Cuando una brigada de las SS se unió a partisanos soviéticos para luchar… contra los nazis

Coronel Constantine Kromiadi (Centro), Vladímir Gil (a su lado), y oficiales de la Brigada Druzhina.

Coronel Constantine Kromiadi (Centro), Vladímir Gil (a su lado), y oficiales de la Brigada Druzhina.

Foto de archivo
El gobierno soviético no sabía qué iba a hacer con los castigadores de la Brigada SS Druzhina que habían desertado a su bando cuando la guerra terminó. Al final, ese problema se resolvió solo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, cientos de miles de ciudadanos soviéticos lucharon del lado de los nazis. Los colaboracionistas eran considerados algunos de los más feroces enemigos de la URSS, y los soldados del Ejército Rojo a menudo preferían no tomarlos como prisioneros, fusilándolos en el acto.

Al mismo tiempo, a los desertores que habían traicionado a su patria se les daba a veces la oportunidad de “expiar su culpa con sangre”. De hecho, se hicieron esfuerzos especiales para intentar que los colaboracionistas cambiaran de bando y se unieran a las fuerzas soviéticas. Las deserciones fueron llevadas a cabo tanto por soldados individuales como por unidades enteras, pero el caso más destacado fue la deserción de la Brigada SS Druzhina y su decisión de unirse a partisanos soviéticos.

Contrainsurgentes

Soldados del Ejército de Liberación Ruso

Al igual que otras unidades colaboracionistas, la 1ª Brigada Nacional SS rusa, también conocida como Brigada Druzhina, llevó a cabo principalmente operaciones contra los partisanos y acciones punitivas contra la población civil en los territorios ocupados por Alemania.

El núcleo de la brigada estaba formado por antiguos soldados soviéticos que habían sido capturados por los alemanes y se habían prestado a cooperar con los nazis. Lo mismo podía decirse de su comandante, Vladímir Gil (que adoptó el seudónimo de Rodionov), que había sido teniente coronel del Ejército Rojo. Además, la unidad contaba con varios emigrantes de la Guardia Blanca que habían decidido vengarse de los bolcheviques por su derrota en la Guerra Civil.

La Brigada Druzhina era funestamente conocida por realizar expediciones de castigo en el territorio de Bielorrusia. Sus miembros quemaron pueblos enteros que habían ayudado a los partisanos, fusilaron a civiles y enviaron a los residentes locales a realizar trabajos forzados para el Reich. Los alemanes creían que después de cometer tales actos sangrientos, los rusos que estaban dentro de las unidades de las SS nunca podrían pasarse al lado enemigo.

El jefe de las SS, la Gestapo y la policía en la región, Curt von Gottberg, elogió las eficaces acciones de la Brigada Druzhina en la operación antipartisana Cottbus que tuvo lugar en mayo-junio de 1943. Su informe a Berlín del 13 de julio decía que “la unidad se convertirá muy pronto en una fuerza de ataque y parece fiable en la lucha contra el bandolerismo”.

De hecho, la situación dentro de la 1ª Brigada Nacional Rusa en aquel momento no era tan halagüeña. Sus miembros estaban profundamente conmocionados por lo mal que iban las cosas para el ejército alemán en la batalla de Kursk. Además, la Operación Cottbus también pasó factura a la Brigada Druzhina: los soldados estaban desmoralizados por las grandes pérdidas sufridas durante los enfrentamientos con los partisanos.

En algún momento, Gil prácticamente se apartó de la dirección de la unidad, prefiriendo en cambio pasar todo su tiempo en compañía de mujeres, jugando a las cartas y bebiendo. Al mismo tiempo que algunos oficiales discutían en secreto con él si debían volver al luchar para la URSS, otros expresaban abiertamente su descontento con su comandante y pedían a los alemanes que lo destituyeran. Los partisanos decidieron aprovechar esta división.

Trabajo de propaganda

Si al principio de la guerra los colaboracionistas capturados eran en su mayoría fusilados en el acto como traidores, después de 1942 la política hacia ellos empezó a cambiar. Ahora el plan consistía en minar (mediante la propaganda) la moral dentro de las unidades creadas por los alemanes usando ciudadanos soviéticos de los territorios ocupados y, si era posible, conseguir que se cambiaran de bando. La Brigada Druzhina era de especial interés para el cuartel general del movimiento partisano: se informó de que el destacado colaboracionista Andréi Vlasov estaba planeando utilizarla como base para crear un Ejército de Liberación Ruso.

El trabajo de propaganda contra la brigada SS de Gil-Rodionov fue realizado por el destacamento partisano Zhelezniak. La Brigada Druzhina fue infiltrada por miembros de la resistencia y agitadores y bombardeada con literatura de propaganda y folletos. Los partisanos también enviaron mensajes personales a cada uno de los oficiales de la Druzhina instándoles a “redimirse con su sangre”.

Vladímir Gil

Para los miembros de la Brigada Druzhina, una posible deserción al lado de los partisanos no era algo fuera de lo común. Ya en noviembre de 1942, una de las compañías de la brigada, compuesta por 75 efectivos, que vigilaba un puente sobre el río Drut, mató a 30 soldados alemanes y corrió al bosque para unirse a los partisanos. En el verano de 1943, ese era un paso que el propio Gil-Rodionov y la mayoría de sus soldados estaban dispuestos a dar.

Deserción

El 16 de agosto, en una reunión secreta en territorio neutral entre Gil y la dirección del destacamento partisano de Zhelezniak, se acordaron las condiciones para que los combatientes de las SS se unieran a los partisanos. A todos ellos (a excepción de los Guardias Blancos) se les prometió inmunidad, la posibilidad de rehabilitarse en la Madre Patria, la reincorporación a sus filas militares y la oportunidad de mantener correspondencia con sus familias. Gil insistió en que seguiría al mando de la unidad.

Ese mismo día comenzó la deserción de la brigada al lado soviético. Acompañado por oficiales y soldados leales, Gil fue de un pueblo a otro donde se alojaban los regimientos de la Druzhina, dirigiéndose a las tropas, diciéndoles que los alemanes les habían engañado, que “no pensaban en crear una 'nueva Rusia' sino que sólo tenían un objetivo: esclavizar al pueblo ruso”. Dijo: “Mientras nos daban sus promesas y garantías, los bastardos fascistas llevaban a cabo todo el tiempo sus masacres de civiles inocentes y desarmados”. Al mismo tiempo, Gil-Rodionov, por supuesto, no mencionó el papel que él y sus subordinados habían desempeñado en dichas represalias. 

La orden que emitió entonces de “exterminar despiadadamente a los alemanes hasta que el último de ellos sea expulsado de la tierra rusa” fue recibida con ruidoso júbilo por los soldados. Inmediatamente, mataron a los alemanes que pudieron y arrestaron a los emigrantes blancos y a los oficiales que estaban en contra del comandante.

Como resultado, el 16 de agosto de 1943, un total de 1.175 combatientes armados de la Druzhina se pasaron al lado de los partisanos. Más tarde, se les unieron unos 700 soldados más. Sin embargo, no todos los hombres de las SS estuvieron contentos con estos cambios, y más de 500 de ellos huyeron para volver a unirse a las guarniciones alemanas. Druzhina fusiló en el acto a los que pudo atrapar de entre estos últimos hombres.

Partisanos soviéticos

Así, la 1ª Brigada Nacional Rusa, la Druzhina, dejó de existir. En su lugar se creó la 1ª Brigada Partisana Antifascista. Como se había prometido, Vladímir Gil-Rodionov se convirtió en su comandante.

Además, la unidad fue reforzada con unos 400 partisanos y trabajadores políticos. Todos sus miembros fueron investigados por los oficiales de seguridad del grupo operativo ‘Agosto’, que identificaron entre ellos a 23 agentes de la inteligencia alemana.

Partisanos soviéticos en Bielorrusia.

Las relaciones entre los antiguos hombres de las SS y los partisanos no siempre fueron fáciles. Estos últimos recordaban demasiado bien la participación de los combatientes de la Druzhina en la Operación Cottbus, en la que murieron muchos de sus compañeros partisanos y familiares.

Sin embargo, los recién acuñados “antifascistas”, que solían ser enviados a las misiones más duras, luchaban con valentía y fiereza, intentando de hecho “expiar su culpa con su sangre”. A pesar de esto, Gil estaba nervioso, sin saber qué destino le esperaba después de la guerra.

El gobierno soviético, sin embargo, hizo un activo uso propagandístico de la deserción de la Brigada Druzhina. Fue en gran medida con fines propagandísticos que el 16 de septiembre de 1943 Vladímir Gil-Rodionov fue ascendido a coronel y se le concedió la Orden de la Estrella Roja. Muchos miembros de la brigada fueron condecorados con medallas de Partisano de la Guerra Patria.

Derrota

En abril de 1944, los alemanes lanzaron una operación antipartisana a gran escala, la Frühlingsfest (“Fiesta de la Primavera”), en la zona de Polotsk-Lepiel. Cercaron a 16 destacamentos partisanos, entre ellos la 1ª Brigada Antifascista.

Tras sufrir enormes pérdidas, los partisanos quedaron atrapados en un pequeño terreno, del que no consiguieron salir hasta principios de mayo. La unidad de Gil perdió más del 90% de sus efectivos y prácticamente dejó de existir. El propio comandante murió en los combates, el 14 de mayo.

El nombre del coronel Vladímir Gil en el complejo conmemorativo Breakthrough.

“Tal vez fue mejor que muriera así, y evitar cualquier agravio que pudiera haber sucedido si hubiera vuelto a Moscú”, dijo uno de los organizadores del movimiento partisano en Bielorrusia, Vladímir Lobanok. Al final, Vladímir Gil no fue objeto de ninguna represalia póstuma. Su familia recibió la paga asignada a un oficial del Ejército Rojo durante los años 1941-1944. Además, los nombres del coronel y de sus soldados fueron incluidos en el complejo conmemorativo ‘Ruptura’, que recuerda los heroicos y trágicos acontecimientos de la operación punitiva Frühlingsfest.

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