Oleg Cassini, el diseñador ruso detrás del ‘look’ de Jackie Kennedy

Estilo de vida
VALERIA PAIKOVA
Un playboy. Un bon vivant. Un aristócrata. El diseñador detrás del icónico look de Jackie Kennedy. Oleg Cassini no con estilo. Tenía un gusto impecable por las mujeres hermosas, cortesía de sus raíces rusas.

La primera dama, Jacqueline Kennedy, llamó a Oleg Cassini su “secretario de estilo”, un título que dice mucho de la reputación del diseñador, su estatus y autoridad.

Ascendencia rusa 

Oleg Cassini nació como Oleg Loiewski en 1913 en París, en el seno de una familia aristocrática rusa con ascendencia italiana. Su padre era un empobrecido conde y diplomático ruso, mientras que su madre, una condesa italiana, era la hija del embajador del zar en Washington a finales del siglo XIX. La revolución bolchevique de 1917 puso literalmente su vida patas arriba. Perdieron una fortuna y, como muchos otros, desde el venerado compositor Sergei Rajmáninv hasta el renombrado filósofo Nikolái Berdiáiev, la familia Loiewski se vio obligada a abandonar Rusia y volver a Europa. Se trasladaron a Florencia (Italia), donde la madre de Oleg, Marguerite Cassini, abrió una tienda de moda.

Oleg, que adoptó el apellido de su madre, se matriculó en la Universidad de Florencia, donde estudió Ciencias Políticas y Bellas Artes con el legendario diseñador francés Jean Patou.

En 1936, hambriento de aventuras, Oleg Cassini se dirigió a EE UU. Decía que no llevaba demasiado equipaje, sólo “un esmoquin, dos raquetas de tenis, un título y talento”.

Pero un detalle importante que Cassini olvidó mencionar en su autobiografía, titulada A mi manera, fue su encantadora sonrisa que era irresistible a muchas damas. Esto le abrió muchas puertas.

Cassini era un notorio mujeriego. Estuvo casado con la actriz Gene Tierney, considerada una de las actrices más atractivas de la historia del cine. Tras su divorcio, el insaciable playboy se comprometió con una de las mujeres más bellas de todos los tiempos, Grace Kelly, que más tarde dejó a Oleg para casarse con el Príncipe Rainiero de Mónaco (la estrella de "Mogambo", sin embargo, confesó más tarde que se arrepentía de esa decisión).

En EE UU, Cassini trabajó para Paramount Pictures, el estudio cinematográfico más antiguo del país, como diseñador de vestuario, vistiendo a las estrellas de Hollywood y a las celebridades de la lista A. Se cree que el diseñador tuvo un sinfín de aventuras, incluyendo apasionadas relaciones con Marilyn Monroe y Anita Ekberg.

Al parecer, la moda corría en la sangre de su familia. Fue el hermano menor de Oleg, el columnista de cotilleos Igor Cassini, quien acuñó la frase que ha sido utilizada por los fashionistas de todo el mundo, “jet set”.

Jackie Kennedy

Jacqueline se convirtió en primera dama en 1965, cuando su marido, John Fitzgerald Kennedy, juró el cargo para convertirse en el 35º presidente de EE UU. Para Jackie Kennedy (de soltera Bouvier), su imagen pública era tan vital como la previsión del tiempo. Naturalmente, tenía que ser a la vez fría y precisa.

El padre de Jackie tenía ascendencia francesa, escocesa e inglesa, y su hija adoraba todo lo francés desde su temprana edad. Además, se licenció en literatura francesa. Después de convertirse en Primera Dama, a los 31 años, ya no podía llevar los trajes de sus adoradas marcas de lujo, como Givenchy y Chanel, ya que esto se consideraría inmediatamente como algo antipatriótico.

Y fue entonces cuando recurrió a Oleg Cassini. El diseñador creó más de 300 trajes para Jacqueline Kennedy durante su estancia en la Casa Blanca, de 1961 a 1963. Cassini no solo era el hombre detrás del look de Jackie, sino que también era su amigo. Gracias a Cassini, Jackie se convirtió en la personificación de la gracia y el estilo.

El legado de la moda

Cassini tenía un sexto sentido para el estilo glamuroso. Diseñó vestidos geométricos de línea A, trajes a medida, sombreros tipo pillbox, guantes, zapatos e incluso bolsos para la primera dama e inventó el llamado "look de Jackie". Cassini orquestó su vestuario como si fuera el Concierto nº 1 de Chaikovski, con un ojo para el más mínimo detalle y un compromiso con la excelencia.

Como primera dama, los trajes de Jackie Kennedy eran mucho más que sus caprichos personales o destellos de emoción. Eran una declaración de seguridad y elegancia.

Y aunque algunos críticos dijeron que Cassini no inventó nada, sino que copió los trajes de famosos modistos franceses, es cierto que su moda casi nunca tenía que ver con las tendencias y las marcas, sino con mantener “los tacones, la cabeza y el nivel de exigencia”, como dijo una vez Gabrielle Chanel, la gran dama de la moda favorita de Jackie.

Cassini, que abrió nuevos caminos en el negocio de la moda con acuerdos comerciales y creó un imperio millonario, trató de mantener la cabeza alta hasta la avanzada edad de 92 años. Murió en Long Island, Nueva York, en 2006. Vivió para ver cómo sus vestidos de firma se exhibían en el Museo Metropolitano de Arte en una exposición titulada “Jacqueline Kennedy: Los años de la Casa Blanca”.

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