¿Por qué todos los niños soviéticos soñaban con coches como estos?

Un auto ligero infantil, 1955

Un auto ligero infantil, 1955

B. Udovichenko/МАММ/МDF
En la Unión Soviética, los peques tenían pocos juguetes, pero los más afortunados podían presumir de tener un modelo infantil de un coche de verdad.

Un coche infantil con pedales era un verdadero milagro, un objeto de lujo y la fantasía de todos los niños soviéticos. En la URSS había docenas de modelos de estos coches de pedales: Moskvich, Raketa, Pobeda, Ráduga. Entre ellos, había copias de tamaño reducido de coches de verdad. Todos estos juguetes fueron hechos en las mejores tradiciones del diseño soviético, con atención y amor por los detalles. Además, todos los diseños  eran de fiar, al estilo soviético. 

Serguéi pasó su infancia en Moscú en los años 60. Recuerda que nunca había soñado con tener un auto así. En primer lugar, eran caros, y en segundo lugar, estas copias se vendían sólo en Detski Mir (Mundo infantil), la principal juguetería de Moscú, y se agotaban inmediatamente.

Niños jugando con un coche de pedales Strelá, 1962.

“Parece que en nuestro patio sólo un niño tenía este coche, el hijo de algún hombre ‘serio’. Yo tenía tenido solo un triciclo, pero también estaba encantado con él”, contó Serguéi a Russia Beyond.

Niños posando para la cámara en un parque, 1970.

Además, muchos ciudadanos soviéticos simplemente no tenía dónde  guardar este lujoso objeto en sus pequeños apartamentos. En la legendaria película Iván Vasílievich cambia de profesión se puede ver cómo un auto de este tipo es almacenado. junto con los carros de bebés. en el hueco de una escalera. Pero no todos disponían de este espacio: sólo en una casa ejemplar, con un conserje, nadie robaría este objeto de lujo.

Oleg vivió su infancia en los años 80, en tiempos de carestía y falta de todo , incluyendo los juguetes. “La aparición de un coche así en el patio causaba una emoción y una envidia sin precedentes, y el feliz propietario se convertía en al momento en ‘amigo’ de todos”.

Los coches infantiles, sin embargo, tenían un inconveniente importante: estaban diseñados para niños de entre 4 y 5 años de edad, una cierta altura y un físico bastante delgado. Así que, desafortunadamente, sólo podían usarlos durante una temporada de verano.

En un parque de Volgogrado, en los años 60.

En algunas ciudades estos coches se podían alquilar para que los niños diese un par de vueltas en un parque o en una plaza central. Pero los padres soviéticos no solían mimar a sus hijos de esta forma, así que montar en un coche, tomar helado o algodón de azúcar era un sueño que sólo se hacía realidad en una gran fiesta o cumpleaños.

Parada de taxis infantiles Karapuz, Arcángel.

Borís creció en los años 80 en la Riga soviética. Allí era un poco más fácil “conseguir” un coche de este tipo, no había una escasez demasiado severa. Borís recuerda que su coche pesaba mucho y que los niños mayores le ayudaban a subir el juguete al tercer piso donde vivía. Él no podía elevarlo en solitario.

En la URSS, se fomentaba mucho el desarrollo de los niños, y si un niño estaba interesado en conducir, podía acudir a un club de aficionados. Y entre los “jóvenes automovilistas” incluso organizaban competiciones.

 Jóvenes automovilistas en un desfile deportivo, en la Plaza Roja en 1936.

En 1966, se celebró en Moscú la competición-desfile de coches y motos de aficionados, organizada por la popular revista Técnica de la Juventud. El desfile recorrió todo el centro de la ciudad, y en el parque Gorki hubo una exposición de construcciones.

El Moskvich de la foto de abajo, por ejemplo, no se produjo en serie nunca, fue una construcción casera.

Para los niños muy pequeños también había opciones más simples: los andadores. El niño se sentaba encima y su padre podía llevarlo por el manillar. Por ejemplo, en la foto de abajo puede verse un modelo de Volga. Su afortunado dueño dice que no salió nunca con el juguete a la calle y lo montaba siempre en casa.

Ahora en las tiendas rusas puedes comprar libremente cualquier copia infantil de coche, incluso los más modernos autos extranjeros. Sin embargo, los coleccionistas están dispuestos a pagar una suma considerable por un coche de pedales soviético (los precios de anuncios publicados en Internet varían de 4 a 50 mil rublos/$50-$700). Y si lo pintas, volverá a agradarte la vista y te durará más de una década.

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