Occidente se ríe del convoy ruso mientras sigue sin ayudar a la población civil

Dibujado por Dmitri Divin

Dibujado por Dmitri Divin

Debido al aumento de la tensión entre Rusia y Occidente, lo más importante es la victoria psicológica sobre el adversario. Así, el sufrimiento de la población civil se ha convertido en algo secundario.

En un principio era un 'convoy de guerra', una ingeniosa trampa de Putin para darle al Kremlin una excusa para meter el ejército en Ucrania. Ahora es un 'convoy decorativo', una columna de camiones pesados que llevan unas pocas cajas de ayuda humanitaria.

Reconociendo la capacidad de los periodistas y políticos occidentales para encontrar una aguja en un pajar, siento una tremenda curiosidad: ¿Cuál será la queja mañana? ¿A lo mejor que los sacos de dormir, desde su punto de vista, están pasados de moda? ¿O que los alimentos tienen demasiadas calorías?

Pero el problema, por supuesto, no es que la generosa y buena Rusia haya enviado por propia iniciativa un convoy humanitario a Ucrania y que el malvado y perverso Occidente se ría cínicamente de sus buenas intenciones. El problema es que ese fuerte impulso de rivalidad entre los superestados ha hecho que el sufrimiento de gente concreta, que no participa en los “juegos de mayores, de los presidentes”, sino que se convierte principalmente en sus víctimas, pase a un segundo plano para el público occidental.

¿Recuerdan la ola de justa indignación que se levantó en Occidente cuando el "sangriento régimen" de Moscú llevó a juicio a las chicas de Pussy Riot? En EE UU y Europa había una considerable cantidad de gente dispuesta a hacer algo concreto para ayudar a las presas. Los horrores a los que se enfrentan cada día la población civil de Donbass no tienen comparación con los sufrimientos de las damas de Pussy Riot. ¿Dónde están los desesperados gritos de Occidente para que se detengan las acciones militares? ¿Dónde están las grandes iniciativas de las estrellas y políticos estadounidenses y europeos para ayudar a la gente sencilla cuyas casas se encuentran en la zona de los combates?

No existe, no se hace nada. Tan solo existe el principio, que no se formula abiertamente en ningún lugar aunque domine las mentes de los que toman las decisiones en Occidente, de que la Rusia de Putin se ha lanzado a desafiar las normas establecidas del orden mundial. Y si para eso, para realizar un castigo ejemplar, tenemos que cerrar los ojos a la aniquilación física de parte de la población civil de Donbass, que así sea.

Quiero volver a repetir: no escribo esto para estigmatizar con vergüenza a nadie, en absoluto. Tan solo constato las nuevas reglas del juego entre Occidente y Rusia. Estas reglas se resumen en que ya no hay, o prácticamente no hay, ninguna regla. En realidad lo único importante es lograr una manifiesta victoria psicológica sobre el contrario. Todo lo demás es absolutamente secundario.

La semana pasada le pregunté a un compañero de armas cercano a Vladímir Putin, qué piensan en el Kremlin del sufrimiento de la clase creativa rusa que se queda sin parmesano y sin jamón. La respuesta a mi pregunta fue muy emocional, una descripción detallada del lugar donde se podían ir esos “sufridores del parmesano”.

En el séquito del Vladímir Putin consideran que Occidente ha acorralado a Rusia contra la pared y le ha quitado toda libertad de maniobra estratégica en las relaciones con EEUU y Europa. En opinión de Putin, si Moscú ahora muestra debilidad en la cuestión de Ucrania, nuestros antiguos socios del G8 sacarán una larga lista de ultimátums sobre toda una serie de cuestiones, desde el estatus de Kaliningrado hasta el estatus de la parte en disputa de las islas Kuriles

Por eso en el Kremlin están moralmente dispuestos a aguantar unas largas sanciones de guerra, incluso durante años. Putin calcula que las sanciones y su respuesta permitirán "persuadir" a Europa. Y si este proceso de persuasión hace que muchos en Occidente y en Rusia cambien a peor su forma de vida, que así sea.

En la novela de culto del escritor Arthur Clarke Fuentes del paraíso uno de los personajes dice: "Siempre he querido saber qué pasaría si una fuerza imparable se chocara contra un obstáculo indestructible". Pues parece que en los próximos meses, y puede que años, los habitantes de Europa tendrán la posibilidad de obtener respuesta a esta pregunta. Occidente bien podría considerarse una "fuerza imparable" y Rusia un "obstáculo indestructible".

Esta es la lógica general de los acontecimientos que están teniendo lugar ahora en Europa. Pero qué bueno sería que la lógica fuera otra, como por ejemplo la que gobernaba el Congreso estadounidense en 1921. En el periodo de gobierno de Lenin la élite política de EE UU odiaba ferozmente a la Rusia soviética.

Pero cuando en tuvo lugar una terrible hambruna, el Congreso estadounidense aprobó la "Ley para el alivio del hambre en Rusia". Se destinaron 20 millones de dólares para las entregas gratuitas de bienes a la RSFSR , una enorme suma en aquella época. Resulta imposible calcular cuántos ciudadanos se salvaron entonces de una muerte terrible gracias a Estados Unidos.

Entiendo que mis llamamientos y esperanzas suenan terriblemente ingenuas. Pero, ¿no sería mejor para Occidente dejar de reírse de los intentos rusos de ayudar a la población civil de Donbass? ¿No sería mejor para EE UU y Europa unirse a estos intentos o, por lo menos, comenzar una operación análoga de respuesta? ¿No ayudaría a la Federación de Rusia y a Occidente a apartarse de la lógica de la confrontación un noble objetivo común? Rusia ha dado su paso. Ahora le toca a los opositores de Moscú.

Lea más: Putin se ha tropezado en Ucrania>>>

 

Artículo publicado originalmente en ruso en Moskovski Komsomólets.