Rusia pone a punto la capacidad nuclear de sus submarinos

El sumergible Vladímir Monomaj ha realizado pruebas de lanzamientos del misil balístico intercontinental Bulavá tras su salida al Mar Blanco. Fuente: RG

El sumergible Vladímir Monomaj ha realizado pruebas de lanzamientos del misil balístico intercontinental Bulavá tras su salida al Mar Blanco. Fuente: RG

El éxito en el lanzamiento del misil Bulavá pone punto final al refuerzo de la tríada nuclear rusa (el armamento nuclear en tierra, mar y aire). La modernización de los submarinos estratégicos nucleares es de vital importancia para las Fuerzas Armadas de Rusia. Putin no está tratando de enseñar los dientes. En realidad, se ha visto en la necesidad de detener el deterioro de la flota que comenzó en los años 90.

Los submarinos estratégicos de la clase Boréi siguen incorporándose a la flota rusa. El 10 de septiembre, un representante del Ministerio de Defensa, el general mayor Ígor Konashenkov, anunciaba el exitoso lanzamiento del misil balístico intercontinental con ojivas nucleares Bulavá en el polígono Kura de Kamchatka.

Este submarino se utilizará para lanzar 16 ojivas nucleares a una distancia de hasta 8.000-9.000 kilómetros. Los nuevos submarinos cuentan con nuevos misiles. La modificación más moderna, los Boréi-A, tendrá un mayor número de misiles. Si en los actuales submarinos de la clase Boréi llamados Yuri Dolgoruki, Vladímir Monomaj y Alexander Nevski hay 16 misiles, los nuevos modelos en construcción de la clase Borei-A (Príncipe Vladímir y Príncipe Oleg) tendrán 20 misiles cada uno. Uno de estos misiles puede llevar de seis a diez ojivas nucleares de maniobra supersónicas, con una carga individual de 100-150 kilotones y capaces de cambiar la trayectoria del vuelo en altura y rumbo.

Antes del año 2020, la Flota Marítima Militar de Rusia debería recibir ocho nuevos submarinos estratégicos de misiles del proyecto Boréi y Boréi-A.

“Nos quedan muy pocos submarinos de misiles de designación estratégica del tipo Delfín (clase Delta-IV) y Kalmar (clase Delta-III)”, comenta a RBTH el experto náutico independiente Yuri Vedérnikov, - Los modelos Delfín y Kalmar tienen ya más de 25 años, por lo que la necesidad de introducir nuevos submarinos estratégicos en la flota es de vital importancia. En 2012 se decidió aplicar modificaciones a los submarinos Delfín y Kalmar para ampliar su servicio como mínimo hasta 2015”. 

Una costosa unificación

“El proyecto Bulavá lleva ya 15 años en marcha, aunque inicialmente el objetivo era optimizar costes y plazos de producción de armamento mediante la unificación de la base de misiles para las tropas terrestres y la flota”, señala a RBTH Mijaíl Timoshenko, experto en construcción de misiles independiente.

El proyecto fue transferido a finales de los años 90 al Instituto de Ingeniería Térmica de Moscú, que fabricaba los misiles balísticos terrestres Tópol-M. En aquel momento, el 75% de las obras se había realizado en el Centro Estatal de Misiles Académico V.P. Makéiev. Este centro siempre se había encargado de la creación y desarrollo de misiles para la flota.

“Este nuevo consorcio no consiguió reducir los costes para la unificación, - comenta Mijaíl Timoshenko. – Por desgracia, las esperanzas para la creación de un proyecto de misiles terrestres y marítimos unificados no estaban del todo justificadas. Los problemas en el lanzamiento también podían deberse a la ausencia de estándares de calidad en las pruebas. Como resultado, tras varios años de pruebas infructuosas  gastamos mucho dinero y el proyecto de ahorro inicial pasó a ser uno de los más caros. De todos modos, no podíamos desistir de la creación del Bulavá, ya que los submarinos de la clase Boréi han sido creados y construidos en base a este misil”.

Según una de las versiones, los problemas en el lanzamiento, en septiembre de 2013, del misil Bulavá se debían a la calidad del montaje en la fábrica de Vótkinsk, que forma parte de la corporación del Instituto de Ingeniería Térmica de Moscú.

No obstante, el problema podría no estar relacionado con la cualificación de los especialistas, sino con los gigantescos volúmenes de los encargos. Durante la década de los años 2000, la corporación obtuvo una enorme cantidad de pedidos. El Instituto podría haber fracasado a la hora de incrementar su capacidad.

Además, se han perdido los antiguos especialistas en la producción, que en los años 90  no tuvieron ningún relevo. El déficit general de personal en las fábricas de Rusia obligó a una comisión para la industria militar a desarrollar recientemente un programa especial para resolver este problema en las empresas industriales de defensa.  

Bajo el hielo del Ártico

En cuanto los submarinos reciban los misiles Bulavá, se dirigirán hacia sus respectivas bases. El submarino Alexander Nevski iba a ser enviado a la flota del Pacífico, pero se ha decidido aplazar su partida hasta el año 2015. Lo más probable es que esto se deba a los infructuosos lanzamientos del Bulavá.

El ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, ha exigido la realización de un mínimo de cinco lanzamientos de prueba antes de llevar el submarino con los misiles a su base. En otoño de 2014 se espera el próximo lanzamiento del Alexander Nevski.

Junto con él partirá hacia la flota del Pacífico el submarino Vladímir Monomaj, que ha superado todas las pruebas y a finales de año será transferido oficialmente a la flota de Rusia.

Varias fuentes en el Ministerio de Defensa de Rusia informan que a finales de verano o principios de otoño de 2015 el submarino Alexander Nevski, con misiles Bulavá a bordo, viajará bajo el hielo del Ártico desde la flota del Norte hasta la flota del Pacífico. Allí entrará a formar parte de la 25ª división de submarinos (Kamchatka) para prestar su servicio militar. Poco tiempo después, el submarino Vladímir Monomaj seguirá sus pasos.

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