Nikolái Sutiaguin, el piloto ruso que se convirtió en el máximo as de la guerra de Corea

MiG-15, caza de la URSS que participó en la guerra de Corea.

Getty Images
La guerra de Corea de 1950-53 fue única porque la mayoría de los combates aéreos fueron entre pilotos soviéticos y estadounidenses. El ruso Nikolái Sutiaguin acabó con 22 aviones enemigos.

Durante la guerra de Corea tuvieron lugar algunos de los combates aéreos más apasionantes de la historia. Los pilotos soviéticos no lo tuvieron tan fácil, a la hora de combatir en sus monturas a reacción. Como os contamos en un artículo anterior sobre la guerra aérea librada en este país asiático podían volar únicamente bajo las marcas identificadoras de las fuerzas aéreas del Ejército de la República Popular China o de las norcoreanas. Además, en el aire solo podían comunicarse en mandarín o coreano y el ruso estaba prohibido. Por si fuera poco, los pilotos rusos tenían prohibido acercarse, bajo ningún concepto, al paralelo 38 (la frontera entre las dos Coreas) o a la costa.

Camino de Corea

Nikolái Sutiaguin había nacido en 1923 en Smáguino, cerca de Nizhni Nóvgorod. Al unirse al Komsomol en 1939, pudo entrar en el programa DOSAAF, donde pudo volar el biplano Po-2. En marzo de 1941 fue reclutado en el Ejército Rojo, pero luego fue destinado a la Fuerza Aérea soviética.

Como cuenta TASS, Sutiaguin, destinado al este de la URSS, adquirió alguna experiencia de combate en la guerra con Japón, al final de la Segunda Guerra Mundial, pero sin conseguir ningún derribo. 

Nikolái Sutiaguin (1923 - 1986).

En 1950, toda su división fue equipada con el nuevo avión de combate MiG-15. Sutiaguin realizó 54 vuelos en este aparato antes de que la unidad fuese reasignada al 64º Cuerpo de Aviación de Combatientes en Mukden (Manchuria). Fueron desplegados en los aeródromos de Myaogao y Antung en la frontera coreana, con el fin de contrarrestar las fuerzas de la ONU sobre Corea.

“Estábamos vestidos como voluntarios chinos y mirándonos unos a otros, nos reíamos con melancolía”,escribió en su diario Sutiaguin. Nos veíamos muy raros llevando aquellas guerreras de algodón azul, pantalones anchos y arrugados, gorras con visera de panqueque masticado y zapatos en lugar de las botas de siempre. (…). En nuestros aviones lucían las señales de identificación de la Fuerza Aérea de la República Popular”.

El mejor piloto en el mejor caza

El MiG-15 fue un factor clave para establecer la superioridad rusa. El avión tenía un techo de acción más alto que los aviones occidentales, como el F-86 Saber, de modo que los pilotos rusos podían retirarse fácilmente escalando a más de 50.000 pies, sabiendo que el enemigo no podía seguirlos.

MiG-15 soviéticos sobre Corea.

En segundo lugar, el MiG-15 tenía mucho mejor aceleración y velocidad - 1.005 km/h frente a los 972 km/h de sus oponentes. La velocidad de subida de 9.200 pies por minuto del MiG también era superior que los 7.200 pies por minuto de la mayoría de las versiones del F-86.

Un factor decisivo en las batallas aéreas libradas sobre Corea fue la diferencia en el armamento. Los MiG estaban armados con cañones capaces de alcanzar un objetivo desde una distancia de 1.000 metros, mientras que las ametralladoras a bordo de los bombarderos B-29 estadounidenses, por ejemplo, tenían un alcance de 400 metros.

Bombarderos B-29 atacando objetivos en Corea, 1951.

Un rosario de impresionantes victorias

Cuando abandonó Corea en febrero de 1952, Sutiaguin tenía en su marcador 22 aviones de las Naciones Unidas derribados. Era el as máximo de la guerra de Corea, superando en 5 aviones derribados al mejor as de Estados Unidos, el capitán Joseph C. McConnell.

Las víctimas de este miembro de una familia campesina fueron de película: 15 F-86 Sabre, tres F-84 Thunderjet, dos P-80 Shooting Star y dos Gloster Meteor habían caído bajo el fuego de sus ametralladoras. Esto, durante un total de 149 misiones de combate en las que libró 66 combates aéreos.

Cuatro cazas F-86E Sabre de la Fuerza Aérea de EE UU sobre Corea, el 22 de mayo de 1953.

Su primera victoria la obtuvo el 19 de junio de 1951, en combate contra un F-86 pilotado por el piloto Robert H. Laier. Su último avión derribado, a los mandos del pequeño pero letal MiG-15 el 11 de enero 1952, fue un también un F-86E pilotado por Thiel M. Reeves.

¿Y qué paso después?

Sutiaguin recibió la Estrella de Oro y el título de Héroe de la Unión Soviética, y pronto fue ascendido a mayor. En 1970, siendo instructor jefe y general de división de Aviación, realizó otra gira de combate como instructor jefe de entrenamiento de vuelo de la Fuerza Aérea Popular de Vietnam. Proporcionó gran ayuda en la organización de la lucha contra la aviación estadounidense.

Durante su servicio en la aviación dominó el pilotaje más de 20 tipos de aviones y helicópteros Mi-8 y Mi-24. Nunca fue derribado.

Tras dejar la aviación soviética, trabajó en Kiev como jefe del gabinete del Instituto de investigación de Defensa Civil de Ingeniería Hidráulica y Recuperación de Tierras.

Sutiaguin se jubiló en mayo de 1978 a la edad de 55 años, y pasó los últimos años de su vida con su familia, muriendo en noviembre de 1986 a la edad de 63 años. Había recibido el título de Héroe de la Unión Soviética en 1952, además de la Orden de Lenin, tres Órdenes de la Bandera Roja y la Orden de la Guerra Patriótica de primera clase.

Pincha aquí para leer sobre cómo el MiG-15 acabó con la supremacía aérea de EE UU.

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