4 razas de perro rusas que se utilizaban para cazar osos y lobos

Yuri Abrámochkin/Sputnik
Uno de los pasatiempos favoritos (y más caros) de la nobleza rusa era la caza con perros. Algunos perros podían ayudar a cazar animales muy grandes, y un perro de caza llegó a ser tan famoso que incluso lo mencionó Lev Tolstói.

“—¡Hululu, hululu!— se desgañitó Nikolái; y su caballo por sí mismo se lanzó cuesta abajo y saltó unos charcos, tratando de cortar el camino al lobo. Los perros eran más veloces y se le adelantaron. Nikolái no oyó su propio grito, ni sintió el galope, ni vio a los perros ni el lugar por donde iba. No veía más que al lobo que, acelerando su carrera, saltaba sobre la cañada, sin variar de dirección”.

Así es como Lev Tolstói describe la caza con perros en Guerra y paz. Es probable que este tipo de caza sea originaria de los países árabes y que llegara a tierras rusas tras el yugo tártaro. Muchos tártaros y janes uzbekos se trasladaron a Rusia. Para el siglo XVII ya habían criado perros de la raza borzói, la más utilizada para este tipo de caza.

Desde entonces, la caza con perros se convirtió en uno de los pasatiempos favorito de los zares y de la nobleza. Su auge se produjo después de 1762, cuando el gobierno dio a los nobles la oportunidad de saltarse el servicio militar, impuesto por Pedro el Grande. Muchos nobles decidieron quedarse en sus casas de campo y para mejorar la agricultura y la ganadería necesitaban acabar con los lobos, que eran muy abundantes en los bosques rusos. La caza con perros era la mejor manera de resolver el problema.

Poseer los animales y emplear a personas para entrenarlos, así como llevarlos a cazar, era muy caro. A mediados del siglo XIX, costaba unos 1.500 rublos al año, la mitad de la paga anual de un coronel del ejército.

¿Cuáles son las principales razas rusas para cazar osos y lobos?

1. Laika de Siberia oriental

El laika (husky) es un versátil perro de caza originario de Rusia. Se utilizan para cazar alces, jabalíes, castores, aves forestales y patos. Después de descubrir a la presa, el laika la acosa con sus ladridos y no deja que se vaya hasta que el cazador se acerca para matarla. Si la presa intenta huir, el laika la persigue en silencio.

Son famosos por su buen olfato, velocidad y persistencia en la persecución de sus presas. Pueden incluso perseguir osos. Son valientes, airados, tienen un agarre firme y son muy astutos. También se entrena a los laikas para llevar a su amo presas abatidas más pequeñas, como aves y patos.

2. Borzói ruso

Se cree que la aparición de los borzói fue en el siglo XVII, tras una mezcla de los saluki (borzói persa) y los laikas. Se trata de un can esencial en la caza con perros. Al igual que los laika, son capaces de acabar con la víctima, pero son mucho más rápidos. Al contrario que los saluki, que persiguen a sus presas por la estepa a través de largas distancias, el borzói ruso ha sido criado para atrapar presas en distancias cortas, en los claros de los bosques, antes de que la presa llegue a la espesura boscosa.

Destacan por su aguda visión (siempre vigilan a la presa) y la rabia que muestran durante la persecución, además de la velocidad y sus saltos. También son persistentes y trabajan bien en equipo.

Volvamos a Tolstói: “El viejo Karái se hallaba ya a cinco pasos del lobo, cortando, gracias a aquella detención, el paso a la fiera. El lobo, sintiendo el peligro, miró a Karái de reojo, escondió aún más el rabo y aceleró su carrera. Nikolái, que sólo seguía los movimientos del perro, vio que éste se lanzaba sobre el lobo y que ambos caían revueltos en una charca que había delante de ellos”.

En este extracto, Karái, que es un borzói, pega su famoso salto. Por cierto, el perro que aparece en Guerra y paz está inspirado en un perro real llamado Bestia, que vivió a finales del siglo XVIII y era famoso por su habilidad para cazar un oso por sí mismo.

Nikolái Leskov escribió en una de sus historias: “En su cacería, había perros especiales que podían atrapar un oso. Se les llamaba ‘sanguijuelas’. Agarraban a la bestia para que nadie pudiera arrancarlos. Un oso que había sido atrapado por una ‘sanguijuela’ lo mató de un zarpazo o simplemente lo partió en dos. Nadie ha visto a una ‘sanguijuela’ caer viva de la bestia”.

3. Sabuesos

Si la presa (lobo, ciervo o liebre) era capaz de volver al bosque, un borzói era incapaz de atraparlo. El rápido can se daba golpes contra los árboles y podía acabar aplastado. Además, eran muy caros, y por eso se usaban otras razas para cazar en el bosque.

En una cacería de perros, los sabuesos perseguían a la presa y hacían que corriera hacia un espacio abierto, donde era perseguida por los borzói y los cazadores disparaban desde lejos.

Después de que los sabuesos encontraran el rastro de la bestia, la perseguían hasta llegar al cazador,  señalando su ubicación con ladridos. Normalmente ataban a los sabuesos con unos artilugios especiales para que formaran parejas. Estaban entrenados para perseguir a la presa como una manada y no dejarla escapar bajo ninguna circunstancia.

4. Perro puntero

Los perros punteros se usaban para cazar aves en los bosques, en el campo o en los pantanos. A menudo eran los únicos perros que poseían los pobres nobles rusos que no podían permitirse grandes partidas de caza con razas como los borzói y sabuesos.

Se valían de olfato para localizar un ave. Se quedaban quietos a una distancia en la que el ave no les veía u olía. Esperaban a que el cazador se acercara. Al acercarse, el perro saltaba hacia adelante y asustaba al ave justo a tiempo cuando el cazador estaba listo para disparar. Después de esto, el perro iba a buscar al pájaro muerto.

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