El submarino nuclear estratégico 'Vladímir Monómaco' abandonó el domingo pasado el astillero Sevmash para ser sumergido y llevar a cabo las pruebas de amarre y puesta en marcha. A la ceremonia asistieron el jefe de la Armada, el almirante Víctor Chirkov y el viceministro de Defensa, Yuri Borísov. 

"Para la industria y la flota es un acontecimiento significativo. En un futuro próximo este submarino será la base de las fuerzas estratégicas de la Armada. Lleva el nombre de un líder militar y estadista, el gran príncipe Vladímir Monómaco, que dedicó su vida a la lucha contra los disturbios internos y el fortalecimiento de Rusia en el siglo XI. Lo que hoy sigue teniendo vigencia. Espero que este barco tenga una vida feliz”, dijo Yuri Borísov. 

Vladímir Monómaco es el tercer barco del proyecto Bore, que comenzó el 19 de marzo del 2006, para celebrar el centésimo aniversario de la flota de submarinos rusos.

Sevmash es el complejo de construcción naval más grande de Rusia, situado a orillas del mar Blanco. La capacidad de producción permite construir buques y embarcaciones de hasta 100 toneladas, con plantas de energía nuclear y convencionales. En los más de 70 años de historia del astillero se han construido 45 buques de superficie y 163 submarinos. En este momento, Sevmash está llevando a cabo la construcción de dos grupos de submarinos nucleares de ataque de nueva generación: Yashen y el estratégico Borei.

El Ministerio de Defensa de Rusia planea para el 2016 completar la composición militar de la flota de combate con 18 submarinos de diversos rangos y destinos, 30 lanchas de defensa y seis submarinos de usos múltiples estratégicos. "La implementación del programa de construcción naval incluye la construcción en serie de naves a las que posteriormente serán añadidas nuevas y modernas soluciones técnicas", según se confirma en la página web del Ministerio. 

Vladímir Monómaco entra en la categoría de submarinos de misiles estratégicos. Durante su construcción se utilizaron los últimos avances en la reducción de ruido. 

Estará armado con el nuevo sistema de misiles de combustible sólido, un misil balístico intercontinental Bulavá, cuyo alcance llega a 8.000 kilómetros. 

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Según el comandante de la tripulación, el capitán de fragata Alexánder Nadezhdin, el barco está listo para las pruebas y están solucionadas todas las tareas planteadas.

Las medidas del submarino impresionan: 170 metros de largo, y una anchura de 13,5 metros. La nave podrá albergar una tripulación de hasta 130 personas. 

El primer portamisiles del proyecto 955, el 'Yuri Dolgoruki',  a su vez, ya ha completado las pruebas y está listo para ser enviado a la Armada rusa. 

La construcción de la principal nave de la serie de submarinos de misiles estratégicos de cuarta generación, alcanzó un costo de 23.000 millones de rublos (758 millones de dólares). 

La quilla del 'Yuri Dolgoruki' se colocó en noviembre de 1996, pero la obra se retrasó debido a las limitaciones financieras. Por último, el submarino se sumergió en febrero del 2008, y el primer reactor nuclear en el submarino se puso en marcha en noviembre de ese mismo año. 

Los diseñadores dicen que el submarino es algo único. Es capaz de sumergirse a una profundidad de casi un kilómetro y medio y puede navegar de forma autónoma durante más de tres meses. La velocidad máxima es de 29 nudos, pero lo más importante es que es absolutamente invisible para el enemigo. 

La superficie exterior del cuerpo está protegida por una capa que absorbe el sonido y que reduce el impacto acústico. El submarino está equipado con un propulsor con chorro de agua, que proporciona movimiento sin ruido. 

"El ruido de este submarino se confunde con el ruido de fondo general y del mar”, dijo el responsable del submarino 'Yuri Dolgoruki', NIkolái Semakov.

Una ballena que flote cerca, se oye mucho mejor que el submarino que esté junto a él. 

El nuevo submarino va equipado con el armamento más moderno, cuyas pruebas también han casi terminado. 

Lleva 16 lanzamisiles Bulavá, capaces de superar incluso los sistemas espaciales más avanzados y de defensa. Desde las profundidades de las aguas territoriales rusas, estos misiles pueden llegar a cualquier punto del hemisferio norte.

Hacia el 2020, al océano Pacífico y al Ártico se llevarán por lo menos ocho submarinos similares. Los submarinos de este tipo serán la base naval de las fuerzas nucleares estratégicas de Rusia.