Los crimeos viven su primer día de independencia con la vista puesta en Rusia

Serguéi Tsékov, líder de la comunidad rusa de Crimea. Fuente: Ramil Sitnikov/ RIA Novosti

Serguéi Tsékov, líder de la comunidad rusa de Crimea. Fuente: Ramil Sitnikov/ RIA Novosti

Los crimeos viven hoy su primer día de independencia con la esperanza de ingresar en breve en la Federación Rusa y convertirse así en ciudadanos rusos de pleno derecho.

"Los crimeos quieren hablar libremente en ruso, estudiar su cultura y su historia, amar a sus héroes. En resumen, todo lo que nos prohibía Ucrania. Por eso votamos por la adhesión", aseguró Serguéi Tsékov, líder de la comunidad rusa de Crimea.

Los crimeos están muy esperanzados, pero son conscientes de que la victoria del referéndum separatista del domingo y la Declaración de Independencia es sólo un primer paso necesario para liberarse del yugo ucraniano.

"Todos esperamos que la independencia sea breve. Nosotros lo que queremos ser es crimeos, pero ciudadanos de Rusia. No seremos una carga. Al principio, Moscú tendrá que mantenernos, pero después contribuiremos a la economía nacional", reconoce.

Tsékov, diputado del Parlamento crimeo, reconoce que no esperaba que la victoria de la opción rusa en el referéndum fuera tan aplastante.

"Honestamente, esperábamos un 75, no un 96%. Lo curioso es que la mejor propaganda electoral a favor de Rusia la hicieron las autoridades ucranianas. Ucrania cometió demasiados errores en los últimos 23 años de independencia. Kiev siempre trató a los rusos de Crimea como ciudadanos de segunda clase", destaca.

En su opinión, la gota que colmó el vaso fue la llegada al poder de extremistas en Kiev tras el derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich y la destrucción de monumentos  que son parte de la "historia viva" de Rusia, como Lenin o el general Kutúzov.

Aunque no ahorra críticas para Yanukóvich , al que también acusa de hacer muy poco por Crimea durante sus cuatro años de mandato, tiempo durante el que se limitó a amasar una fortuna junto a sus más fieles colaboradores, según Tsékov.

En Simferopol la gente espera que el ingreso en la Federación Rusa traiga consigo mayores pensiones y mejores salarios, y que Rusia inunde las playas de turistas y los negocios de rublos, la nueva moneda nacional.

La bandera tricolor rusa ondea por doquier y en la televisión los crimeos ya no ven los canales ucranianos sino los rusos, que dedican gran parte de su programación a los acontecimientos en la península bañada por el mar Negro.

"Los crimeos quieren estabilidad, algo que está claro que Ucrania no puede garantizar. Con la ayuda de Rusia, Crimea será una región próspera, un balneario para turistas de todo el mundo y un reducto de paz", subrayó.

Crimea espera ingresar en la Federación Rusa como una república con capital en Simferopol que incluiría con un estatus especial a la ciudad portuaria de Sebastopol , la ciudad más rusa de la península y que alberga a la Flota Rusa del mar Negro.

Pronto los rusos podrán solicitar el pasaporte y el permiso de conducir vigente en el vecino del norte, y poner sus relojes en la hora de Moscú.

"No pienso renovar el seguro del coche hasta que ingresemos en Rusia. Todo va a cambiar para mejor. Hasta la gasolina cuesta allí la mitad que aquí", señaló Anatoli, empleado en una gasolinera.

La duda radica en qué ocurrirá con las minorías ucraniana y tártara, que están muy descontentos con el resultado del referéndum separatista del domingo, pero parecen resignados a vivir en un nuevo país: Rusia.

Los funcionarios ucranianos enviados por Kiev tendrán que hacer las maletas, los militares tendrán la opción de jurar lealtad a su nueva patria, mientras los ucranianos de a pie tendrán que pensar si quieren quedarse en Crimea y ser extranjeros en su propia tierra.

"Yo ya le he dicho a mi mujer que debemos irnos a Ucrania. En Rusia seremos esclavos. ¿Cómo vamos a vivir en una república donde los militares van armados con Kaláshnikov por las calles?", señaló Gamil, un taxista tártaro.

En su opinión, el problema es que emigrar a la zona este de Ucrania tampoco es una buena idea, ya que su población también se ha rebelado contra Kiev, mientras que en las regiones agrícolas del oeste el nivel de vida es mucho más bajo.

Guerman, un alemán nacido en Kazajistán, cree que los crimeos son muy ingenuos si creen que en Rusia la vida será fácil y la península recuperará el esplendor de la época soviética, cuando lugares como Yalta o Feodosia eran objeto de deseo de todos los habitantes de la URSS.

"Rusia no es ningún paraíso. Yo he vivido muchos años en diferentes regiones de Rusia y allí no te regalan nada. El campo ruso está abandonado, mucho peor que el ucraniano o el bielorruso. Los rusos se llevarán casi todo el dinero y nos dejarán sólo unas migajas", concluyó.