¿Cómo retiró la URSS a sus tropas de Europa del Este?

Anatoly Morkovkin/TASS
La retirada de las tropas soviéticas de Alemania fue el mayor movimiento de tropas realizado en tiempos de paz.

Los contingentes militares que la URSS mantenía en Europa del Este a finales de los 80 eran realmente impresionantes. En el territorio de la RDA, Hungría, Polonia y Checoslovaquia, contaba con alrededor de medio millón de soldados (sin contar los cientos de miles de efectivos de personal civil), más de 9.000 tanques, 5.800 piezas de artillería, 12.000 vehículos de combate, 1.700 aviones, 700 helicópteros y sistemas de misiles tácticos.

Los cambios fundamentales que se estaban produciendo en la vida política dentro de la Unión Soviética, y más tarde también en los nuevos Estados independientes de Europa oriental, perturbaron el sistema establecido de relaciones entre Moscú y sus aliados del Tratado de Varsovia, poniendo en tela de juicio la existencia misma de la “OTAN soviética”.

Los dirigentes soviéticos, actuando con el espíritu de la perestroika y una política de desarme y acercamiento a Occidente, cumplieron las peticiones de sus (todavía en aquel momento) socios del Bloque Oriental de retirar sus tropas de sus territorios. Como resultado, en 1989-1990, la URSS discutió y acordó con cada país individual cómo, cuándo y cuánto tiempo se necesitaría para llevar a cabo este proceso.

Las primeras unidades del Grupo de Fuerzas del Sur (con un total de 70.000 efectivos) comenzaron a salir de Hungría en junio de 1989. “El Grupo Sur fue fácil de retirar”, recordó su comandante, el Coronel General Matvei Burlakov. “La Unión Soviética existía todavía. Ucrania no estaba lejos, sólo teníamos que llegar a la frontera, y más allá de ella se encontraba el hogar. Los soldados, por supuesto, estaban ansiosos por volver a casa. Servir en la Unión Soviética era más sencillo que hacerlo en Hungría. Prácticamente no les dejábamos salir de los acantonamientos. Sólo se les permitía ir de viaje a Budapest y luego volver directamente a sus cuarteles. No podíamos dejarlos salir. Teníamos miedo de los húngaros, además, nuestros soldados también podían meterse en líos”.

La retirada del Grupo de Fuerzas Central (92.000 soldados) de Checoslovaquia comenzó el 26 de febrero de 1990 y pasó por tres etapas en un período de 18 meses. Cuando los primeros tanques soviéticos, en su partida de regreso a la URSS, salieron de la ciudad de Frenstat, en el norte de Moravia, se encontraron con cientos de periodistas de todo el mundo esperándoles. “Pensaban que los checos cubrirían a ‘los ocupantes’ de maldiciones y les tirarían tomates podridos”, recuerda el coronel retirado del ejército checoslovaco Stanislav Pogorzel. “En cambio, lo que se produjo fue una conmovedora recepción, con una banda, flores y cálidas palabras de despedida.”

La retirada del Grupo de Fuerzas del Norte de Polonia (45.000 efectivos) comenzó el 8 de abril de 1991 y terminó en septiembre de 1993. Los últimos en abandonar el país ya no fue soviético, sino ruso.

El grupo de fuerzas soviéticas más numeroso y mejor armado de Europa era el occidental, estacionado en Alemania. En 1990, estaba formado por más de 300.000 militares, 200.000 civiles, 5.000 tanques y 1.700 aviones. El redespliegue de tan enorme cantidad de personal y material se convirtió en fue el mayor movimiento de tropas realizado en tiempos de paz realizado en toda la historia.

Habiendo recibido la orden de replegar sus tropas, el comandante del mencionado grupo, el general Borís Snetkov, se negó a cumplirla: “¡No retiraré el grupo! El Mariscal Zhukov fundó el Grupo de Fuerzas de Ocupación Soviéticas en Alemania, fue creado por destacados líderes militares y ¡¿esperas que yo, su 15º comandante en jefe, lo disuelva?! ¡No lo haré!" Por ello, fue destituido de su cargo y reemplazado por el Coronel-General Matvey Burlakov, que anteriormente había dirigido el Grupo Sur de las Fuerzas Soviéticas.

La retirada de las tropas soviéticas de Alemania se completó en 1994. Los dirigentes de ambos países decidieron celebrar la ocasión y el 31 de agosto, en presencia del Presidente ruso Borís Yeltsin y del Canciller alemán Helmut Kohl, soldados alemanes y rusos depositaron conjuntamente coronas en el monumento conmemorativo de guerra soviético, ubicado en el berlinés Parque de Treptower.

“En los 49 años que nuestras tropas estuvieron presentes en Alemania, nunca intimidamos a nadie ni tuvimos miedo de nadie. Siendo el mayor grupo de las fuerzas armadas soviéticas y rusas, el Grupo Occidental cumplió su histórica  misión de asegurar la paz y la estabilidad en Europa. No hay forma de saber cómo habría sido el orden mundial de la posguerra si no hubiera habido tropas soviéticas en Alemania, Checoslovaquia, Hungría y Polonia”, dijo Burlakov.

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