Los prisioneros rusos que robaron un avión a los nazis y escaparon frente a sus narices

Nikolái Loshakov e Iván Denisiuk lograron escapar del cautiverio alemán en un avión Fi-156 ‘Storch’ que robaron.

Nikolái Loshakov e Iván Denisiuk lograron escapar del cautiverio alemán en un avión Fi-156 ‘Storch’ que robaron.

Archivos federales de Alemania
Hace 78 años, el 11 de agosto de 1943, unos soldados soviéticos llevaron a cabo la primera fuga en avión del cautiverio alemán de la Gran Guerra Patria.

Esto fue logrado por el piloto del avión de combate Nikolái Loshakov y su compañero de armas, Iván Denisiuk. Desafortunadamente, esta milagrosa fuga de los alemanes los llevó directamente a la prisión soviética, tan pronto como llegaron a su tierra natal.

Nikolái Loshakov fue derribado en su avión Yak-1B durante una batalla aérea cerca de Leningrado el 27 de mayo de 1943. Logró lanzarse en paracaídas, pero acabó en zona ocupada. En aquel entonces, este teniente de 19 años del 14 ° Regimiento de Cazas de la Guardia ya había realizado 121 vuelos de combate y derribó personalmente dos aviones enemigos.

Fue capturado y sometido a interrogatorio. Afirmó que había sido derribado en la su primera misión, tras ser movilizado recientemente y por eso desconocía su unidad, el número de aviones y similares. Después de todo, los alemanes parecieron confiar en el joven piloto e incluso le ofrecieron cooperar con ellos. Según varias fuentes, le ofrecieron un puesto en la fuerza aérea de Hitler (en trabajos auxiliares) o la llamada fuerza aérea del Ejército de Liberación de Rusia. Loshakov lo consideró una oportunidad para intentar escapar… y no se equivocó.

Fue enviado a un aeropuerto cerca de Pskov donde conoció al sargento de las tropas blindadas de tanques, Iván Denisiuk, también un prisionero que luego trabajó para los alemanes repostando aviones. Juntos comenzaron a forjar un plan de escape. Loshakov más tarde recordaría cómo Denisiuk memorizó y dibujó el diseño de los dispositivos de control de una aeronave, cómo robó un uniforme alemán del baño y lo escondió bien en los arbustos junto a la carretera.

Un momento conveniente para escapar se les apareció la noche del 11 de agosto. El Fi- 156 Storch del comandante germano acababa de aterrizar en el aeródromo. Los alemanes salieron a cenar y, mientras tanto, Denisiuk recibió la tarea de llenar el tanque del avión. Al poco, en el primer intento, lograron despegar. A los alemanes les tomó algo de tiempo darse cuenta de que el avión había sido robado, por lo que los fugitivos escaparon del fuego de los cañones antiaéreos que se encontraban en tierra. Tuvieron que volar 300 kilómetros hasta el territorio soviético, y allí ya fueron recibidos por fuego antiaéreo. Loshakov resultó herido de nuevo, pero logró aterrizar el avión dañado.

Fueron interrogados por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD), ya que se sospechaba que los fugitivos habían traicionado a patria. Bajo presión, Denisiuk finalmente se declaró culpable y fue condenado a 20 años de prisión. Loshakov se declaró inocente. Finalmente, en diciembre de 1943, fue condenado a “solo” tres años de prisión. Fue puesto en libertad antes de que expirara su condena, en agosto de 1945 (Denisiuk en 1951) y en 1959 fue rehabilitado por completo.

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