Rusia en la Primera Guerra Mundial: ¿Se le ‘robó’ la victoria mediante una puñalada en la espalda?

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Algunos expertos afirman que Rusia estaba en el camino hacia la victoria en la Gran Guerra, pero luego fue bruscamente saboteada por políticos egoístas y cobardes. Estos organizaron las dos revoluciones de 1917 para luego firmar un acuerdo de paz por separado con Alemania. ¿Es válida esta tesis?

“En otoño de 1915, los alemanes fueron detenidos en fronteras lejanas. No habían conseguido acercarse a Moscú ni a Petrogrado... Para las personas que son capaces de pensar estratégicamente, o se podría decir históricamente, ¡es evidente que a finales de 1915 estábamos ganando la guerra! La pregunta era cuándo terminaría y a qué precio... Alemania estaba condenada”, argumenta Vladímir Lavrov, investigador asociado del Instituto de Historia Rusa.

En el otoño de 1915, la ofensiva alemana en el frente oriental (conocida en Rusia como la “Gran Retirada”) quedó estancada, por lo que la estrategia de Berlín de conseguir una rápida victoria se descarriló tanto en Francia como en Rusia, subraya el historiador.

Traición a los intereses nacionales de Rusia

La interpretación de que la victoria le fue arrebatada a Rusia es compartida no sólo por algunos historiadores, sino también al más alto nivel político.

“...Esta victoria fue robada al país. Fue robada por aquellos que pidieron la derrota de su propia Patria, su propio Ejército, que sembraron la discordia y aspiraron a tomar el poder, traicionando los intereses nacionales del país”, dijo el presidente Vladímir Putin hace cinco años con motivo del centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial. Muchos rusos (el 40%) también piensan que el país estaba en el buen camino para ganar la guerra, según la encuesta.

“Esta victoria fue robada al país”, declaró Vladímir Putin hace varios años con motivo del centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Putin señaló claramente a los bolcheviques, que en octubre de 1917 derrocaron al Gobierno Provisional que se había establecido tras la abdicación de Nicolás II en febrero de ese mismo año. Los bolcheviques llegaron al poder prometiendo poner fin a la guerra, algo que hicieron en marzo de 1918, firmando la paz con los alemanes. La guerra terminó finalmente para todos los demás combatientes en noviembre, cuando Alemania y Austria-Hungría reconocieron su derrota.

La ‘lluvia de metal’ alemana

La historia de la “victoria robada” podría parecer sorprendente. La guerra comenzó como un desastre para Rusia. En 1914, dos de sus ejércitos en Prusia Oriental sufrieron una humillante derrota, y luego en 1915 presenciaron la Gran Retirada, cuando el país perdió vastos territorios en Occidente. Una de las razones de esta debacle fue la falta de armas y municiones, especialmente proyectiles de cañón, ya que la economía rusa no podía proporcionar los suministros de guerra necesarios.

“Los alemanes están arando los campos de batalla con una lluvia de metal, así como las trincheras, a menudo enterrando vivos a sus defensores. Ellos gastan metal; nosotros, vidas humanas”, escribió un general ruso en 1915.

“Los alemanes están arando los campos de batalla con una lluvia de metal, así como las trincheras, a menudo enterrando vivos a sus defensores. Ellos gastan metal; nosotros, vidas humanas. Avanzan impulsados por el éxito, mientras que nosotros sufrimos muchas bajas, derramando sangre, luchando y retrocediendo”, resumió un general ruso a mediados de 1915 en una carta al ministro de Defensa Alexéi Polivánov.

Rusia supera la crisis

A principios de 1917, sin embargo, Rusia se encontraba en una situación bastante diferente a la del comienzo de la guerra.

“El sector industrial-militar ruso comenzó a crecer. ... En 1916, la industria rusa superó la crisis [el déficit de suministros de guerra], pero lo hizo de forma desigual. ... A finales de 1916, se adoptó un programa de construcción de nuevas fábricas”, argumenta el historiador Vasili Tsvetkov.

En 1916, la industria rusa superó el déficit de suministros de guerra.

Además, según algunas estimaciones, Rusia gastó entre el 20 y el 23% de su PIB en el esfuerzo bélico, mientras que el Reino Unido gastó el 37%. Por lo tanto, había potencial para que Rusia expandiera su producción.

Rusia también lanzó una gran operación en 1916 contra Austria-Hungría: la ofensiva Brusílov. Aunque tuvo éxito, los generales rusos no consiguieron convertirla en un antes y un después en el frente oriental.

El agotamiento de Rusia

Sin embargo, muchos historiadores aseguran que la expansión de la economía militar rusa, así como el éxito del general Brusílov en el campo de batalla, no eran suficientes para que el país eslavo ganara la guerra.

General Alexéi Brusílov encabezó una ofensiva exitosa contra Austria-Hungría en 1916.

“Hay un punto de vista en la historiografía que sostiene que la ofensiva Brusílov llevó al agotamiento de Rusia, porque el número de víctimas y la cantidad de recursos gastados fueron muy altos”, explica Alexánder Shubin, profesor de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades e investigador asociado principal del Instituto de Historia Mundial.

El historiador también menciona que en 1917 la economía pudo satisfacer las necesidades del Ejército, pero el costo de esto fue demasiado grande, socavando al resto de la economía.

“Se podría decir que para 1917 el esfuerzo de guerra llevó a vivir una serie de reveses y fracasos que llevaron a la explosión social de febrero. La presión experimentada era tan fuerte que incluso antes de la Revolución ya hubo problemas en Donbás [la principal región productora de carbón] y la desorganización del transporte llevó a una situación en la que incluso la capital estaba mal abastecida. La tensión era tan grande que el arcaico sistema socio-político del país no pudo hacer frente a ella”.

‘Un error fatal’

Incluso si la Revolución de febrero nunca hubiera ocurrido, no existían esperanzas de propinar un golpe decisivo contra Alemania, porque las tropas rusas rara vez tuvieron éxito contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Además, estos últimos habrían acudido al rescate de su aliado, Austria-Hungría, si Rusia hubiera salido victoriosa en el campo de batalla contra ese imperio centroeuropeo. Por lo tanto, también podemos concluir que no había ninguna posibilidad de avanzar en esta dirección.

El país tampoco podía esperar a que los Aliados ganaran. “La Entente deseaba que Rusia distrajera a las Potencias Centrales, así que los Aliados presionaron a Rusia para que luchara”. Tampoco era prudente esperar ayuda de Estados Unidos, que entró en la guerra en abril de 1917, pero que no llegó al frente hasta mediados de 1918, subraya Alexánder Shubin.

Prisioneros de guerra rusos capturados por los alemanes.

Según el historiador Borís Sokolov, “A finales de 1916 Rusia ya no podía seguir combatiendo, pero los que llegaron al poder en febrero de 1917 no se dieron cuenta”.

Hasta el final, el Gobierno Provisional intentó continuar con la guerra de acuerdo con sus obligaciones para con los Aliados. Este fue el “error fatal” que llevó a la Revolución de octubre.

¿Sabes cómo vivían los soldados rusos en el frente de la Primera Guerra Mundial? Mira algunas fotos de su día a día pinchando aquí.

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