Startup ingresa 65.000 dólares al año con felicitaciones escritas en pechos

Una postal virtual de Tittygram.

Una postal virtual de Tittygram.

Servicio de prensa
El servicio de felicitaciones virtuales, Tittygram, basado en una sencilla y divertida idea, consigue un rápido desarrollo del negocio.

Hace un año programadores rusos de Uliánovsk (alrededor de 1.000 km al este de Moscú) pusieron en funcionamiento Tittygram, una idea simple que permite hacer un regalo inolvidable. Una postal virtual con una felicitación o con cualquier otro mensaje escrito en el pecho de una mujer o de un hombre.

Lo único que hay hacer es seleccionar una modelo y mandar el mensaje que quiera. La postal está lista para poder ser enviada en una hora. El precio es de 30 dólares y también existe una versión más barata, de 8 dólares, cuando es el administrador quien selecciona a la modelo.

El 63% de los pedidos proviene de fuera de Rusia. La aplicación está disponible en inglés, español, hebreo, hindi, coreano, japonés.

Según las estadísticas de la empresa, el 30% de los clientes. Tittygram también puede servir como un chat que funciona relativamente rápido.

El secreto del éxito

“El secreto de los proyectos con éxito es simple: la idea debe ser divertida. Nosotros decidimos enfocarnos en lo que más 'Me gusta' recibe”, explica a RBTH Vladímir Gritsenko, cofundador y dirigente del proyecto Tittygram.

Tittygram recibió 2 millones de rublos (alrededor de 26.000 dólares) en inversiones y para finales de 2015 había ingresado 5 millones de rublos (65.000 dólares) y se habían enviado 6.000 mensajes.

Gritsenko admite que las fotografías de pechos femeninos son siete veces más populares que las de los masculinos.

Las demandas no solo las hacen clientes sino también las propias participantes, las modelos.

“Al principio busqué en las redes sociales a jóvenes dispuestas a participar en nuestro proyecto. Pero luego todo empezó a funcionar y ahora son ellas mismas quienes nos escriben y mandan sus fotos para participar en los casting”, explica Vladímir Gritsenko.

El anonimato de las modelos es un principio fundamental. Actualmente hay diez jóvenes en “plantilla” y han participado alrededor de 70 chicas.

Las solicitudes llegan desde varios países. “En una ocasión se comunicaron con nosotros dos muchachas estadounidenses que estaban buscando nuevas experiencias. También trabajó una joven china que vivía en Rusia”, dice Gritsenko.

El cofundador del servicio mantiene en secreto el salario de las modelos. Según los medios rusos, se calcula entre 2 y 6,5 dólares por una fotografía.

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