10 razones por las que merece la pena ir a la dacha en verano

Estilo de vida
ANNA SORÓKINA
Se está mejor en la casa de campo que en la ciudad. Hay muchas actividades divertidas que hacer: barbacoas, ir a por setas, bañarse en el río... ¿Se te ocurre algo mejor?

En Rusia suele ser habitual que las familias envíen a sus hijos a un campamento de verano. Aunque en realidad toda la familia abandona la ciudad. Irse de vacaciones al campo es una divertida manera de disfrutar.

1. Despertarse con un coro matutino

Quédate dormido bajo un cielo estrellado, lejos de la contaminación lumínica de la ciudad, y despiértate con el canto de los pájaros, en lugar del ruido del tráfico, alarmas y ruidosos vecinos.

2. Ir a pescar

En la ciudad la gente hace planes para ir a pescar con meses de antelación pero en el campo es posible acercarse hasta el lago local, a un río y usar la caña durante un par de horas en soledad. Aunque tendrás que rezar para atrapar algo.

3. Salir en busca de bayas y setas

Es difícil conseguir setas y bayas orgánicas en la ciudad, se venden en algunas tiendas pero no hay en muchos sitios y además son muy caras. En el campo basta con acercarse al bosque más cercano y la propia naturaleza te presentará gran cantidad de delicias. Buscar comida es tanto una aventura como una manera de alimentarse, encontrar una seta grande es tan fascinante como pescar un pez gordo.

4. Tiempo de barbacoa

Todo el mundo sabe que una de las mejores cosas del verano es el shashlik (brochetas de carne), y si estás en la ciudad tendrás que buscar cómo hacerlo de manera legal y llevar un montón de equipamiento de un lado a otro. Mientras que en la dacha simplemente tienes que salir al jardín y preparar la carne mientras estás sentado al sol. No hay que ir a ningún lado. Los vecinos no se enfadarán ni por el fuego ni por el olor. Los más probable es que ellos hagan lo mismo. Por cierto, por qué no invitarlos.

5. Montar en bicicleta

A mucha gente le da miedo montar en bicicleta en la ciudad debido a la cantidad de conductores que hay, sobre todo en las afueras. Mientras que en los pueblos la mayoría se mueve sobre dos ruedas: es perfecto para visitar a los amigos, ir a la tienda o pedalear al lado del río para refrescarse.

6. Creatividad en el jardín

En verano, cuando todo huele a hierba fresca y florecen las flores puedes verte buscando de manera inconsciente macetas vacías en las que plantar algo. Aunque la pregunta es: ¿tulipanes o narcisos? Y qué decir de las rosas. En realidad, el jardín de la dacha es como un lienzo en blanco.

7. Comer de manera sana

Hamburguesas, patatas y batidos... olvídate de estos alimentos habituales en la ciudad. Leche fresca, requesón, gachas hechas en un horno ruso y verduras recién salidas de la huerta: esto es lo que te espera en el pueblo. Todo es natural y no tiene aditivos. Es más, muchos rusos sacan agua de sus pozos o van a un manantial a recogerla. Así que si querías cambiar tus hábitos desde hace tiempo, aquí tienes una buena oportunidad.

8. Cambiar la rutina diaria

¿Te conectas a la Red pronto por la mañana? ¿Te levantas tarde? Bueno, la vida rural es muy diferente a la vida en la ciudad. Las mañana comienzan muy pronto, cuando los animales se despiertan con el ocaso. Si vives cerca de una vaca o una cabra, tendrás que ordeñarla. Solo después de hacer tus tareas podrás tomar el desayuno, que te lo habrás ganado. Pero no te acomodes demasiado, hay cosas que hacer en el jardín y en la casa antes de volver a descansar para ir a comer y cenar. Cuando hayas terminado no te acordarás de Instagram. Caerás rendido al final del día.

9. No hay necesidad de ir al gimnasio

La vida en el pueblo es el mejor ejercicio que podías imaginar. Siempre hay algo que mejorar, construir o ajustar... por no hablar del jardín. En verano hay que preparar la casa para el invierno, así que hay que cortar leña para el horno (entrenamiento de brazos y espalda), recoger la cosecha (ejercicio con cambios de ritmo) y preparar el heno (manos y piernas). Dicen que una persona tiene que dar unos 10.000 pasos al día, lo sobrepasarás casi sin darte cuenta.

10. Disfrutar del verano

El sol, bañarse en el río, hacer nuevos amigos y el atardecer más bonito desde tu tejado.

Si te interesan las dachas, aquí te contamos lo que tienes que saber sobre la mítica casa de campo rusa.