Los submarinos atómicos rusos, pilar de la defensa del país

A finales del año pasado se realizaron pruebas del misil intercontinental Bulavá. Fuente: photoxpress

A finales del año pasado se realizaron pruebas del misil intercontinental Bulavá. Fuente: photoxpress

Tras las exitosas pruebas a finales de año del misil intercontinental Bulavá, continúa la puesta a punto de uno de los pilares de la defensa de Rusia, su flota de sumergibles.

Si tenemos en cuenta el despliegue estadounidense en los océanos del mundo (el sistema Aegis), el escudo antimisiles en Europa y el desarrollo de la concepción del "ataque global inmediato", los submarinos atómicos adquieren un significado especial para la seguridad de Rusia.

Los submarinos del proyecto 955 Boréi son capaces de atacar desde el Ártico, donde no hay buques de superficie, lo que dificulta su detección tanto a los satélites como a los buques. Además, estos aparatos se han hecho cada vez más silenciosos y son capaces de disparar bajo el agua en movimiento.

El primer submarino clase Borei fabricado en serie, el Alexander Nevski, fue botado en 2010, y en otoño de 2011 volvió al dique seco para el "acabado de algunos sistemas". El misil intercontinental que lleva a bordo es conocido como Bulavá. El primer lanzamiento desde el Nevski, en septiembre de 2013, fue un fracaso. A pesar de ello, tres meses después el submarino atómico entró a formar parte de la Armada, aunque no se envió al Océano Pacífico donde debería prestar servicio, sino que realizó los lanzamientos desde el polígono de Kura, en Kamchatka.

El programa estatal, que se está desarrollando actualmente, prevé el lanzamiento de ocho submarinos atómicos de este tipo. Tres de ellos ya están en construcción: el Príncipe Vladímir, el Prícnipe Oleg y el Príncipe Suvorov. Según se ha podido saber, es posible que algunos de ellos se construyan como una modernización del proyecto Boréi-A, como reconoció Ígor Vilnit, director de la oficina de construcción Rubin.

En primavera el Alexander Nevski y el Vladímir Monómaco formarán parte de la Flota del Pacífico, mientras que el submarino Yuri Dolgoruki ha sido adscrito a la Flota del Norte.

Submarino nuclear "Yuri Dolgoruki". Haz click en la imagen para ver los datos

Cuando los tres primeros submarinos entren finalmente en funcionamiento, Rusia tendrá desplegados 48 misiles nucleares más, cada uno de ellos capaces de volar a una distancia de más de 9.000 kilómetros con diez cabezas armadas con equipamiento nuclear. Esto permitirá alcanzar la paridad con los EE UU en cantidad de portadores de cabezas nucleares desplegados.

La última prueba del misil Bulavá tuvo lugar el pasado 28 de noviembre. Fue un éxito.

"El lanzamiento se realizó con el submarino emergido. Los parámetros de la trayectoria del misil Bulavá estuvieron dentro de los parámetros normales. Los datos de control confirman que las cabezas bélicas del misil alcanzaron con éxito el polígono de Kura en Kamchatka", comunicó ante la prensa el representante oficial del Ministerio de Defensa de la Federación Rusa, el general mayor Ígor Konáshenkov. 

Se trata de un acontecimiento extraordinariamente importante para el desarrollo de los elementos submarinos del escudo nuclear ruso, al comprobar que no hay dificultades en el funcionamiento de los nuevos submarinos atómicos y, lo que es especialmente importante, que este misil intercontinenal se ha librado de los problemas que tenía.

Fue el tercer lanzamiento sin anomalías. En septiembre de 2014 también el Vladímir Monómaco hizo unas exitosas pruebas. El 29 de octubre, con 16 misiles a bordo por primera vez, se disparó el Bulavá desde el Yuri Dolgoruki. Todo esto hace que haya optimismo en relación con los submarinos atómicos estratégicos y su principal arma, que se ha enfrentado a serios problemas en las primeras etapas de pruebas (de 23 lanzamientos tuvieron éxito 14).

Los militares entienden mejor que nadie la necesidad de desarrollar plenamente, y con la mayor celeridad posible, el proyecto Boréi.

Lea más: De la maza medieval al misil nuclear. La historia de la bulavá>>>

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.