“Se buscan inversores para un proyecto en Siberia”. La cara de sorpresa de un supuesto interesado se tornaría en una sonrisa al leer sobre las reservas de petróleo de la región más septentrional de Rusia. Esa conexión, entre realidad y posibilidades, es la que realiza el ICI Fund. Este fondo de inversión se centra en “elaborar, organizar y participar en la realización de los programas federales e interregionales para el desarrollo económico y social de la Federación Rusa”, según cita en su web; básicamente, se trata de facilitar la comunicación entre inversores españoles y el potencial de crecimiento ruso. Infraestructuras, modernización agrícola o alta velocidad son algunas de las áreas en las que la experiencia española tiene un valor añadido. A la vez, en el país euroasiático el interés por España no para de crecer. Las matrículas en el Instituto Cervantes de Moscú pasaron de 340 en 2001-2002 a 3.120 en 2004-2005, según un estudio de la institución. Retando a la crisis, las inversiones rusas en España, dibujan desde 2008 una curva ascendente que en 2011 superaron los 49 millones de euros. Tras años de separación diplomática, las relaciones se restablecieron en 1977, Rusia y España tienen muchos temas de los que hablar y de los que negociar.

“El Año Dual ha superado nuestras expectativas”, como si de una fecha atávica se tratara, Alexánder I. Kuznetsov se refiere a 2011. Durante su último año al frente de la embajada rusa en Madrid, una serie de actividades fomentaron el acercamiento entre Rusia y España. El ballet ruso del Bolshói se acercó al Teatro Real y, a la vez, se organizaron más de 20 actos económicos. “En términos relativos partimos de un intercambio comercial menor del que debería ser; no podemos decrecer, solo crecer”, cuenta Mario Puime Heuler del despacho de abogados Schiller. El gabinete alemán está especializado en asesorar a inversores rusos interesados en el mercado español. El socio de la sede madrileña define dos sectores de interés: los servicios turísticos y la fabricación industrial para su posterior venta en la Federación. “El turista medio empieza a asociar España con moda, lujo, bienestar o salud. Aparece un turismo de mayor nivel económico. Gracias al idioma, la cultura y el ocio, la marca España ha permeado y se ha establecido”, explica Puime Heuler “Ahora es el momento de mostrar que Spain is Different”, añade.

El sol atrae

Como si fuera una actualización posmoderna del slogan franquista de los setenta, que intentaba mostrar que España era mucho más que sol y playa, se deben vender las posibilidades del país a los inversores, rusos y no rusos. “Gran parte del interés proviene de su posición como trampolín a Sudamérica”, matiza Puime Heuler. El evidente atractivo turístico es otro punto del que casi no hace falta ni hablar; el verano pasado hubo un 45% de aumento del visitas y se espera llegar al millón este año. Además, de España interesa su experiencia en renovables, alta velocidad, construcción o gestión de infraestructuras. “Ahora mismo, muchas empresas españolas tienen interés por invertir fuera; en Rusia se abren oportunidades importantes”, Alexandre Hermida habla en nombre de ICI Fund, fondo de inversión que facilita las negociaciones entre ambos países, concretamente en la búsqueda de inversores españoles en las grandes actuaciones de modernización del Gobierno ruso.

“El fondo ofrece seguridad de las inversiones aportando el know how sobre el terreno; los contactos adecuados y el respaldo de la Federación con un marco jurídico de una claridad ejemplar”, explica Hermida. Las inversiones de capitales españoles en la economía rusa alcanzaron en 2011 los 105,2 millones de euros, creciendo un 23% con respecto al año anterior, según datos de la oficina comercial de Rusia en España. “Hay una sinergia entre las dos economías”, asevera Alexéi S. Rubinchik, delegado comercial de la Federación en Madrid. “Rusia tiene mucha experiencia en temas científicos. Así como nuestra experiencia investigadora es amplia, el país se encuentra con un déficit en la parte de ingeniería. España está muy desarrollada en ese campo. Tenemos gran interés en usar la experiencia española en construcción de infraestructuras como ferrocarriles o carreteras. Rusia tiene grandes programas de modernización de vías de comunicación. Por otro lado, queremos establecer contactos en el área de las energías renovables. En contrapartida, para los españoles el mercado emergente ruso es muy interesante”, contaba Rubinchik en una entrevista a Rusia Hoy. En la financiación de algunos de esos proyectos emergentes trabaja ICI Fund, concretamente en Kamchatka, donde se realizan prospecciones de petróleo o en los Urales, centrado en la explotación de materias primas.

Inversión en transporte en Rusia

Uno de los proyectos más ambiciosos en los que participa ICI Fund es Avtodor, la compañía estatal responsable de la operación de la red de autopistas de Rusia. Hasta 2019 movilizará 32.000 millones de euros de inversión en infraestructuras. El 75% de dicha inversión proviene de fondos federales y se espera captar el 25% restante mediante la inversión privada.  “Se utilizarán múltiples mecanismos e instrumentos para alcanzar la viabilidad del proyecto, desde emisión de bonos o deuda a largo plazo hasta la explotación de servicios complementarios en las autovías o peajes”, explica Hermida. Aunque para el representante del ICI Fund las mayores pegas para invertir en el país son las culturales y la corrupción no se puede obviar. “Es un problema que dificulta nuestro avance; es una herencia de la transición a la economía de mercado pero trabajamos duro para cambiarlo”, contaba Kuznetsov. La reciente entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio, a finales del año pasado, es una muestra de que la Federación ofrece la seguridad jurídica necesaria para fomentar los negocios. “Este problema existe como en otros lugares del mundo pero al trabajar con el máximo nivel de autoridades nunca nos hemos tenido que enfrentar a él; nunca ha sido un obstáculo para nuestros clientes”, resume el abogado de Schiller su postura. Hermida comparte esa sensación.


A pesar de la dureza de la crisis en España, Hermida no lo considera una limitación para la búsqueda de inversores. “Ahora mismo hay un interés de la empresa española en el extranjero. La situación es delicada pero en todos los contactos con directivos que he realizado, en ningún momento me han trasladado que el freno pueda ser la incapacidad de invertir”, sentencia. “Del mismo modo la seriedad de España como socio fomenta el crecimiento y el interés por invertir en nuestro país”, añade Mario Puime Heuler. ¿Nos salvará Rusia de la crisis? “No sé si tanto pero la tendencia se mantendrá; las inversiones entre ambos países se multiplicarán por dos o por tres”, concluye.