Casada con un exoesqueleto

servicio de prensa
Serguéi Rubinshtein, natural de Arjánguelsk de 42 años, ha llevado al altar a su pareja casi diez años después de un accidente que lo dejó paralítico. La boda ha sido posible gracias al nuevo exoesqueleto.

Serguéi Rubinshtein lleva años viviendo con su mujer y tiene una hija de 17 años. A finales de 2007 sufrió una lesión en la espalda que lo dejó postrado en una silla de ruedas.

Rubinshtein es uno de las 20 personas que participan en las pruebas del primer exoesqueleto fabricado en Rusia. El dispositivo ayuda a moverse a personas con dificultades en las funciones motoras de las extremidades inferiores. En el futuro, la empresa ExoAtlet, desarrolladora del exoesqueleto, planea entrar en los mercados de EE UU, Europa y Corea del Sur.

 
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“Mi familia siempre me ha ayudado, juntos hemos superado todas las dificultades. Espero que con la ayuda de las nuevas tecnologías de rehabilitación en posición vertical consiga salir con mi mujer y mi hija a un restaurante y a dar un paseo”, comenta Rubinshtein.

Un dispositivo para satisfacer las necesidades del Ministerio de Emergencias

38 centros médicos y más de dos decenas de pacientes privados ya han enviado solicitudes para la compra del exoesqueleto, que ya tiene más de dos años.

Inicialmente fue diseñado para satisfacer las necesidades del Ministerio de Emergencias y estaba pensado para ayudar a los equipos de rescate a eliminar obstáculos y apagar incendios. Pero más tarde los desarrolladores decidieron que sus principales clientes serían personas de movilidad reducida.

Actualmente hay disponibles dos versiones del dispositivo, que tienen precios distintos, componentes y software diferentes. La primera, pensada para el uso individual, se venderá por más de 23.000 dólares. La versión para clínicas, que costará unos 55.000 dólares, será universal: además de la longitud de la tibia y la cadera y del tamaño del corsé y la pelvis, podrá regularse la velocidad y la longitud y altura del paso.

Esperando un milagro

Con la ayuda de ExoAtlet, los pacientes podrán andar, subir y bajar escaleras, sentarse y levantarse sin la ayuda de otras personas. ExoAtlet permite entrenarse a un paciente de entre 1,60 y 1,90 de altura y de un máximo de 100 kg. de peso a partir de los seis meses tras sufrir una lesión.

 El dispositivo tiene tres velocidades, tres modos de movimiento y ocho trayectorias de desplazamiento distintas, y tiene una autonomía de cuatro horas. El exoesqueleto se controla mediante una aplicación o mediante una muleta “inteligente”.

“Pesa 20 kg., pero no me pesa nada –comenta Serguéi Shmakov, otro usuario del exoesqueleto-. El progreso es evidente. Antes no podía ni usar las muletas, pero en solo dos semanas me levanto con ellas gracias a la ayuda de ExoAtlet”.

El exoesqueleto en las regiones

Las pruebas clínicas se están llevando a cabo actualmente en Moscú, Ekaterimburgo, Arjánguelsk y Novosibirsk. Allí también se están construyendo Centros de Competencias en los que la gente puede aprender a utilizar el ExoAtlet antes de tomar la decisión de comprarlo. Este año los desarrolladores quieren abrir hasta diez centros de este tipo.

“El aumento de la demanda y la ampliación de la producción ayudarán a reducir el coste todavía más y conseguiremos que el dispositivo sea más accesible para pacientes privados”, comenta Svetlana Chupsheva, directora de Proyectos Sociales de la Agencia de Iniciativas Estratégicas.

En otoño, la empresa planea iniciar el desarrollo de exoesqueletos especiales para niños con parálisis cerebral y para personas que hayan sufrido infartos cerebrales.


ExoAtlet es uno de los cinco proyectos que se dedican a la producción de exoesqueletos médicos del mundo. Según la agencia analítica ABI Research, el volumen del mercado mundial de exoesqueletos en 2014 ascendía a 68 millones de dólares, y en 2025 alcanzará los 1.800 millones. Las cuatro empresas principales en este mercado son la estadounidense Indego, la israelí ReWalk y las japonesas Hybrid Assistive Limb y Ekso Bionics.

 

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