Cómo se mantiene en tan buena forma Vladímir Putin

Estilo de vida
VICTORIA RIÁBIKOVA
Una dieta estricta, té con miel y baños con agua fría y caliente son algunas de las maneras que tiene el presidente ruso para mantenerse sano.

El presidente ruso, Vladimir Putin, con su uniforme de judo blanco con cinturón negro, trota alrededor del dojo, mientras decenas de jóvenes judokas lo observan. Las siguientes imágenes le muestran arrojándolos por encima de su hombro, uno a uno, sobre el tatami.

Las escenas son del 14 de febrero de 2019, durante la última sesión de demostración del presidente en el centro Yug-Sport de Sochi. Putin siempre ha amado el deporte, dice su secretario de prensa, Dmitri Peskov, y todavía pasa una hora y media en el gimnasio casi todos los días.

“Nada un kilómetro cada día, excepto cuando está de viaje oficial. También es un apasionado del hockey y de otros deportes, como la lucha libre”, dijo Peskov al periódico Argumenti i Fakti a principios de 2019.

El modo exacto de entrenar se reveló en 2015, también en Sochi, cuando Putin, acompañado por el exprimer ministro Dmitri Medvédev, ambos vestidos con chándal y camiseta, probaron varias máquinas de musculación en el gimnasio, seguido de una barbacoa.

Además, el presidente disfruta con los deportes ecuestres, el esquí y el rafting, según la página web del Kremlin.

En febrero de 2020, antes del brote de coronavirus en Rusia, el propio Putin declaró que la clave para mantenerse en forma es el movimiento.

“Creo que hay que comer menos y moverse más, pero todo está bien con moderación, y las restricciones deben ser también con moderación”, dijo el presidente.

Baños con contrastes y masajes

Otro de los "rituales de belleza" diarios del presidente es la terapia de baños de contraste, de la que el propio Putin habló a finales de marzo de este año.

“Lo hago todos los días. Si no hay baños cerca, me doy una ducha fría/caliente. Por cierto, lo recomiendo. Es un procedimiento muy sencillo, pero eficaz, en mi opinión. Es bueno para el sistema inmunológico”, dijo Putin al canal de televisión Rossiya 1.

En 2013 el cirujano general y médico de honor de la Federación Rusa, Serguéi Mirónov, dijo que, a la hora de tratar los resfriados, el presidente prefería los remedios populares.

“Vladímir Vladimírovich es bastante escéptico a la hora de tomar medicamentos, incluso si se trata de pastillas para un resfriado. Prefiere los remedios populares, el té con miel, el baño, el masaje”, explicó Mirónov.

Nutrición adecuada

A las doce y veinte, Putin, junto con un corresponsal de la cadena de televisión rusa NTV, come un tazón de gachas de avena y requesón; en la mesa hay también un vaso de huevos de codorniz crudos. En palabras del propio Putin, todas las mañanas se ducha, trabaja un poco, firma documentos urgentes y luego se dirige al gimnasio y a la cocina.

En 2012, por ejemplo, el presidente mostró a todo el mundo lo que desayunaba, al abrir su nevera delante de los periodistas. Dentro había leche, kéfir, un cartón de zumo y ketchup.

Putin se describe a sí mismo como una persona sin pretensiones alimentarias e indiferente a los dulces, salvo el helado. Solo en los viajes se da un capricho con la cocina local.

“No tengo ninguna preferencia especial. Me encantan las verduras: tomates, pepinos, lechuga. Por la mañana: gachas, requesón, miel. Si hay que elegir entre carne y pescado, prefiero el pescado. Si hay carne, me gusta el cordero. El té verde es un alimento básico desde hace mucho tiempo”, afirmaba Putin en 2019 en la web de la cadena de televisión Tsargrad.

Dicho esto, todo lo que aterriza en la mesa de Putin se prueba en el laboratorio, y los platos se preparan en la cocina especial del Servicio Federal de Protección o en presencia de un inspector sanitario, tal y como reveló Ígor Bujarov, exdirector general de la planta de alimentos Kremliovski y presidente de la Federación de Restauradores y Hoteleros de Rusia, en una entrevista con RIA Novosti en mayo de 2020.

“Los productos vienen con certificados de conformidad, pero de todos modos, el lote se envía al laboratorio del Servicio Federal de Protección para que lo analicen. A veces se rechazan cosas y hay que cambiar algo sobre la marcha”, explica Bujarov.

Aire limpio y desinfección

En 2016 los periodistas se fijaron en un extraño artilugio en una fotografía de una reunión entre Putin y el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú: un irradiador de aire Dezar-7 de fabricación rusa. El aparato lleva incorporadas unas lámparas ultravioletas diseñadas para matar bacterias, virus, hongos y otros microorganismos en el despacho del presidente en el Kremlin. Tras la publicación de la foto, las ventas del Dezar-7 se dispararon, y en 2020 los mismos dispositivos fueron adquiridos por las escuelas de Moscú para protegerse del Covid-19.

El aire limpio también fue una preocupación para Putin en 2020. En junio, apareció un “túnel de desinfección” especial en la residencia presidencial de Novo-Ogaryovo.

La idea es que todos los empleados de la residencia atraviesen el túnel -una nube de solución desinfectante pulverizada- de camino al trabajo. Olga Izranova, directora de Motor Technologies, la empresa de Penza que lo ha desarrollado, aconseja cerrar los ojos y no respirar cuando se está en el túnel.

“Pero si se respira o se abren los ojos, las mucosas no se irritan y no hay riesgos para la salud, y mucho menos para la ropa o las gafas. No es humedad, sino esencialmente una niebla”, dijo Izranova.

Programa de vacunación

Para mantener su inmunidad, Putin recibe toda una serie de vacunas a lo largo del año, entre ellas contra la gripe y el neumococo, según declaró Dmitri Peskov en febrero de 2021.

“El presidente, toco madera, está muy sano. Las vacunas son simplemente para mantener su excelente salud”, explicó Peskov.

En cuanto al covid-19, el presidente se vacunó el 23 de marzo de 2021. Al parecer sintió un ligero malestar, pero su estado volvió pronto a la normalidad.

“Estuve bien durante las primeras cinco horas, luego levanté el brazo. La inyección se hizo en el izquierdo. No fue doloroso, no, sólo incómodo <...> Por si acaso, puse un termómetro en la mesilla de noche antes de acostarme. Cuando me desperté a la mañana siguiente, todavía me dolía un poco. Me tomé la temperatura: perfectamente normal. En cualquier caso, no me negué el placer de tomar baños fríos y calientes”, afirmó el presidente.

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