Los rusos están implantando tecnología en el cuerpo y estas son las razones

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Cada vez son más populares los chips dentro del propio cuerpo. RBTH ha hablado con algunas de las personas pioneras en esta tecnología.

El ingeniero Vlad Záitsev se implantó un chip NFC en su mano izquierda en junio de 2015. Lo utilizó como un billete de transporte de metro alternativo. Desde entonces lo ha actualizado y la nueva versión es un chip de una tarjeta bancaria que le permite pagar con un simple gesto de su mano.

Él no es la única persona que se ha implantado un chip en su cuerpo. Hay otro “ciborg” en la ciudad siberiana de Novosibirsk, Alexánder Vólchek, que tiene cuatro, además de un imán en una mano. El especialista de TI Daniil Lytkin, que vive en la misma ciudad de Vólchek, tiene una brújula en su pecho que vibra cada vez que se gira hacia el norte.

Evgueni Cheréshnev de Biolink Technologies es un ciborg autoproclamado que tiene un chip en su mano y un blog llamdado #BionicManDiary. Habla abiertamente de las ventajas y desventajas de tener un chip, así como de cuestiones de seguridad y de los usos prácticos del chip.

Evgueni Cheréshnev tiene un chip en su mano. Fuente: Press PhotoEvgueni Cheréshnev tiene un chip en su mano. Fuente: Press Photo

Hay muchas más personas con implantes de ese tipo aunque la mayoría prefiere mantenerse en el anonimato.

Uso de la tecnología implantada

Según declaraciones de Vólchek a RBTH, la principal razón para implantarse un chip es la conveniencia. A nivel práctico, se pueden abrir puertas, pagar en cualquier parte del mundo y utilizarlo como un pase de transporte, por ejemplo.

Záitsev, que utiliza un chip conectado a su tarjeta del banco, dice que es fácil conectarse a la cuenta utilizando una app. El banco, añade, “conocía el experimento y lo apoyó”. En cualquier caso, “yo asumo todas las responsabilidades por mis actos”.

Como las tarjetas caducan “el chip no puede utilizarse después de esa fecha”, explica Záitsev a RBTH. Incluso se puede utilizar para identificarse en redes sociales, escribe en su blog.

Otro uso incluye la posibilidad de conectarse mediante medios encriptados, lo que posibilita compartir información solamente con las personas seleccionadas, explica Vólchek.

También puede utilizarse para tener un historial médico del paciente. Esto interesa especialmente a Vólchek, que es médico y cree que podrían servir “para implantar un medidor de glucosa”.

Alexánder Vólchek. Fuente: Archivo personalAlexánder Vólchek. Fuente: Archivo personal

Por su parte, Albert Efímov del centro robótico de Skólkovo, un hub de tecnologías de innovación, explica a RBTH que no se necesitan chips para identificar personas. “Se puede identificar utilizando el pasaporte natural de las personas, su cara. Las máquinas ya pueden distinguir las caras mejor que los propios humanos”.

La razones para implantarse un chip

Daniil Lytkin, que tiene una brújula implantada en su pecho que vibra cada vez que se mueve hacia el norte explica que “podría llegar a haber un nuevo sentido de la orientación”.

“Muchos animales tienen sentidos aumentados, como las gambas mantis, que ven las ondas en el espectro ultravioleta e infrarrojo”, explica en NGS News. “Imagina que un ser humano tuviera acceso a cosas que no entiende de manera natural”, añade Lytkin.

Efímov trata de dar una explicación filosófica: “La gente se inclina a mejorar el mundo de su alrededor”, mientras algunos “se mejorar a sí mismo”. No acelerará el proceso de evolución pero “una persona quiere mejorarse a sí misma más rápido que lo que puede hacerlo la naturaleza”.

Riesgos latentes

Hay algunas desventajas al hecho de colocarse un chip. Hay que someterse a una operación y además, el chip se puede ver. Zaitsev se refiere a las posibles consecuencias de la operación, que requiere anestesia y tres semanas después hay que retirar los puntos.

Como el chip está hecho de metales corrosivos tiene que estar dentro de una cápsula para que no se oxide. A veces se utiliza un cristal biocompatible.

Como la implantación de un chip no se considera una intervención médica, Vólchek habla abiertamente de ello. “He implantado unos 40 chips, creo. 11 de ellos a mis compañeros”. Incluso su mujer tiene uno.

El líder del Movimiento Transhumanista de Rusia también tiene chips implantados. “Desarrollamos un chip para él. En una mano tiene un pase de metro y en la otra una tarjeta del banco”.