‘Rostros del Este’: retratos e historias de vida en el espacio postsoviético (Fotos)

Artista Ustina Yákovleva en su taller en Moscú.

Philipp Lausberg
El amor de este joven alemán por Rusia ha afectado a los propios rusos. Cuando no está trabajando, Philipp se embarca en viajes a través de la región postsoviética para fotografiar a gente real y grabar sus historias. Mientras su página ‘Faces of the East’ (Rostros del Este) sigue ganando fuerza, te mostramos algunas de sus mejores tomas, que hasta ahora no han sido publicadas.

Philipp Lausberg es oriundo de Múnich, licenciado en Historia y Política por la Universidad de Amberes y, actualmente, investigador. Ha viajado entre Alemania y Rusia por trabajo, placer y para poder volver a ver a sus amigos. Y, como él dice, porque Moscú lo atrapa de una manera especial y le encantaría volver a vivir aquí, si tuviera la oportunidad.

Con su proyecto de Facebook Faces of the East (Rostros del Este), está haciendo un gran trabajo donde combina fotos con historias, cuenta las cosas como son y ofrece al público una visión sin adornos de la vida real de estas personas de lugares postsoviéticos.

“Siempre me ha fascinado Rusia y otros países postsoviéticos. Aprendí ruso, trabajé y viví en Moscú y sigo volviendo a la región para visitar amigos y viajar”.

Estas bailarines vestidos con trajes clásicos caucásicos realiza espectáculos en antiguos sanatorios de estilo soviético en las ciudades balnearias rusas de Piatigorsk y Kislovdsk. Eran los favoritos de los zares, la aristocracia y los artistas. Hoy en día tienen el aire morboso de una época pasada.

“Una cosa que siempre me ha impresionado de la región es la abundancia de personajes peculiares con historias de vida únicas. Muchas son extrañas, oscuras, absurdas, divertidas o tristes pero siempre profundas. En resumen, tocan todo el espectro de la experiencia humana, desde lo oscuro a lo brillante de una manera intensa y sin filtrar, que rara vez se encuentra en Occidente”.

‘Kalash’ es músico, poeta y leñador. Corta madera para Gazprom en Siberia Occidental. Durante tres años también fue un soldado contratado. Se refiere a sí mismo como un patriota ruso y le encantan las fuerzas monárquicas de la guerra civil rusa (1917-1921).

“En particular, me gusta explorar cómo los desarrollos políticos, sociales y económicos moldean a la gente y cómo la gente moldea estos acontecimientos. También me interesa pensar cómo las historias de vida individuales encajan en los desarrollos actual e histórico, que son más amplios, y han sido muy turbulentos en el espacio postsoviético”.

Victoria quedó muy impresionada por la toma de rehenes de la escuela de Beslán. Hizo sola un viaje en tren de cuatro días para llegar al lugar de la tragedia, donde en septiembre de 2004 más de 1.100 niños fueron tomados como rehenes. Más de 330 personas fueron asesinadas por terroristas chechenos.

“De hecho, las historias de vida a menudo están marcadas por la experiencia del comunismo, el terror, las deportaciones, las guerras, pero también por los grandes logros tecnológicos, el arte y la cooperación pacífica y la mezcla de tantos pueblos diferentes con sus propias culturas e historias. Probablemente no hay otro lugar en el mundo que sea tan rico en historias únicas y a menudo locas”.

Abubaker, de Grozni, recuerda las dos guerras chechenas, sobre todo cómo tuvo que esconderse en los sótanos con su familia. Su primo murió cuando jugaba con municiones. Otro pariente murió en un bombardeo. Según él, ‘la gente no piensa ni habla de la guerra, todo el mundo intenta olvidarla’.

“Aunque siempre me fascinaron este tipo de historias, en un viaje a Asia Central en 2016 también empecé a hacer retratos de personas. Cuando llegué a Almatý (Kazajistán), para visitar a un amigo, me cautivó la singularidad de los rostros de la gente que allí vivía... Podías conocer a un tipo con rasgos asiáticos y ojos azules, cuyo abuelo alemán y su abuela coreana habían sido deportados de sus respectivas tierras natales a la estepa kazaja durante el periodo de Stalin. Después te cruzabas con un abuelo ucraniano que vino como científico de cohetes a trabajar en Baikonur y una abuela calmuca, que había llegado al país como una entusiasta militante del Komsomol para desarrollar las tierras vírgenes de Kazajistán”.

Román y Masha viven en un pequeño piso en el centro de Sloviansk. Ambos trabajan para la ONG People in Need, que apoya a la población civil de Donbáss. Román dejó su casa en Donetsk en 2014. Desde entonces, la ONG ha sido prohibida en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk.

“Bromeando con mis amigos decía que la gente de Asia Central –o incluso todo el espacio postsoviético– estaba llevando el hipsterismo a otro nivel. Mientras que en otros lugares la gente trataba de distinguirse principalmente con su ropa o sus accesorios para parecer únicos, la gente de Asia Central se distinguía solamente por sus rostros e historias excepcionales”.

Zara y su bisnieta Jessica viven en la pequeña aldea de Mairamikau, en el desfiladero de Karmadón, en la república rusa de Osetia del Norte-Alania. Zara ha vivido aquí toda su vida y es muy feliz. Se dice que el Cáucaso es la región del mundo con mayor concentración de personas con más de cien años.

“Así que empecé a coleccionar estas fotos de retratos y las publiqué junto con historias en mi página de Facebook. Se ha convertido en una especie de pasatiempo permanente para mí. Ya tengo varios cientos de retratos con historias, principalmente de Rusia y Asia Central, pero también de Ucrania, Armenia, Georgia, Bielorrusia y de la diáspora de habla rusa en Europa, así como de Oriente Medio y África”.

Joven artista Ustina Yákovleva, en su taller en el centro de Moscú.

“Muchos amigos me han dicho que haga que los retratos y las historias sean accesibles a un público más amplio, así que recientemente he creado una página de Facebook llamada Faces of the East (Rostros del Este) en la que publico nuevas historias de manera regular”.

Kanikéi de 8 años frente a la ‘yurta’ de su familia en las montañas de Jeti-Oguz, Kirguistán. Sus padres y abuelos han vivido en apartamentos de la era soviética durante décadas, pero desde hace varios años, pasan de mayo a septiembre en las montañas, al igual que hacían sus antepasados.

“Actualmente publico sobre todo fotos de un viaje a través de Rusia que hice durante la Copa del Mundo del verano pasado. Fui de Moscú a Nizhni Nóvgorod y luego, a lo largo del Volga, a través de Chuvasia, Tartaristán, Uliánovsk, Samara y Sarátov hasta Volgogrado. Posteriormente estuve en Kalmukia y en las ciudades balnearias del norte del Cáucaso, Kabardino-Balkaria y más allá, en Chechenia y Daguestán”.

Danilo y Olga, casados. Danilo vino a Volgogrado para estudiar hace ocho años. Su padre ha trabajado para la embajada de Guinea Bissau en Moscú y solía estudiar en la Unión Soviética.

“La inmensa riqueza cultural de la región postsoviética y sus identidades, a menudo con múltiples niveles, no solo son fascinantes, sino también ampliamente desconocidas en Occidente. Es por eso que también estoy tratando de transmitir impresiones a nivel personal de una región que todavía es sobre todo conocida por sus estereotipos negativos y simplistas y un enfoque estrecho basado en la política”.

Fereza e Irad dando un paseo cerca del kremlin de Kazán el día de su boda. La estructura icónica, que incluye la mezquita azul y una iglesia ortodoxa, es uno de los lugares más populares para posar entre los recién casados.

“También me inspiré en los libros de Svetlana Aleksiévich, bielorrusa ganadora del Premio Nobel de Literatura con el libro El fin del Homo sovieticus, en el se entrevista a personas de la antigua URSS, en las que se retratan sus increíbles y a menudo trágicas historias de vida”.

Gen Pen Tso es un monje budista del Tíbet que vive en Kalmukia, en el sur de Rusia, desde 2006, donde trabaja en uno de los templos locales. Ahora habla ruso y kalmuko con fluidez. También es dueño de su propio santuario y de una parroquia en la región de Volgogrado.

Phillip tiene mucho, mucho más que mostrarnos, y su página Faces of the East no es más que una pequeña muestra de lo que está por venir en un futuro próximo. Si las docenas de fotos que hemos visto son un indicio de ello, te espera un viaje lleno de intimidad. Sigue atento.

Dasha en un festival organizado por Gazprom para sus trabajadores en el río Ob, cerca de la aldea de Peregrióbnoe. Como hacía un poco más de frío, Dasha se puso la ropa de trabajo, que suele usar en el campo de gas cerca de su casa, unos 300 km más al norte. La foto fue tomada a medianoche.

Visita la página Faces of the East de Philipp en Facebook, que actualiza de manera regular con nuevas series de fotos de la vida postsoviética.

Albina es una artista de Majachkalá. Vino sola a visitar el pueblo abandonado de Gamsutl, apodado el Machu Picchu daguestaní, para inspirarse. Sus padres son de etnia avar y darguín, dos de los más de 30 pueblos que hay en Daguestán.

Aquí te mostramos cómo era la vida cotidiana en la URSS antes de su colapso.

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