Inversores rusos cuestionan la nueva legislación española antiblanqueo

Se deberán justificar transferencias superiores a los 3.000 euros por trimestre. Fuente: PhotoXpress

Se deberán justificar transferencias superiores a los 3.000 euros por trimestre. Fuente: PhotoXpress

En ocasiones, el gobierno implanta estrategias contradictorias. Apostar por el capital extranjero y a la vez endurecer el control bancario, podría ser un ejemplo de ello. Los rusos están desconcertados con las novedades en materia de prevención del blanqueo de capitales. ¿Por qué no les gusta?

Cuando se menciona Rusia, a muchos enseguida les viene a la mente “petróleo”, “riqueza”, “turistas generosos”, “inversión”, “compras de lujo” y cosas por el estilo. A priori puede parecer que los rusos son unos de los grandes inversores extranjeros que hay en España. No obstante, según los datos de DataInvex, Rusia no entra ni siquiera en la primera treintena de países-inversores.

Ahora bien, cabe mencionar que las inversiones rusas no siempre proceden directamente del país eslavo y pueden llegar de cualquier lugar del mundo, puesto que la comunidad rusa es muy internacional.

La mayor parte de las inversiones se realiza en el sector inmobiliario, construcción y servicios de alojamiento. Pero además de inversiones propiamente dichas, los rusos abren cuentas en los bancos españoles (ya sea para pagar sus compras o para cobrar el alquiler del piso situado en la playa).

Las operaciones bancarias en divisas a través de los bancos rusos son complicadas para las empresas o autónomos, por lo que los rusos prefieren abrir las cuentas en los bancos extranjeros para realizar los pagos/cobros en moneda extranjera.

No obstante, con la nueva legislación española en materia de blanqueo de capitales (en vigor desde 6/05/2014), el país puede llegar a convertirse en un destino descartado para la apertura de cuentas bancarias.

Entre las novedades más relevantes destacan la creación del fichero de las titularidades financieras (información sobre las cuentas bancarias/depósitos y sus titulares/apoderados que podrá ser consultada por los jueces, fiscales, policías y miembros del CNI) y la introducción de medidas reforzadas de diligencia debida, es decir, la obtención por parte de las entidades de crédito/entidades de pago y las de dinero electrónico de documentación/información adicional sobre el propósito de la relación de negocio, sobre el origen de los fondos/patrimonio del cliente y su posterior análisis.

Inversiones rusas en España

Se prevé una serie de supuestos en cuyo caso se aplicarán dichas medidas. Destacamos los que más pueden afectar a los rusos: las operaciones de envío de dinero por importe, singular o acumulado, superior a 3.000 euros por trimestre natural; operaciones de cambio de moneda extranjera por importe, singular o acumulado, superior a 6.000 euros por trimestre natural.

Sin duda, estas modificaciones dificultarán las operaciones de blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo, pero podrían tener un impacto, aún por determinar, sobre las inversiones extranjeras y, en particular, sobre las rusas.

Tras la publicación de esta nueva normativa, en algunos foros rusoparlantes la reacción no se ha hecho esperar: los comentarios como “vaya, pues así se quitan las ganas de invertir”, “hacen todo lo posible para que el capital salga del país”  o “por qué tengo que explicar de dónde viene el dinero que he traído de Rusia”  encabezan la lista.

Para un empresario ruso la transferencia por 3.000 al trimestre es una cantidad muy pequeña y tener que justificar cada movimiento le sería engorroso.

Rusia tiene una burocracia muy farragosa y los rusos están muy cansados de las trabas, y si salen a invertir fuera es que están buscando facilidades administrativas, ventajas fiscales y/o alta rentabilidad.

El caso es que para que una rentabilidad se considere aceptable en Rusia, tiene que estar por encima del 10% anual, ya que los depósitos bancarios ofrecen una rentabilidad del 8%. A su vez, el impuesto de renta asciende a 13%.

En este sentido, ¿qué les puede ofrecer España, donde la rentabilidad del 10% se considera buena y el IRPF medio es el doble del ruso? Con estos antecedentes parece que las últimas novedades legislativas difuminan aún más la perspectiva de las inversiones rusas en España.

Timur Kostsov, Doctor en Economía y accionista de una clínica rusa, que opera en varios países, considera que la creación del fichero con los datos bancarios no tendrá efecto disuasorio sobre los inversores rusos, ya que, entiende, que es una práctica común a nivel mundial y que los únicos “perjudicados” serían las entidades financieras, debido al aumento de volumen de trabajo administrativo.

En cambio, las medidas reforzadas le parecen excesivas y cree que para muchos inversores rusos les supondrá una barrera administrativa suficiente para no invertir. Asimismo, añade que en términos generales la nueva normativa, desde luego, no facilita la inversión y tiene muchos efectos secundarios indeseados. 

En la misma línea se pronuncia Alexander Zubenko, moscovita que trabaja con inversores rusos, considera que el endurecimiento de las medidas de control, indudablemente, afectará a las decisiones de los inversores rusos, pues les requerirá tiempo y esfuerzo adaptarse a la nueva realidad.

Un directivo de una potente empresa rusa de ingeniería, que prefirió permanecer en el anonimato, calificó las medidas reforzadas de incómodas, añadiendo que causarán más molestias que ventajas, ya que el umbral de 3.000 euros trimestrales le parece ridículo.

Alina Bondarenko en abogada y técnico en comercio exterior.

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