“No habrá bases rusas en América Latina”

Fuente: Photoshot/Vostock-Photo

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En lugar de bases habría puntos de avituallamiento, que no requieren la presencia de tropas rusas. La creación de estos lugares sería fruto de las negociaciones bilaterales.

Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso, fue claro el pasado domingo 17 de mayo: “No habrá bases (en América del Sur), no las necesitamos”. Descartando así  informaciones publicadas en algunos medios occidentales y latinoamericanos sobre el supuesto interés de Moscú en tener presencia militar permanente en el continente.

Anteriormente, los medios hicieron eco de esa posibilidad tras las declaraciones del ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú en una charla con periodistas a finales de febrero, en la que el ministro dijo que Moscú reforzaría sus relaciones militares con una serie de países y que en breve podrían aparecer bases rusas, no solo en Cuba y Vietnam, sino en las islas Seychelles, en Chipre, en Singapur, Venezuela o Nicaragua.

En breve el Ministerio de Asuntos Exteriores de Venezuela negó que se fuera a construir una base militar en este país. Posteriormente fue el Ministerio de Asuntos Exteriores de Nicaragua el que hizo una declaración similar. Más tarde el viceministro de Defensa de Rusia, Anatoli Antónov aclaró la posición de Rusia en lo relativo a sus bases militares en América Latina.

"No es necesario que haya una presencia permanente de unidades de la Fuerza Aérea rusa y de la Armada en estos países", dijo. Sin embargo, en su opinión, se está valorando la posibilidad de crear en territorio de Cuba, Venezuela y Nicaragua puntos de suministro y abastecimiento para los barcos rusos.

"Estamos interesados en crear las condiciones necesarias para el abastecimiento de nuestros buques de agua y bienes de consumo, así como para el descanso de los marineros, a considerable distancia de las costas rusas", declaró el viceministro de Defensa. Además, Antónov señaló que la creación de estas condiciones podría exigir también la asistencia de aviones de larga distancia.

En la misma línea se manifestó el ministro Lavrov, que reconoció que Rusia quiere que su flota "tenga la posibilidad de navegar por todo el océano mundial, algo que requiere la existencia de puntos de abastecimiento técnico y material, donde se pueda repostar, descansar y realizar pequeñas reparaciones".

"Veremos las ofertas, y esos puntos aparecerán allí donde nuestros militares entiendan óptimo consensuar su existencia con los Estados", dijo el ministro.

¿Cuál es la principal diferencia entre una base militar y un punto de suministro y abastecimiento?

Explicado de manera sencilla: si en una base militar hay una gran presencia de soldados, material militar y armamento, en un punto de abastecimiento no hay ni soldados, ni material militar ni armamento. Tan solo hay algunas decenas de especialistas (dependiendo de la función del punto) e instalaciones para el almacenamiento (suministros de agua, combustible y lubricante) que han sido transportados hasta allí por barco o avión. También podría haber un pequeño taller móvil o fijo para realizar reparaciones de medios de locomoción.

Puntos de avituallamiento rusos en el mundo

El único de estos puntos en el extranjero que tiene Rusia es el del puerto de Tartus en el norte de Siria.

Allí, hasta hace poco, había un punto de reparación flotante, contendores para reservas de combustible y lubricante, almacenes con piezas de repuesto y reparación urgente de los buques que pasaran por el puerto, así como unos 30 ó 40 especialistas para llevar a cabo las reparaciones. Es cierto que el punto estaba comandado por un oficial de suministros y abastecimiento, con grado de capitán de segundo rango. No había más soldados rusos en Tartus.

Ahora que los buques militares rusos, después de un largo parón, han vuelto a salir al océano Pacífico y, al igual que los barcos de EEUU y la OTAN, realizan tareas de vigilancia marítima de las principales rutas de transporte, la Armada rusa necesita también sus puntos de avituallamiento. Los marineros militares deberían tener la posibilidad de entrar en un puerto conocido, repostar combustible y agua potable y descansar sintiendo bajo sus pies por fin la tierra firme y no un puente bamboleante.

No es necesario tener en cada uno de estos países amigos de Rusia con costa uno de estos puntos, como en Tartus, aunque sería deseable.

Es evidente que las tareas de suministro y de repostar se pueden hacer en cualquier puerto, pero resultaría bastante caro. Cuando hay un punto de abastecimiento y suministro, todo sale mucho más barato.

La creación de estos puntos fuera de las fronteras de Rusia es el resultado de negociaciones bilaterales. No es necesaria la presencia de tropas rusas en estos puntos, no pueden influenciar en la política interna o externa de los países en los que se encuentran. Su creación es una muestra de buena voluntad e interés económico de los estados.