembros de la OSCE. En este documento se señalaba que “las intenciones de entrar en la OTAN del régimen de Milo Djukanovic, que lleva ya 25 años en el poder, van en contra de la voluntad de una aplastante mayoría del pueblo de Montenegro”.

El factor ruso

Durante los últimos dos años en Montenegro se ha llevado a cabo una agresiva campaña para promover la adhesión a la OTAN, y uno de los argumentos que más peso han ganado es el de la confrontación con Rusia. Según los resultados de las encuestas publicados por el primer ministro de Montenegro, Milo Djukanovic, en junio de 2015, un 47 % de los montenegrinos estaría a favor de la entrada en la OTAN frente a un 43 % que estaría en contra. Además, cerca del 65 % de los encuestados está seguro de que el país será pronto miembro de la Alianza.

Sin embargo, estudios alternativos muestran unos porcentajes totalmente distintos y aseguran que sólo un 32 % de la población del país se muestra a favor de la entrada en la OTAN.

Según declara en una entrevista en exclusiva para RBTH el presidente del comité de la Duma Estatal Alexéi Pushkov, “Djukanovic no puede obligar a sus conciudadanos a querer entrar en la OTAN, por lo que trata de imponer toda la responsabilidad de ello a Rusia”.

La información oficial publicada por el gobierno de Montenegro provoca desconfianza dentro y fuera del país debido a los numerosos escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto Djukanovic. Entre las últimas acusaciones figuran las declaraciones del senador ruso Franz Klintsevich sobre el comercio de armamento entre régimen de Djukanovich y el Estado Islámico.

Antiguos amigos

A pesar de que muchos países del antiguo Pacto de Varsovia han entrado en la OTAN y de que entre ellos se encuentren incluso tres antiguas repúblicas soviéticas, la adhesión de Montenegro ha provocado una intensa reacción por parte de Rusia.

Rusia y Montenegro están unidas por 300 años de estrecha colaboración. Rusia contribuyó a la creación y al desarrollo de la estatalidad montenegrina en el siglo XIX y ayudó al país a conseguir su independencia en 2006.

“De algún modo, Montenegro ‘traicionó políticamente’ a Rusia cuando se unió a las sanciones antirrusas de la UE en 2014, y ahora ha dado un paso más hacia la ruptura definitiva de una larga historia de relaciones con Rusia”, aclaraba a RBTH el director del Centro Balcánico de Cooperación Internacional, Víktor Kolbanovski.

¿Cuál será la respuesta de Rusia?

El viceportavoz de la Duma Estatal, Serguéi Zhelezniak, ha declarado a RBTH que ahora Rusia y Montenegro “deberán restringir sus contactos en el ámbito económico y en otros ámbitos”. Por su parte, el director de la sección balcánica del Instituto Ruso de Estudios Estratégicos, Nikita Bóndarev, opina que este tipo de medidas podrían ser contraproducentes, ya que afectan en primer lugar a los ciudadanos montenegrinos y rusos que viven en este país. Según el experto, Rusia debe conseguir ante todo la celebración en esta región de un referéndum nacional sobre la adhesión de Montenegro a la OTAN.

Existe otra opinión sobre el futuro desarrollo de los acontecimientos. El experto del centro Carnegie Maksim Samorúkov opina que para Rusia los Balcanes “han perdido su antiguo atractivo” desde el punto de vista estratégico debido a la anulación de grandes proyectos energéticos como el South Stream, el gasoducto cancelado en 2014 que iba a llegar hasta el sur de Europa, por lo que la entrada de Montenegro en la OTAN “no debería provocar importantes acciones de Rusia en los Balcanes”.

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