Kaliningrado es una de esas regiones de Rusia que se pueden llamar únicas sin miedo a equivocarse. Rodeada por todos lados de estados miembro de la Unión Europea, la zona se encuentra en una situación de exclave, ya que no comparte fronteras por tierra con el resto de Rusia. La región de Kaliningrado es la región más occidental tanto por su situación geográfica, como por su mentalidad, según afirman los expertos.

Las relaciones entre Moscú y Kaliningrado no se puede decir que estén exentas de conflictos.  Uno de los ejemplos más claros es el futuro de la zona de libre comercio de Kaliningrado, creada en 2006 para el desarrollo empresarial en la región. El estatus de zona especial prevé la exención del IVA  para las empresas registradas en el territorio. Sin embargo, el centro federal corrige periódicamente la lista de productos sobre los que se aplica esta norma. Cada ampliación de excepciones provoca la indignación de los empresarios de Kaliningrado. Uno de los últimos conflictos tuvo lugar en marzo, cuando el gobierno ruso prohibió importar al país sin pagar los derechos de aduanas, aceite de coco, utilizado en la producción de dulces.

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"No entiendo cómo se le puede quitar a la región unas ventajas que están escritas en la ley", se indigna el director de la Fábrica de masa de chocolate Nikita Smelkov, en una de las mesas redondas. "Todo nuestro negocio se basa en que en la zona no haya aranceles aduaneros". 

Los empresarios afirman que las leyes que se aprueban en Moscú no tienen en cuenta las especificidades de la región. La vecina Varsovia les resulta más comprensible que la lejana Moscú.

"Un tipo de separatismo no estudiado" 

El docente de la cátedra de politología y sociología de la Universidad Federal del Báltico 'Kant', Vladímir Abramov, es un convencido antiseparatista. Aunque considera que el hecho de que el centro federal ignore las características específicas de la región inevitablemente empujará a la población hacia "acciones sociales de tendencia evidentemente autonomistas". Cita cifras: el 25 % de la población de la región de Kaliningrado tiene un visado múltiple de la zona Schengen y el 60% cuenta con pasaporte. Estos indicadores no existen en ninguna región de Rusia, donde el 80 % de la población nunca ha salido del país. Al mismo tiempo, cada vez más miembros de la clase media utilizan las regiones vecinas de otros países como su 'variante B': compran inmuebles allí, y con ellos el permiso de residencia, llevan a sus hijos a colegios polacos y lituanos.

Kaliningrado formó parte de la URSS tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Anteriormente formó parte de Prusia y Alemania y se conocía con el nombre de Königsberg. Entre sus más ilustres personajes se encuentra el filósofo Immanuel Kant.

El año pasado la hija de uno de mis contertulios accedió al primer curso del instituto. En un encuentro con los alumnos antes del 1 de septiembre, el profesor preguntó: ¿Qué ciudades de Rusia conocéis además de Kaliningrado? Las respuestas que escuchó fueron: Vilna, Gdansk, Varsovia, Berlín. Ninguno de los 30 alumnos dijo Moscú o San Petersburgo.

Otro de los rasgos del separatismo de Kaliningrado es su juventud. Sobre el deseo de independencia no hablan los ingenieros de más de 40 años, sino los alumnos de los últimos cursos de instituto o los universitarios.

"La falta de atención que muestra el gobierno hacia nosotros nos lleva a la siguiente conclusión: ¿para qué nos hace falta ser parte de un gran Estado? Simplemente creemos que solos, sin Rusia, nos iría mejor. No tiene por qué ayudar, pero que no moleste", dice, Iván, un recién licenciado de la Universidad de gestión audiovisual. "El deseo de separarse lo provoca la falta de atención y de respeto que hay hacia la región. Los habitantes de Kaliningrado sufren pequeños problemas, pero Rusia como Estado solo puede resolver los problemas grandes. Y esta contradicción genera el separatismo regional. 

"Este es nuestro primer problema. Nos encontramos en medio de Europa y ya ha crecido una generación que nunca ha estado en Rusia", afirma Alexánder Yaroshuk, alcalde de Kaliningrado. "Pero desde la infancia han salido los fines de semana a Polonia, Lituania o Alemania".

Para solucionar este problema, el gobierno lanzó el programa "¡Somos rusos!" hace cuatro años. "Los colegios pusieron carteles y en las vacaciones llevamos a los alumnos en avión o en tren a Rusia, les enseñamos Moscú y San Petersburgo, el Kremlin, la Plaza Roja...", nos cuenta Yaroshuk. 

El alcalde recuerda que solo existe un programa federal de desarrollo regional en Chechenia y en Kaliningrado: "Por eso hablar de que el centro federal no ayuda, no es correcto", resume el dirigente.

Por otro lado, la oposición es menos optimista.

"Ahora el separatismo de Kaliningrado está congelado, latente. En caso de intervención federal (un escándalo de visas, por ejemplo) se va a montar una buena", dice Guinzburg y continua su discurso con una frase que es común entre los políticos regionales en la oposición: "Pero de momento no vemos nada bueno de Moscú.

"Nuestro situación de exclave es para siempre"

En diciembre de 2009 se habló de Kaliningrado  en toda Rusia por las manifestaciones de protesta que, en opinión de numerosos politólogos, fueron las precursoras de las protestas de Moscú.  Uno de los organizadores de estos mítines, Arseni Majlov afirma que si entonces hubieran salido a las calles todos los descontentos en Kaliningrado hubiera habido una revolución, y la única exigencia política que hubiera podido proponer la gente era la separación de la región de Rusia.  

A día de hoy, la actividad política en la región no ha disminuido. Pero la oposición en Kaliningrado, a diferencia de otras regiones, es constructiva: para cada crítica tienen desarrollado una ley, un proyecto o una enmienda. Por ejemplo, Guinzburg se prepara con sus colegas para que en 2013 se activen las negociaciones entre Rusia y la UE para la preparación de un acuerdo base sobre cooperación estratégica.

"Redactamos para esta situación un párrafo sobre Kaliningrado", dice Guinzburg. "Nuestro situación de exclave es para siempre, no hay ni habrá otras regiones como esta.  Por eso en el bloque económico proponemos unificar los estándares con la UE, no podemos integrarnos en la economía rusa, lo que significa que tendremos que trabajar para la exportación". 

Uno de los principales objetivos de los partidarios del diputado es la aprobación de la ley "Sobre la región de Kaliningrado como exclave de la Federación rusa". La idea principal de la misma se resume en obtener mayor autonomía dentro de Rusia. "Para no tener que negociar con Moscú cada paso", explica el diputado.

Artículo publicado originalmente en ruso en Vlast