Estas fueron las historias más divertidas y extrañas vividas en Rusia en 2018

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Este año, un grupo de abuelas vendió sus apartamentos para abrir un burdel, Donald Trump viajó en transporte público ruso, y más.

1. Unos rusos fingieron ser un autobús para cruzar un puente. No es broma

¿Cómo se cruza un puente si sólo es para vehículos? Algunos chicos de Vladivostok encontraron la manera de hacerlo. Fueron desenmascarados a mitad de camino, pero mucha gente ha admirado su esfuerzo.

2. Unos moscovitas pagan un iPhone XS con una bañera de monedas

En un centro comercial de Moscú, dos hombres intentaron comprar un nuevo iPhone con una bañera de monedas. Tenían los ojos puestos en un iPhone XS de 256 GB que costaba 100.990 rublos (1.500 dólares). Los vendedores tardaron unas dos horas en sumar la cantidad. Al final, consiguieron el teléfono e incluso se fueron con algo de cambio.

3. Un hombre de Primorie roba el caballo de su mujer y huye a Ussurisk

Quizás estaba cansado de lo mal que cocinaba su mujer. Tal vez estaba harto de ser regañado. ¡Quién sabe! Pero una cosa está clara: un hombre de un pueblo le robó un caballo a su esposa y cabalgó hasta la ciudad más cercana. Allí fue capturado por la policía después de que la víctima reportara el secuestro del animal. La moraleja de la historia es clara: si quieres escapar de una mujer, no te lleves su caballo favorito o ella vendrá a por ti...

4. Dos pensionistas dirigen un burdel en Crimea durante 3 años, ganan 91 millones de rublos y huyen a Canadá

Dos ancianas de Yalta decidieron animar sus vidas, vendieron sus apartamentos y establecieron un burdel en un sanatorio de su ciudad natal. La puesta en marcha fue un éxito y las abuelitas pronto ganaron mucho dinero. Pero después de un tiempo decidieron deshacerse de la empresa, se hicieron con el salario de sus “empleados” e hicieron una escapada a Canadá, donde compraron una casa y un Land Cruiser 200. ¿Cuáles son tus planes de jubilación?

5. La tumba de una chica acoge una lápida con forma de iPhone

Muchos rusos están enganchados a los aparatos de Apple. En la ciudad de Ufá, los familiares de una chica fallecida montaron en su tumba una lápida en forma de iPhone 6 (sí, tenía que ser un 6, un 5 habría sido algo insípido). Kitsch o no, el monumento parece haber sido un fiel reflejo de la vida de la mujer, ya que trabajó vendiendo terminales de iPhone en Rusia. Según la información de medios de comunicación, el monumento conmemorativo con forma de iPhone costó 100.000 rublos (esperemos que fuese pagado con un ataúd lleno de monedas).

6. Una mujer viaja en el metro de Moscú con un zorro vivo sobre el hombro

El metro de Moscú es un museo de curiosidades. Pero un zorro vivo posado sobre el hombro de una viajera (que está como si nada) se lleva el gran premio a la indiferencia. Pincha aquí para ver el vídeo.

7. ‘Trump’ viaja en el autobús de Rostov

El doble del presidente estadounidense fue fotografiado en un autobús en Rostov del Don. Quizás por eso le guste tanto Rusia, su alma gemela vive allí.

8. La estatua de hielo de Ronaldo en Moscú es ridiculizada en Internet

En el verano de 2018, Rusia acogió la Copa Mundial de la FIFA. Además de la actuación triunfal (relativamente hablando) del equipo ruso, incluyendo el milagro de la “pierna de Dios” contra España, el evento es recordado por sus preparativos. ¿Quién puede olvidar, por ejemplo, esa estatua de hielo de Cristiano Ronaldo que causó carcajadas en la Runet? Por lo menos se derritió. Desafortunadamente, la del aeropuerto de Madeira sigue en pie.

9. Un hombre lleva a pasear a un oso

Difícilmente podríamos finalizar este artículo sin alguna noticia de osos vagando por las calles de Rusia, ¿verdad? En Prokópievsk (3.500 km al este de Moscú), un trabajador de circo pensó que sería una buena idea ponerle una correa a un cachorro de oso de 7 meses de edad y sacarlo a pasear al aire libre. La policía ya tuvo unas palabras con el hombre...

10. En un campo a las afueras de Moscú pone ‘Señor, ayuda a Rusia’… Y se puede ver desde el espacio

Un grito que brotó del corazón. Todos los días, después de haber salido de la fábrica donde trabaja, Andréi Finochenko, residente en la región de Moscú, cogía una pala y cavaba la inscripción en el suelo con el fin de hacerla visible en los mapas de Google y Yandex. “Puse mucho esfuerzo en ello. Cavé todos los días después del trabajo, durante seis semanas. Cada letra tiene 5-6 metros de alto, 1 metro de ancho y 50 centímetros de profundidad”, contó Andréi. Esperemos que Dios sepa leer ruso.

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