Las perspectivas de las relaciones entre Colombia y Rusia

Fuente: AP

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A pesar de que la política exterior de Colombia está más orientada hacia el reforzamiento de las relaciones globales con Estados Unidos, la primera legislatura de Santos en el poder demostró que su país está dispuesto a ampliar los contactos con Rusia.

Según comenta para RBTH el director del Centro de Investigaciones Políticas del Instituto de Latinoamérica de la Academia Rusa de Ciencias, Zvignev Ivanovski, “el propio Santos ha mostrado un gran interés por visitar Moscú y reunirse con el gobierno ruso”.

Por su parte, Rusia contempla a Colombia como un importante socio en Latinoamérica y en la escena internacional. De hecho, los vínculos entre estos dos países tienen una larga historia. Ya en 1858 el emperador Alejandro II firmó un decreto sobre el reconocimiento de la independencia de Nueva Granada, y las relaciones diplomáticas entre la URSS y Colombia comenzaron en 1935.

Durante la época soviética, las relaciones bilaterales se desarrollaron muy rápidamente, especialmente en el ámbito de la educación y la cooperación humanitaria. Basta con indicar que más de 10.000 estudiantes colombianos se licenciaban en las universidades rusas.

Sin embargo, con la caída de la URSS, las relaciones económicas y comerciales sufrieron una profunda caída. A principios de los años 90 el comercio bilateral apenas alcanzaba los 20 millones de dólares. Ahora, Rusia y Colombia poseen grandes posibilidades para ampliar su colaboración, especialmente teniendo en cuenta la dinámica del desarrollo de las relaciones comerciales y científico-técnicas durante los últimos años.

El comercio bilateral entre Rusia y Colombia se mantiene al nivel de los 350-400 millones de dólares anuales. En comparación con los mayores socios de Rusia en la región (Brasil, Argentina y México) la estructura de la exportación rusa a Colombia se diferencia del resto por un gran componente de producción de alta tecnología.

Este componente consiste en el suministro regular de aviación civil y militar: helicópteros Mi-17 y Mi-8, así como aviones An-32 y An-26. Además, a Colombia se exportan camiones KAMAZ-6520 que cuentan con un centro de servicio técnico en la ciudad de Bogotá.

No obstante, el artículo más consolidado de la exportación rusa son los fertilizantes minerales. Rusia ocupa el segundo lugar en el suministro de este tipo de producción a Colombia, cubriendo el 13-15% de la importación.

Colombia se ha convertido en el tercer proveedor de flores de Rusia y cubre más del 10% de la demanda. Desde 2006 Rusia se ha convertido en el segundo comprador del rosas, crisantemos y orquídeas colombianas del mundo.

No obstante, la importación real es como mínimo dos veces mayor, ya que una gran parte del comercio de flores colombianas se lleva a cabo a través de Holanda.

Colombia también es uno de los mayores proveedores de plátanos y café de Rusia. La Federación Rusa es uno de los cinco mayores compradores de café soluble colombiano. El país se incluye en el sistema general ruso de preferencias, que establece una reducción del 25% de los impuestos aduaneros en la introducción de numerosos productos. Este sistema seguirá vigente durante los siete años siguientes a la adhesión de Rusia a la OMC en agosto de 2012.

La cooperación económica entre Rusia y Colombia ha ido saliendo poco a poco de los márgenes del simple intercambio de productos. Las empresas del sector energético ruso han participado en la realización de un contrato de explotación y servicio técnico de la central hidroeléctrica Urrá-1.

En 2002 se firmó un acuerdo de asociación entre Lukoil Overseas Colombia Ltd. y la compañía estatal Ecopetrol para un plazo de 28 años. Este acuerdo preveía la realización de trabajos de exploración geológica en el bloque Cóndor (de una superficie de más de 3.000 kilómetros cuadrados) en el plazo de seis años y, en caso de encontrar petróleo, la explotación del yacimiento durante un plazo de 22 años. En el bloque se descubrió un yacimiento con unas reservas que superaban los 100 millones de barriles. Este fue el primer hallazgo de las compañías petroleras en el Hemisferio occidental.

Según la opinión del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, en la actualidad hay que prestar una mayor atención al desarrollo de proyectos concretos en los ámbitos más prometedores de las relaciones bilaterales.

Entre ellos se encuentra el uso del espacio, la energía, el sector del automóvil, el transporte y el complejo industrial-militar. En estos ámbitos Rusia posee una sólida experiencia y su producción es altamente competitiva. También se abren nuevas perspectivas para la cooperación en el ámbito de la industria del carbón.

El alto al fuego de la guerrilla, que llevaba más de medio siglo aterrorizando al país, creará en las zonas de extracción de carbón mayores posibilidades para la inversión en el sector y la creación de la infraestructura necesaria, incluyendo la construcción de ferrocarriles.

La educación y el turismo también se presentan como ámbitos de gran interés. En el memorándum de la cooperación entre los ministerios de educación de ambos países, el número anual de becas para colombianos en las universidades rusas se ha incrementado de 30 a 40.

En 2009 Colombia anuló de forma unilateral el visado para ciudadanos rusos en viajes de hasta 90 días. Este cambio se vio rápidamente reflejado en el flujo de turistas, que se incrementó en más de un 50%. Un año después, la Federación Rusa hizo lo propio con los visados para ciudadanos de Colombia.

Para poder aprovechar todo el potencial de la cooperación de Rusia y Colombia es necesario adoptar una serie de medidas urgentes. Según los expertos, la más importante de ellas es la mejora del marco legal, cuyo nivel actual es claramente bajo.

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